«Hay que empezar a ver la feria del Centro con orgullo, y no maldiciéndonos todos»

Jesús Sánchez. / Álvaro Cabrera

Jesús Sánchez Presidente de la Asociación de Hosteleros de Málaga. Los hosteleros piden un esfuerzo colectivo para «generar un ambiente tan bueno que el que venga aquí a otra cosa se dé cuenta de que sobra»

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

Los empresarios de hostelería que forman parte de la asociación unificada Mahos-Amares volverán a hacer este año un esfuerzo extra para recuperar y «dignificar» la feria del centro histórico, un reto que a juicio de su presidente, Jesús Sánchez, es hoy «más necesario que nunca porque la semana grande en el centro tiene mucho futuro siempre y cuando todos rememos en la misma dirección».

¿En qué va a consistir la estrategia de este año?

–Es el tercer año que vamos a hacerlo; el primero fue un intento y el año pasado ya se instauró. Ahí tomamos todos conciencia de que se puede arreglar la feria del centro de Málaga para que la vivamos con armonía, dentro de la armonía que representa que es la semana grande del año; pero al menos intentando respetar al vecino, a los comercios que se tienen al lado, a los negocios de restauración... Intentamos que la feria del Centro destaque por sus bondades, y no como ha ocurrido hasta hace un par de años por todas sus cosas malas.

¿Hay alguna novedad este año?

–Irá en la misma línea que el año pasado. Estamos estudiando ampliar las actuaciones más allá de las plazas del Obispo, Flores, Constitución, Mitjana, Uncibay y San Pedro de Alcántara; quizás sumar la de calle Camas, pero todo esto que hablamos es con iniciativa privada y hay que financiar, poner escenarios, grupos... Ten en cuenta que lo que se le dice al empresario es «quita la música que has puesto en los últimos 20 años en tu terraza y vamos a concentrar los espacios musicales». Con esta estrategia también se pone un granito de arena en la cultura musical, se da trabajo a músicos malagueños... y por otra parte la feria de la calle va a terminar a las seis de la tarde y luego ya seguirán los negocios desde dentro trabajando con un control que espero que se cumpla. Queremos dar una mejor imagen, aunque también hay que tener en cuenta que el hombre es un animal de costumbres y hay mucha gente habituada a bajar a la feria del centro para hacer botellón.

Quizás los descamisados y el botellón han sido los principales responsables de la imagen que ha tenido la feria del Centro en los últimos años...

–Hemos sido los malagueños en general, que hemos dejado ir nuestra feria y que ahora tenemos que recuperarla. Cuando hablo de malagueños hablo desde el empresario hasta el usuario, la prensa, los vecinos... Todos tenemos que generar un ambiente lo suficientemente bueno como para el que venga de despedida de soltero a ponerse borracho ‘perdío’ o a pasearse en biquini por la calle Larios vea que en el centro sobra. Hay que empezar a ver la feria del Centro con orgullo, y no maldiciéndonos todos.

¿Y qué papel ha jugado el Ayuntamiento en este esfuerzo por parte de los hosteleros? ¿Ha estado a la altura?

–Sí, sí, el Ayuntamiento ha acogido bien esto desde el momento en el que se lo planteamos y nos ha ayudado. Si te digo hace seis o siete años, pues no: íbamos todos como locos y nos pilló el toro; y la feria del Centro decreció tanto que no sabíamos que hacer, ni los empresarios ni las instituciones. Sin embargo desde hace dos años sí lo está apoyando a tope, aunque no es algo que le esté costando dinero ni a ellos ni a los vecinos.

Hablaba antes de los descamisados y de la necesidad de ir bien vestido al Centro. ¿Qué es para los hosteleros ir bien vestido?

–En principio ir vestido (risas). Ir bien vestido no quiere decir que tengas que ir de chaqueta como ocurre en Sevilla, pero oiga, que al menos yo no me roce con usted y me lleve todo el sudor de su espalda pegado en la mía. Significa acordarte de lo que te enseñaron tus padres y de las normas elementales de decencia: es normal que se te caiga bebida encima, ¡es una feria!, y también que estés de fiesta, pero de ahí a ir en bañador, pues no.

¿Les gustaría fomentar la vestimenta tradicional flamenca?

–Sí, de hecho hay plazas que programan flamenco y canción española y que animan a eso. Por otra parte, una buena parte de los grupos hacen versiones, por ejemplo de música de los 80 que a todos nos gusta tararear; y otra cosa es el macroconcierto en la Caseta de la Juventud, porque allí (en Cortijo de Torres) es lo que encarta. Aquí, en la calle y en el centro, lo que pega es esa ‘fiestecita’ animada por los grupos musicales.

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