«Conozco otros lugares y sus fiestas, pero como la Feria de Málaga, ninguna»

Foto: E. Nieto / Vídeo: Pedro J. Quero

LaMari une a todos los barrios de la ciudad con un texto en el que homenajeó al oncólogo Emilio Alba, que le trató del cáncer que tuvo en 2005

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Partida por el río Guadalmedina, Málaga es una ciudad en la que el este y el oeste son casi como dos pueblos distintos, incluso con sus imaginarios y personajes particulares. Tirar abajo ese muro transparente fue el objetivo del pregón de la Feria de este año, o al menos lo que ha conseguido LaMari con uno de los mejores textos de los últimos años. No lo hizo con frases concretas y directas, sino que su experiencia de haber vivido en ambas zonas le permitió hablar de Puerta Blanca o de El Perchel; pero también de El Palo y de Pedregalejo.

Relató, en este pregón, lo que significó para ella la instalación del primer hipermercado, «por aquel entonces era muy raro eso de servirse uno mismo sin que nadie te atendiera», y a través de su infancia en Mangas Verdes hizo sonreír a lo que recordaban los juegos de antaño, «saltando al elástico, jugando al sota, caballo y rey, al poliladro o al escondite por el puente de los 11 ojos».

Con una asistencia muy similar a otros años, la cantante malagueña ha querido esta noche también contar su propia experiencia en la Feria, a la que quería ir vestida de gitana, «pero como no teníamos mucho dinero, mi madre me hacía una falda larga de volantes y lunares y en las mangas del ‘body’ cosía los volantes a juego». «Me peinaba un coco estiradísimo que me achinaba los ojos y los accesorios: pulseras de dos colores como la falda de lunares, los pendientes, la peineta y debajo del coco una flor que a veces era de plástico y otras una biznaga».

Se acordó de dos personajes históricos; uno muy concreto y el otro casi una alegoría. De Blas Infante primero, ese que era de Casares, «un gran político conocido por su condición de ideólogo del andalucismo», aseguró, y del que relató que había muerto «por defender sus ideas». Aquello lo enlazó con el biznaguero, cuyo trabajo comienza meses antes del verano «y nos deja ese olor inconfundible de nuestra Feria». Precisamente la imagen de este año tiene mucho que ver con esta flor tan malagueña, y LaMari no se olvidó. «Mi enhorabuena a Pablo Ruiz Vergara por tan precioso cartel», dijo, provocando el aplauso del público.

Tampoco se olvidó de la música, y pese a que ella también es la protagonista del concierto, cantó unas coplas que tenían un destinatario. «Vivan los conciertos de Tabletom, el grupo que más he visto en la Feria. Viva Rockberto González que como él nadie cantaba con más cariño a Málaga».

Sin embargo, LaMari dejó casi para el final el momento más emocionante; el que tuvo que ver con su enfermedad. «No quiero despedirme sin nombrar otro pilar en mi vida: don Emilio Alba. Oncólogo y entre otras muchas más titulaciones presidente de honor de la asociación AIOM a la que pertenezco. Infinitas gracias tito Emilio por salvarme de un cáncer de mama en 2005. ¡Te quiero!».

Y por último, cómo no, arte «por los cuatro ‘costaos’». «El Chino, la Lupi, Carrete y la Cañeta de Málaga; Málaga es gazpachuelo, migas y borrachuelos; Málaga tiene el secreto del sabor de las castañas asadas en los puestecillos de invierno y los mejores tejeringos, tiene las mejores pasas que secan los paseros al sol con mucha paciencia, tiene el tesoro de los vinos dulces y del oro verde virgen extra mojao en un buen pan cateto». Así ha pregonado LaMari a Málaga esta noche. A toda ella, la del este, y la del oeste».

Pregón íntegro

Muy buenas noches MÁLAGA!!

Buenas noches familia!!

Me siento muy orgullosa y agradecida de poder ser la pregonera de nuestra feria de Málaga este año.

Os voy a pregonar Málaga!!

Gracias! Muchísimas gracias por haberme elegido. Muchas gracias a nuestro excelentísimo alcalde Francisco de la Torre por confiar en mí con tanto cariño. Espero estar a la altura Paco.

Me puse muy nerviosa al recibir tu llamada y te dije SI sin pensarlo o como decimos los boquerones, dije si del tirón.

Más tarde pensé: dónde vas Mari? Si tú no sabes contar algo sin enrollarte! Que atrevida! Pero también pensé que debía ser valiente y hacer de esta noche una noche inolvidable, una noche única, sobre todo para mí.

Lo primero que hice fue investigar quienes habían sido las pregoneras y los pregoneros en años anteriores: desde Diana Navarro, Manolo Sarriá, Estrella Morente, nuestro Chiquito de la Calzada o mi precioso amigo Dani Rovira (quien me ha dado mucho ánimo y seguridad para este pregón).

Ole con ole todos ellos! Buenas personas sobre todo!

MÁLAGA! Me siento muy muy feliz de poder estar aquí ahora mismo.

Y por supuesto muchas muchas gracias a todos vosotros por querer que yo sea la que esté aquí esta noche en vez de ahí abajo como siempre. Gracias de corazón!

Si me permitís quiero darles las gracias, unas gracias infinitas a mi madre Pepa y mi padre Rafael por traerme al mundo y enseñarme tantos valores humanos que no se enseñan en la escuela. Esa gran tarea de ser unos buenos padres que me han criado libre y salvaje en mi esencia, permitiéndome ser yo en todas mis edades, ayudándome día y noche, codo con codo en los mejores y peores momentos de mi vida. Y como no, también me enseñaron todas nuestras buenas tradiciones de la feria.

Mi madre de c/Ermitaño del Molinillo. Siempre cantando por la Niña de la Puebla, alegre y fuerte. Limpiaba casas, que fue uno de mis primeros trabajos.

Mi padre Rafael, albañil del barrio del Perchel aunque sus orígenes de los Rodríguez y los Gómez vienen la Loma de Fuengirola.

Criaron a cuatro hijos: Aurora, Toñi, Diego y servidora. Llegábamos a fin de mes por los pelos, porque con cuatro hijos y sus sueldos pequeños no daban ni para refrescos, que solo los catábamos en algún cumpleaños de primos o vecinos más pudientes.

Mamá y papá, dos pilares para mí, dos maestros, dos bellísimas personas. Dos malagueños puros.

Nací en Málaga en 1975. En ese año, muy cerca de Puerta Blanca, abrían el primer hipermercado en nuestra ciudad. Por aquel entonces era muy raro eso de servirse uno mismo sin que nadie te atendiera.

Hasta los 13 años me crie en la Barriada de Santa Teresa en frente de Mangas Verdes. Era la última barriada antes de los montes de Málaga. Allí fueron mis primeros pasitos; saltando al elástico, jugando al sota caballo y rey, al poliladro o al escondite por el puente de los 11 ojos.

Mis hermanos me llevaban a ver las carreras de motos en donde más tarde comprendí poquito a poco que no vale la pena andar por andar que es mejor caminar pa ir creciendo.

Vivíamos en el bloque 2, en un 5to piso sin ascensor pero con una hermosa azotea. Allí no solo se tendía la ropa y se secaban los colchones de nuestras fugas nocturnas, también se aireaban las penas al viento y nos contábamos nuestros primeros amores y desamores.

Más abajo en Ciudad Jardín estaba mi colegio de EGB Blas Infante.

Blas Infante era del pueblo de Casares y fue un gran político conocido por su condición de ideólogo del andalucismo. Murió un 11 de agosto de 1936 por defender sus ideas.

En mi colegio además de estudiar entrenaba atletismo con Don Antonio que también era mi tutor desde primero a octavo de EGB y con Don Jesús que le llamábamos el seis pesetas porque se pasaba de duro.

Alternaba el cole y los entrenamientos con las clases de baile, moderno y regional.

Verdiales, malagueñas y sevillanas que después me ayudaron a ligar un poco con los guapos malagueños.

A la feria yo quería ir vestida de gitana, pero como no teníamos mucho dinero, mi madre me hacía una falda larga de volantes y lunares y en las mangas del body cosía los volantes a juego.

Me peinaba un coco estiradísimo que me achinaba los ojos y los accesorios: pulseras de dos colores como la falda de lunares, los pendientes, la peineta y debajo del coco una flor que a veces era de plástico y otras una biznaga.

El atuendo culminaba con un lunar negro pintado encima de la boca y dos rabillos alargados en los ojos y ya estaba lista la niña para ir a la feria.

Siempre llevaba en el bolso de mi madre un tenis o unas alpargatas de esparto con lazos (del traje de malagueña) para cuando los pies no me aguantaban más con los tacones de gitana.

Desde muy chiquitilla hasta los 15 años más o menos este era el ritual para ir al Real, que hace unos años estaba en Teatinos y corría para montarme en los carricoches, en el látigo, la olla y el pulpo.

Comíamos algodón rosa o manzanas caramelizadas y se nos llenaban las manos y la cara de churretes de azúcar.

Y para ir a la feria del centro siempre pasábamos por c/Nueva y comprábamos unas almendritas al señor que las pregonaba: (tres palmadas) Ay que ricas que están!!

Mis recuerdos de esos años son únicos. Tengo la suerte de conocer otros lugares y sus fiestas, pero como nuestra feria ninguna Málaga!

Lugares en los que he crecido y disfrutado. Enamorada de la Sierra de las Nieves, del Caminito del Rey, de las playas de Maro, del Chorro, de los pueblos blancos.

Recuerdo como si fuera ayer los días que junto a mis hermanos y amiguitos del bloque hacíamos las cadenetas con revistas y periódicos para la verbena de San Juan.

Esta noche quiero que nos acordemos del trabajo del biznaguero, que comienza meses antes del verano y nos deja ese olor inconfundible de nuestra feria.

Mi enhorabuena a Pablo Ruiz Vergara por tan precioso cartel.

También quiero aplaudir otro olor inolvidable de nuestra feria, el olor a espeto. Brindar homenaje a los señores espeteros que bajo un chambao al cobijo del sol pasan muchas horas espetando el pescado.

Me contaron que en 1884 hubo un gran terremoto en Málaga y murieron unas 1200 personas. El rey Alfonso XII visitó nuestra ciudad y a los damnificados y después fue al Palo a comer espetos de sardinas a la Gran Parada al puesto de Miguel Martínez que era pescador y espetero. Le sirvió sus espetos de sardinas y al ver al rey coger los cubiertos, Miguel le enseñó a comerlas con las manos.

Hoy tomo prestado este consejo para los turistas de todo el mundo: los espetos de sardinas se comen con los dedos.

Los Baños del Carmen, Pedregalejo, el Palo, el Cabra, Mafalda, los Espigones y el Tintero donde se escondían los platos debajo de la arena para que no nos los cobraran.

Viva nuestra gastronomía!

Viva el espeto!

Vivan los conciertos de Tabletom, el grupo que más he visto en la feria. Viva Rockberto González que como él nadie cantaba con más cariño a Málaga una coplilla que dice:

(Cantado)

Yo te doy, yo te doy, yo te doy, tú me das

yo te doy mi calor, tú me das tu humedad

Yo te doy, yo te doy, yo te doy, tú me das

Yo te doy mi calor, que viene de Málaga

MÁLAGA! Málaga bonita!

Ay quien te pudiera cantar en el Café de Chinitas

Málaga te quiero y nunca te podré olvidar aunque me vaya a Hollywood conmigo siempre estarás, en mi corazón, Málaga!

Málaga te quiero! Siempre te llevo conmigo cuando tengo que irme fuera a trabajar, como le pasa a muchas malagueñas y malagueños que decidieron probar suerte en otros continentes....y cuando volvemos, estamos loquitos por oler a mar, a nuestra casa.

No quiero despedirme sin nombrar otro pilar en mi vida: Don Emilio Alba. Oncólogo y entre otras muchas más titulaciones presidente de honor de la asociación AIOM a la que pertenezco.

Infinitas gracias tito Emilio por salvarme de un cáncer de mama en 2005. Te quiero!

Málaga es sanidad

Es cultura

Es arte por los cuatro costaos

El Chino, la Lupi, Carrete y la Cañeta de Málaga

Málaga es gazpachuelo, migas y borrachuelos

Málaga tiene el secreto del sabor de las castañas asadas en los puestecillos de invierno y los mejores tejeringos, tiene las mejores pasas que secan los paseros al sol con mucha paciencia, tiene el tesoro de los vinos dulces y del oro verde virgen extra mojao en un buen pan cateto.

Málaga es libertad esfuerzo

Es solidaria

Es protectora de sus animales y plantas

NO COMPREMOS, ADOPTEMOS

Málaga es casa

Es cobijo

Es el duende del sur de Andalucía

VIVA MÁLAGA!!

VIVAN LAS MALAGUEÑAS BONITAS Y LOS MALAGUEÑOS GUAPOS!!

VIVA LA FERIA DE MÁLAGA!!!

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