El futuro no es lo que era

  • Edurne, tras fracasar el sábado en Eurovisión, proclamó «me siento ganadora». Parecía el prólogo de la noche electoral. Siempre hay un dato al que aferrarse...

Edurne, tras fracasar el sábado en Eurovisión, proclamó «me siento ganadora». Parecía el prólogo de la noche electoral. Siempre hay un dato al que aferrarse. En definitiva, como dijo aquel viejo primer ministro inglés, «hay tres clases de mentiras: la mentiras, las mentiras cochinas y las estadísticas».

Primera anotación. Triunfadores de la noche: Paco de la Torre. Perdedores de la noche: Paco de la Torre.

Pasar de 123.655 votos con 19 concejales a 83.353 con 13 es voto de castigo muy severo. 1 de cada 3 votantes da la espalda al alcalde. No hay efecto Paco de la Torre.

María Gámez mejora los sondeos y conserva sus 9 concejales, ganando incluso unos miles de votos a pesar de la irrupción de Málaga Ahora, en la ola del fenómeno de Podemos. Salva la cara, aunque sólo eso.

Más perdedores de la noche: las encuestas.

¿Ganar puede ser un fracaso? Es un problema conceptual. La expresión 'victoria pírrica' se usa para calificar los triunfos con daños propios considerables. Y el resultado del alcalde, con ese retroceso, es un fracaso. En 2015 podía haber tenido una salida honorable, que en 2011 habría sido por la puerta grande. La fascinación por perpetuarse en el poder, sin asumir un límite racional, siempre acaba mal. El alcalde batirá el tiempo de Pedro Aparicio, algo que secretamente le motivaba desde tiempo atrás, pero se complica sus 73 años ya lejos de su mejor versión.

Pactar es un verbo de conjugación nada fácil para quienes sólo han hecho política contra la lógica del diálogo. Claro que también se dan por supuesto pactos que no se van a producir.

El PP puede perder la Diputación. Bendodo sale con un balance digno, pero obtener o no el pasaporte a la institución no premia o castiga la gestión. Días atrás él defendía la elección directa. La mayoría prefiere la desaparición directa.

Si Bendodo no preside la Diputación, va a ser duro para el alcalde gestionar la minoría junto al futuro alcalde.

La lógica interior/litoral se mantiene. El PP sigue mandando en Estepona, Marbella, Mijas, Fuengirola, Benalmádena, Torremolinos, Rincón de la Victoria, Vélez y Nerja.

De los grandes municipios, el PP sólo sube en Estepona. Cae en todos las demás, y seriamente en Marbella, Mijas, Fuengirola, Benalmádena, Torremolinos o Rincón de la Victoria.

En la geografía del éxito del PP, hay nombres ganadores para la lista de perdedores: Fernández Montes, aka 'Tutankamontes', otro alcalde que se ha eternizado en el poder hasta derrotarse a sí mismo mientras se convertía en su propia caricatura despótica.

Para la lista de ganadores: Esperanza Oña. Como el Cid, ha obtenido una victoria después de 'muerta'.

Para la lista de ganadores perdedores: 'Titi' Muñoz. La confianza en el voto sociológico sin gestión -Marbella sólo puede votar derecha se haga lo que se haga- pasa factura. Un pacto a cuatro es mucho pacto, pero factible.

Para la lista de ganadores ganadores: José María García Urbano. Es el caso opuesto a 'Titi': el triunfo humilde de la buena gestión. Sólo él sube en los grandes municipios, y de un modo espectacular porque también el PSOE se recupera.

También hay algún triunfador del interior para el PP: mayoría absoluta en Antequera es un resultado excepcional. Como llevar el mar hasta allí.

La lógica litoral/interior tiene mucho de voto urbano. El PP conserva el dominio en los municipios con más de veinte mil habitantes. De las 16 localidades (si no hay error en estas notas de la noche) el PP sólo no gana en Cártama.

El PSOE arrasa allí en Cártama, pero es su única localidad mayor de 20.000 habitantes. Triste balance para aspirar a ser fuerza dominante.

Los municipios +20.000 son 16 de 103, pero más de tres cuartas partes de la población. Por eso el PSOE gana en alcaldías y en concejales (475 a 384) pero el PP gana en la suma total votos: 232.295 a 188.584.

El PP obtiene 9 de cada 10 votos en esos municipios. En 2011 fueron 274.538 votos, y cuatro años después, 200.567. Uno de cada cuatro votantes ha dicho no al PP.

Juanma Moreno anoche presumía del balance del PP en Andalucía. Claro que después de perder la mitad de los escaños en el Parlamento andaluz, a quién le puede extrañar.

La corrupción no pasa factura. Martín Serón, el alcalde protegido por el PP hasta la línea roja del Tribunal Supremo, obtiene una victoria arrolladora mientras el Partido Popular casi desaparece.

Abdeslam Lucena, Benamocarra: el PP se ha desprendido de la oveja negra. Resultado: el PP desaparece, él saca mayoría absoluta.

Benalmádena, el caos del cenagal. Pero ahí el PP se aferra. Es la sexta localidad con casi 70.000 habitantes.

¿Dimisiones? Hace diecisiete días, al concluir el recuento en las elecciones de Reino Unido, los líderes de todos los partidos perdedores se cortaron la coleta. Es la lógica ética. Así pues, que nadie espere eso aquí. Hoy habrá nuevas rondas de Edurne: «me siento ganadora» tras quedar 21 de 27, con un resultado sonrojante. Y Viva Cartagena.