Representación de cómo quedaría el mapa de la provincia (PP, azul, PSOE, rojo, IU, verde y en blanco, otros
Representación de cómo quedaría el mapa de la provincia (PP, azul, PSOE, rojo, IU, verde y en blanco, otros / SUR

El PP resiste la ola de cambio, aunque pierde casi todas sus mayorías absolutas

  • Los populares mantienen la mayoría absoluta en Estepona, Fuengirola, Antequera o Alhaurín de la Torre pero la pierden en Torremolinos y Marbella

análisis

La noche dio para tanto que todos los lugares comunes que se pisan en jornadas electorales como la de ayer quedaron sepultados por el peso de la sorpresa. Por no haber, ni siquiera estuvo la opción de aferrarse al tópico de la playa como alternativa al colegio electoral. Todo muy diferente; nublado dirán algunos. Y muy abierto. Tampoco puede ya colorearse el mapa de la provincia en azules y rojos. Desde anoche hay que añadir naranjas y violetas para poder gobernar. Y sobre todo ver qué sale de esas mezclas, sobre todo en Málaga capital, convertida en el paradigma del nuevo tiempo político.

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A partir de ahora, las corporaciones municipales de la provincia tendrán que tener en cuenta la presencia de 32 ediles de Ciudadanos y de alrededor de una veintena de las listas a las que ha apoyado Podemos, ya que tanto unos como otros han logrado representación en los municipios a los que han concurrido. Ellos medirán en muchos casos el juego de fuerzas entre los partidos tradicionales, PP y PSOE, que a pesar de la diferencia numérica a su favor –en el cómputo total hay más concejales socialistas que populares– aún mantienen la asignatura pendiente de hacerse con las grandes plazas de la costa.

En esencia, esta nueva paleta dibuja un escenario en el que el PP resiste la pulsión del cambio pero necesitará de pactos para mantener el poder en sus alcaldías más importantes. No es el caso de municipios de peso como Estepona, Fuengirola, Antequera o Alhaurín de la Torre, que mantienen el azul de las siglas populares y de sus mayorías absolutas.

Entre las pinceladas de trazo grueso destacan la pérdida de la mayoría absoluta del popular Pedro Fernández Montes en Torremolinos después de dos décadas de gobierno en solitario, o la de Ángeles Muñoz en Marbella, que con dos concejales menos que en 2011 (de 15 a 13) afronta un panorama que tiende a oscuro si no se llega a un pacto. Tampoco han ido mejor las cosas en Nerja, cuyo cabeza de lista por el PP, José Antonio Armijo, ha perdido la mayoría absoluta después de cinco consecutivas.

También tendrán que conjugarse los verbos dialogar y pactar en otros municipios de referencia de la Costa del Sol. Es el caso de Mijas, cuyo alcaldable Ángel Nozal tendrá que llegar a acuerdos con otras listas si quiere conservar el bastón de mando para el PP en un feudo tradicional de PSOE. Quizás la clave esté en Ciudadanos, que se hace nada menos que con cinco ediles, la marca más alta de la provincia por encima incluso de la capital.

Benalmádena también necesitará un pacto para perfilar su futuro después de la convulsión de los últimos meses y de las idas y venidas a cuenta de los pactos y que parece haberse cobrado una víctima clara: Francisco Salido (UCB), que se queda fuera del Ayuntamiento.

Al otro lado, en la Axarquía, el PP también ha perdido mayorías absolutas recientemente conquistadas, como la de Rincón de la Victoria, que queda ahora con sala de plenos bastante fragmentada; o Vélez Málaga, donde los populares retroceden de 13 a 11 mientras que el PSOE recupera esos dos y se acomoda en los ocho.

El mapa en el interior

En el interior, los socialistas conservan el músculo e incluso registran una leve mejoría. A este lado del mapa el panorama termina de colorearse con Antequera y Cártama y con dos mayorías absolutas que se mantienen sin cambios: Manuel Barón resiste para el PP en la ciudad del Torcal con once concejales y Jorge Gallardo puede seguir presumiendo de ser el único socialista con mayoría absoluta –suma incluso tres ediles– en los municipios de más de 20.000 habitantes. Algo menos claro queda el panorama en Ronda, plaza muy repartida entre los partidos tradicionales y los nuevos, entre ellos el exsocialista y exandalucista Antonio Martín Lara, que vuelve en este caso con Alternativa por Ronda.

Por perfiles, y más allá de los partidos que abandonaron –el PP en ambos casos–, la jornada pintó bien para Juan Martín Serón, que se queda a sólo un concejal de la mayoría absoluta en Alhaurín el Grande con su nuevo partido Por Alhaurín, y para Abdeslam Lucena, que no tendrá que hacer pactos para mantenerse en la alcaldía gracias a los seis concejales que ha obtenido con Por Mi Pueblo.

Las otras dos notas de color la pusieron los nuevos municipios en incorporarse al mapa de la provincia: en Montecorto ganó el PA y en Serrato sus siete concejales fueron para el PSOE. Es decir, y como excepción que confirma la regla, todo al rojo.