El fracaso electoral noquea a la dirección de Podemos

  • La formación reconoce que uno sus principales errores ha sido confiar en unas encuestas que sobrevaloraron sus expectativas

El día después de un batacazo electoral de la magnitud del sufrido por Unidos Podemos no es un momento fácil. No en vano, la coalición de izquierda no fue ayer siquiera capaz de dar con el motivo que les ha impedido superar a un PSOE al que ya daban por desahuciado. Los dirigentes de Podemos, con su secretario general al frente, estaban convencidos, incluso, en quedar cerca del PP. Ninguno de esos pronósticos se cumplió y por eso en la formación morada la dirección se encuentra en estado de shock.

Pablo Echenique echó ayer balones fuera como pudo y achacó el fracaso en las urnas a elementos externos. En una comparecencia en la que no acertó a dar ninguna explicación más o menos coherente sobre los resultados obtenidos, el secretario de Organización cargó contra el patinazo de las encuestas, contra la campaña del miedo de PP y Ciudadanos o contra la virulencia de los ataques desde las filas socialistas. Echenique no habló de culpas propias ni de asunción de responsabilidades.

Pablo Iglesias ya anunció la noche electoral que no piensa en tirar la toalla. Según dijo, se presentará a las elecciones generales tantas «veces como sean necesarias». «Cuando uno ejerce una responsabilidad política -zanjó- tiene que estar preparado para ejercerla en los momentos más dulces y menos dulces y aquí nosotros estamos para tirar del carro y seguir sacando adelante». El secretario general de Podemos rechaza la dimisión pese a que fue él quien impuso el veto a un Gobierno del PSOE y Ciudadanos para forzar unas nuevas elecciones o quien buscó la coalición con IU tras haberla desdeñado. La escasa popularidad del candidato es otro de los factores que se han puesto sobre la mesa para explicar el fracaso del domingo. Pero la dirección de Podemos cerró hoy filas en torno a su líder.

Uno de los más cariacontecidos durante la noche del domingo fue Íñigo Errejón. El número dos de Podemos, quien se opuso a pactar con IU, vio cómo se hacían realidad sus peores presagios. A lo largo de los últimos meses el sector afín a Errejón advertía cada vez que podía de que los cinco millones de Podemos más el que logró IU no sumarían seis. Su argumento era que muchos votantes socialistas que habían confiado en el partido morado el 20-D podían ahora dar marcha atrás ante una previsible radicalización de Podemos. «Muchos votantes del PSOE que podían haber confiado en IU a lo largo de los últimos años no lo hicieron y en cambio si nos votaron a nosotros en diciembre», afirmaban en el circulo más cercano del número dos del partido.

Los temores de Errejón

La responsabilidad de Errejón le viene por ser el jefe de campaña. Hasta ahora Podemos se había comportado como una máquina de captar votos en contra de los vaticinios de los sondeos. Según el CIS, en la semana previa al 20 de diciembre el partido de Iglesias convenció a un tercio de sus votantes. Ahora, sin embargo, ha sido el contrario. Juan Carlos Monedero, enfrentado a Errejón desde que se vio obligado a abandonar la dirección de la formación, se apresuró ayer a señalar con el dedo al segundo de a bordo del partido. El cofundador de Podemos criticó que se haya primado «el marketing antes que el contenido».

Las responsabilidades también alcanzan a Carolina Bescansa. La socióloga es la encargada de analizar las encuestas que les han traicionado. De haber tenido en cuenta que el 'sorpasso' a los socialistas no era cosa hecha, la campaña de Iglesias hubiera sido presumiblemente diferente. Aquí Monedero también quiso pasar factura por enfrentamientos pasados. Según afirmó, se ha pecado de «infantilismo» al creer en las encuestas.

Pese a los fallos cometidos Podemos no piensa adoptar ninguna medida en caliente. Lo dejó claro Echenique. Ahora toca «hacer una reflexión profunda basada en datos» para saber por qué se han perdido 1,2 millones de votos.