España hace gala de uno de los sistemas de escrutinio más rápidos del mundo

Miembros de una mesa electoral, durante el recuento de votos tras el cierre de los colegios, en Barcelona. :: quique garcía / efe
Miembros de una mesa electoral, durante el recuento de votos tras el cierre de los colegios, en Barcelona. :: quique garcía / efe
  • Los resultados de cada mesa son transmitidos mediante una tablet a un único centro de recuento en Madrid; hace años había uno por provincia

La bruma de incertidumbre que extendieron los sondeos a pie de urna entre la opinión pública se disipó pronto. Apenas dos horas y media después del cierre de los colegios, el mapa electoral estaba prácticamente dibujado, con un escasísimo margen de error. Con todo el 'pescao' vendido, los principales líderes políticos hacían sus valoraciones antes de la medianoche. Nada que ver con aquellas eternas madrugadas de infarto ante un transistor que escupía los datos con indolencia, dejando al ciudadano de a pie con pocas certezas y muchos interrogantes a la hora de irse a la cama. Pero tampoco hay que remontase a los albores de la democracia para encontrar una referencia a una interminable noche electoral: en el reciente referéndum del 'brexit', los británicos no tuvieron la confirmación de su divorcio de la Unión Europea hasta la hora del desayuno.

Desde hace años, España se sitúa a la cabeza del mundo en velocidad de escrutinio gracias al perfeccionamiento de un sistema de recuento en cada mesa y una tecnología de transmisión telemática que ha sido exportada a países como Noruega, Francia, Portugal o Colombia. Detrás de este soporte informático está Indra, empresa participada por el Estado, que desde 1979 se ha adjudicado todos los conteos de las elecciones generales salvo las del 20-D, en las que perdió el concurso público a favor de Scytl. Tras rebajar un 40% el precio, la multinacional recuperó el contrato para el 26-J por unos 9,5 millones de euros, lo que no ha impedido que vuelva a batir marcas de rapidez.

Y ello a pesar que el recorte presupuestario ha impedido en esta ocasión poner en marcha el sistema MAE (Mesa Administrada Electrónicamente), servicio que permite la automatización de las tareas que deben realizar los miembros de las mesas electorales durante la jornada de votación y que se estrenó por primera vez con éxito en los comicios generales de 2008. «A pesar de no disponer del MAE, los tiempos de recuento han sido muy parecidos a otras elecciones», se felicita un portavoz de la compañía. Otro palo en las ruedas del engranaje de conteo lo pusieron en esta ocasión los votos por correo, que sumaron casi el doble de lo habitual y que «también complican más de lo habitual el proceso de recuento».

Precisa organización

Esa dilatada experiencia atesorada por Indra desde aquellas elecciones de 1979 -en las que Adolfo Suárez logró una amplia victoria, aunque sin alcanzar la mayoría absoluta, sobre el PSOE de Felipe González- unida a una precisa organización de la intendencia electoral (colegios, urnas, papeletas...) y la transmisión telemática de los votos desde cada colegio son las claves que hacen del sistema de escrutinio español un ejemplo para el mundo. Una de las imágenes que dejó del referéndum del 'brexit' fue la de los cientos de voluntarios que acarreaban las urnas desde las mesas de votación hasta una de las 382 zonas de recuento. En España en cambio, un representante de la Administración de encargó de transmitir los datos del conteo de cada mesa hasta el Centro de Recogida de Información instalado en el Ifema madrileño mediante una de las casi 22.300 tablets repartidas entre los colegios electorales. Tan sólo los votos de un 2% del censo, unos 750.000 electores, se comunicaron al corazón del sistema a la vieja usanza, mediante llamada telefónica, normalmente en mesas «con pocos electores censados o donde no hay cobertura de internet».

La centralización de todos los datos en un único órgano -hace años había un centro por provincia- es la que hace posible, a la postre, la «enorme agilidad» del proceso. Los datos son almacenados en los potentes servidores de Indra y difundidos casi de forma simultánea, también a través de una app para dispositivos móviles.