Diario Sur

Carta a la yaya Lola: «Con 99 años, si no se pierde su cita con las urnas será que merece la pena»

La yaya Lola, con su hija y su nieta en la mesa
La yaya Lola, con su hija y su nieta en la mesa / SUR
  • «A ver si van a perder por un voto y va a ser el mío» le dijo a su biznieta y acudió al colegio en el que otra nieta, Angelines, era además miembro de la mesa electoral en la Peña Victoriana El Rocío de Málaga

«Quería compartir este día compartir este día con ella», afirma Marina Lago, estudiante de la UMA, que a sus 21 año se ve «en pañales» democráticos. Pero a quien acompañaba a las urnas a primera hora del 20-D era a su bisabuela Lola, «la yaya Lola». 99 años de vida en los que «desde que le permitieron hacerlo no ha dejado de acudir a las urnas ni una sola vez». Y ayer, se encontraba con 3 generaciones en la mesa de la Peña Victoriana El Rocío de Málaga: abuela, madre, nieta. Marina quería compartir con SUR.es esta carta para plasmar ese momento que Lola no se quiso perder: «a ver si van a perder por un voto y va a ser el mío».

100 AÑOS... Y PENSANDO EN EL FUTURO

Ella es Lola, más conocida como 'la yaya', tiene 99 años y desde que le permitieron hacerlo no ha dejado de acudir a las urnas ni una sola vez. Este año ha sido muy especial, ya que su nieta Angelines ha sido elegida para formar parte de la mesa electoral y por tanto abuela (acompañada por su hija) y nieta se han visto frente a las urnas.

Tres generaciones de mujeres ejerciendo su derecho a voto.

Como testigo de este hecho puedo decir que sin duda ha sido toda una lección de vida. A mis 21 años y aún en pañales en esto de las votaciones, he reflexionado sobre tantos jóvenes que pierden la ilusión ante las urnas, como dejan de acudir a votar admitiendo que otros elegirán por ellos, lo que me recuerda a una conversación que tuve con mi bisabuela la víspera de las elecciones en la que decía " a ver si van a perder por un voto y va a ser el mío".

Creo que a veces se nos olvida que esta democracia con la que hemos nacido muchos de nosotros, ha sido posible gracias a que mucha otra gente luchó y se dejo en ocasiones la propia vida para conseguir que hoy hombres y mujeres podamos votar y elegir a quien nos representa en el Gobierno.

Una vez más tengo que darle las gracias a mi yaya, por enseñarnos tanto con sus acciones, por darnos esperanza y por animarnos a no rendirnos nunca porque si ella no lo ha hecho debe ser porque efectivamente merece la pena.

Marina Lago