La zona euro se aferra a las exportaciones

Su PIB crecerá un 1,9%, dos décimas menos, en un año en el que aún no se espera la subida de tipos del BCE

JOSÉ M. CAMARERO

madrid. Tras cuatro años de crisis, y tres de avances, los países de la zona euro se adentran en 2018 en una nueva fase de su particular recuperación económica. Es la 'segunda parte' de un crecimiento todavía frágil que muestra las profundas diferencias de las economías que constituyen este área monetaria. De media, el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) será de un 1,9% con respecto a este ejercicio, según los cálculos del Fondo Monetario Internacional (FMI). De confirmarse, serían dos décimas menos que este año. Sin embargo, mientras que países como España podrían crecer entre un 2,5% y un 3%, otros como Italia apenas lo harán un 1,1%; y los avances de Francia y Alemania serían del 1,8%, respectivamente.

El pilar sobre el que asientan las expectativas europeas sigue siendo el de las exportaciones, después de dos ejercicios centrados en el consumo doméstico. Con un auge en las ventas de bienes y servicios al exterior, como la que está prevista, «se confirmaría que la zona euro participa del crecimiento del comercio internacional», según apuntan desde Santander Asset Management. Los expertos de esta gestora apuntan que tanto la demanda interna como la inversión «siguen avanzando a buen ritmo», y el crecimiento del crédito «dota de fondo a la evolución de la zona euro en los próximos meses». Para Banca March es la inversión la que «debería convertirse en uno de los principales catalizadores» durante los próximos meses.

Por ahora, no hay ningún síntoma que anticipe que la mala evolución del euro pueda romper con la tendencia al alza de las exportaciones europeas. Las previsiones de Bankinter anticipan que el dólar se debería cambiar entre los 1,15 y los 1,25 euros el próximo año, prácticamente el mismo rango estimado para 2017.

El Banco Central Europeo (BCE) tendrá un papel reservado en la evolución de la economía de los países del euro durante 2018. «Mantendrá una actitud bastante acomodaticia y las condiciones financieras seguirán laxas», explica Ignacio Perea, director de inversiones de Tressis. El próximo año, el balance de la entidad crecerá en más de 400.000 millones de euros adicionales con motivo de las compras de deuda y la reinversión de los vencimientos de activos adquiridos en los últimos años. Por eso, no se espera un cambio en las políticas monetarias. No sería hasta bien entrado 2019 cuando el organismo presidido por Mario Draghi podría comenzar a subir los tipos de interés, y aunque lo hiciera, sería de forma muy suave para no estancar el crecimiento actual.

Los analistas también tienen en mente cualquier crisis política que pueda darse en el conjunto de la zona euro, un área muy proclive a este tipo de sobresaltos que alteran el contexto económico. Una de las citas electorales de relevancia sería la alemana, siempre que la actual canciller, Angela Merkel, y los socialdemócratas no lleguen a un acuerdo de gobierno. La otra, en Italia, cuyos ciudadanos están llamados a las urnas en marzo.

El gran reto para la zona euro sigue siendo el de recomponer su mercado de trabajo y dotar de mayor fortaleza a los salarios de los ciudadanos, mermados durante buena parte de la crisis. De hecho, la Comisión Europea ya habla de un crecimiento, sí, pero crecimiento «incompleto» y «atípico».

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