El turismo sanitario pide paso y refuerza sus estrategias para crecer

Turistas buscan el prestigio de la medicina española./F. T.
Turistas buscan el prestigio de la medicina española. / F. T.

Profesionales reclaman a las administraciones convenios con otras sanidades públicas para convertir a Málaga y la Costa del Sol en un referente dentro del sector en Europa

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Málaga y turismo son dos conceptos que van de la mano. La provincia ha experimentado un renacer cultural con el que ha batido sus propios récords en cuanto a numero de visitantes que llegan a la Costa del Sol. Dentro de este ecosistema, hay un sector que se ha expandido en el país y también en la provincia, el turismo sanitario. Pero este no termina de encontrar su sitio más allá de las diferentes iniciativas privadas con las que los centros hospitalarios buscan ser un reclamo para este difícil perfil.

Las previsiones de las administraciones para el año 2020 es que el impacto del sector llegue a los 1.000 millones de euros en toda España -según datos del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS)-. El crecimiento del sector en todo el país sostiene y motiva una red cada vez más grande y especializada destinada a atender -y sobre todo a captar- a este tipo de pacientes que buscan en Málaga combinar su convalecencia con un periodo vacacional para la familia.

Los datos

1.000
millones de euros es el impacto que algunas administraciones prevén que genere el turismo sanitario en el año 2020.
Málaga ocupa el quinto puesto de destinos sanitarios en España, por detrás de Madrid, Barcelona, Mallorca y Gran Canaria.
5-10%
Porcentaje que representa el turismo sanitario en algunas clínicas y centros de gran tamaño que han incluido en los últimos años esta tendencia en su agenda.

La Fundación Málaga Health es una de las principales entidades destinadas a trabajar y velar por el sector en la provincia y su creador, el doctor Miguel Such, explica que el principal motivo que lleva a un ciudadano europeo a convertirse en turista sanitario en la Costa Sol está «en el prestigio del personal médico español» y en la infraestructura de lujo vinculada a los tratamientos de salud, que permiten que un procedimiento oncológico o un postoperatorio sean más agradables e incluso una experiencia exclusiva.

El Ministerio de Turismo no considera turismo sanitario la atención hospitalaria al visitante

Desde la Fundación Málaga Health piden mayor implicación de las administraciones para que el sector termine de despegar

Prácticamente todos los centros privados de la provincia -una decena de grandes complejos e incontables clínicas de menor tamaño centradas en la exclusividad- han identificado este sector, en el que conviene diferenciar los tipos de pacientes que lo componen. Según define el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, «el turismo de salud es el proceso por el cual una persona viaja para recibir servicios de salud en un país diferente a aquel en el que reside. El motivo del viaje es la búsqueda de estos servicios de salud, en un sentido amplio». Pese a esa acotación, muchos expertos y profesionales incluyen en el sector a los turistas que están visitando Málaga y necesitan asistencia médica ante alguna eventualidad. No obstante, el primero de los dos grupos es el que más atención recibe por parte de los centros privados, ya que depende de acuerdos con agencias de viajes y empresas dedicadas a cerrar paquetes de este tipo.

Según explica Such, atendiendo a la definición de turismo sanitario, todavía queda «mucho por hacer», sobre todo en el plano de las administraciones. «Todavía hay gente que se piensa que turismo sanitario es ir a un spa o darse un tratamiento de adelgazamiento mientras el visitante va a la playa». Para el doctor, el verdadero nicho de mercado está en los servicios públicos del resto de países europeos, que buscan que sus pacientes se traten en España «por prestigio y por reducción de costes».

A ojos del experto, «todavía falta mucho» para que lleguen a redactarse esos convenios, aunque anuncia algunos avances ya que en la fundación han conseguido sentarse a negociar con la Junta de Andalucía «ni como sanidad ni como turismo, sino como exportación de servicios», matiza.

Falta de datos

Such asegura que uno de los grandes problemas de este novedoso sector está «en la falta de datos con los que medirlo», ya que no existen cifras oficiales que no sean estimaciones «y los hospitales llevan sus propias cuentas». Pese a ello, Such insiste que el futuro está «en manos de las administraciones».

Mientras tanto, el sector se mantiene en Málaga gracias a la acción individual de los centros sanitarios privados. Uno de los referentes del turismo sanitario en la provincia, que lleva ofreciendo paquetes destinados a la salud más de cuarenta años, es la Clínica Santa Elena de Torremolinos. Ya en 1977, el centro comenzó a vender tratamientos para extranjeros combinados con experiencias turísticas o de descanso centrándose en la diálisis como principal reclamo. El responsable de relaciones institucionales de la clínica, Carlos Guirado, comenta que el principal valor competitivo de la Costa del Sol en este ámbito es «el clima», además de «la facilidad en los accesos, las opciones de movilidad y la gastronomía», además del prestigio que señala Such.

Guirado, que ha desarrollado y publicado varios estudios sobre este formato de turismo, añade que de momento Málaga ocupa el quinto puesto en España en cuanto a afluencia de este perfil, por detrás de Madrid, Barcelona, Mallorca y Gran Canaria. En este punto entran en juego otros factores más allá del clima y la oferta turística, como la calidad de las instalaciones y las maquinarias médicas.

Competencia

El experto añade que España compite en el sector con países como Polonia, Turquía, o República Checa, y que los principales países de procedencia son -como indica además la Junta de Andalucía en sus últimos informes sobre el sector-, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Escandinavos y Holanda. Tenemos esos países controlados.

La clínica Santa Elena mantiene una compleja relación comercial con los países de origen, según explica Guirado, para estar en contacto con los prescriptores y los pacientes que buscan sol durante su tratamiento. Esta es solo una de las estrategias que llevan a cabo los centros privados.

Hospitales como El Ángel poseen protocolos propios de atención al turista

Algunos centros como Hospiten se centran en el turismo sin buscar fuera de Málaga

El Hospital Vithas Xanit, cuenta con una página web diseñada específicamente para atender a este sector. Está disponible en inglés, ruso, árabe, alemán, chino, francés y sueco. Tal y como explican desde el propio centro, dividen al público extranjero en tres segmentos (de corta estancia, residentes temporales o permanentes y con captación de origen). «Dependiendo del segmento al que nos refiramos establecemos colaboración con agentes facilitadores , agentes prescriptores, y captación directa», explica un portavoz.

En centros de la capital, como Chip, se han creado equipos comerciales dedicados a la venta de paquetes turísticos a empresas de prescripción de pacientes, agencias de viajes y aseguradoras. Según explica el director, Jesús Burgos, los servicios que más se solicitan son «traumatología, cirugía maxilofacial y general».

Una cátedra para conectar a los miembros del nuevo sector

En el año 2013, la Universidad de Málaga reaccionó ante el crecimiento del sector en la provincia de Málaga. Para convertirse en un interlocutor que conectara a los diferentes miembros del turismo de salud, nació la Cátedra de Turismo, Salud y Bienestar. Según explica el coordinador, Ricardo Pagán, la intención de este espacio docente era y es «satisfacer las necesidades de los componentes del sector».

El experto, que matiza entre los términos 'turismo sanitario y turismo de salud' (el primero a veces es «confundido con fraudes a la sanidad pública»), explica que la cátedra nació frente a una necesidad formativa «clara» en el sector. «Este tipo de turismo se capta por otro tipo de vías comerciales diferentes al turismo de sol y playa o congresos». El coordinador asegura que, en los primeros años, el desconocimiento del perfil era común en todos los participantes, «incluso en la administración pública».

Aunque la formación supone uno de los objetivos principales de la cátedra, la transferencia de contenidos, datos y el desarrollo de estudios con otras universidades también centra gran parte de la labor de la institución.

La cátedra ha coordinado varios estudios y participado en otros tantos con universidades europeas de diferentes países (muchos de ellos emisores de turistas de salud), como la Universidad de York o varios centros alemanes. Según Pagán, hay muchas iniciativas diferentes para seguir avanzando en este sector, al que se están adhiriendo otros como el deporte y el turismo activo.

En el currículum de la cátedra figuran varios cursos de experto universitario y un máster en turismo sanitario, dirigido de forma genérica a profesionales de las dos vertientes para sentar unas bases de conocimiento desde el que partir en la gestión de centros hospitalarios.

Ahora, el espacio docente está centrado en crear formación «mucho más específica» para cada miembro del proceso, llegando a desarrollar cursos por encargo para instituciones. El rumbo que Pagán ha fijado para la cátedra tiene como destino «crear un buen ecosistema entre sector administración pública, las empresas privadas de todos los sectores implicados, unidos a través del conocimiento y la innovación generado desde la Universidad».

Pese a los esfuerzos del complejo, la facturación del paciente viajero está en torno al 5 y al 8% del total, si se cuantifica exclusivamente el turista que viaja por motivos de salud. En otros como Hospital El Ángel, hay departamentos centrados en la atención al turista que estando en Málaga necesita de atención médica, trabajando mano a mano con aseguradoras y ofreciendo sus servicios a través de una centralita del grupo HLA (al que pertenece), donde se unifican los servicios, tal y como explica el director del centro, Manuel Viola.

Además, el Grupo Quirón ha expandido su presencia en la Costa del Sol de forma paralela a la que avanza en el turismo sanitario. «En nuestros hospitales de la costa contamos con un departamento de atención al paciente internacional y una planta de hospitalización especialmente orientada a población extranjera», destacan.

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