Sindicatos y repartidores critican la precariedad de la paquetería exprés: ni seis euros por hora

Uno de los repartidores de Deliveroo./AG
Uno de los repartidores de Deliveroo. / AG

Muchas de estas empresas gestionan pedidos a domicilio sin tener en nómina a un solo 'rider'

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

El crecimiento del comercio electrónico y la necesidad de profesionalizar la entrega de pedidos ha llevado a la patronal logística UNO a crear la primera Escuela de Repartidores de España, que abrirá sus puertas a comienzos del próximo año en el Centro de Transportes de Coslada, en Madrid. «Hay una doble necesidad; se necesitan más repartidores y que los que ya están se reciclen, que estén más y mejor formados», ha explicado el secretario general de UNO, Francisco Aranda, que advierte de que para ser repartidor ya no basta sólo con saber conducir. En un sector donde la fidelidad del cliente se basa en más de un 60 por ciento en la experiencia que ha tenido el cliente a la hora de recibir su compra, la formación de estos trabajadores se ha convertido en un objetivo para la mayoría de empresas de entrega a domicilio.

Viene de...

En Deliveroo, especializada en el reparto de comida a domicilio, llaman ‘riders’ a sus repartidores. Sus condiciones provocan que la propia empresa considere que las entregas no son un empleo sino «una fórmula complementaria de trabajo compatible con estudios o con otros ingresos en el caso de autónomos». Los ‘riders’ de esta empresa británica, que comenzó a operar en Málaga en septiembre, se rebelaron hace meses y llegaron a convocar una huelga para reivindicar unas condiciones que reduzcan la inseguridad laboral. La mayoría de ciclomensajeros que prestan sus servicios son autónomos, como ocurre en el caso de otras aplicaciones como Glovo o Stuart, por lo que un buen número de ‘riders’ acaban trabajando para varias compañías de entrega a domicilio. En Málaga, Deliveroo planea colaborar con unos 20 ‘riders’ locales durante los próximos meses para llegar a unos 70 restaurantes.

Los repartidores y sindicatos denuncian desde hace meses la precariedad del sector de las ‘apps’ de reparto a domicilio, que no tienen a ningún repartidor en nómina. Consideran que se trata de falsos autónomos y critican la falta de derechos laborales del fenómeno apodado «uberización» por analogía con Uber, una de las empresas introductoras de esta nueva economía, en este caso dedicada al transporte de viajeros.

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