Hostelería y construcción amenazan con griparse como motor de la recuperación del empleo

Varias torres de viviendas en construcción en Benidorm, centro del Levante turístico. :: h. kalis / Reuters/
Varias torres de viviendas en construcción en Benidorm, centro del Levante turístico. :: h. kalis / Reuters

El Banco de España no descarta que estas ramas de actividad estén casi al límite y aconseja buscar alternativas para seguir reduciendo el paro

JOSÉ M. CAMARERO MADRID.

Nueva llamada de atención en un mercado laboral que, aunque no para de crecer, muestra algunos síntomas que le pueden llevar al agotamiento. La creación de empleo de los tres últimos años -sobre todo la del último ejercicio- ha generado medio millón de puestos de trabajo al año, pero gran parte de ese logro puede morir de éxito si todos los huevos se siguen poniendo en la cesta de la hostelería y la construcción. Es la advertencia que ha lanzado el Banco de España en su informe periódico sobre proyecciones macroeconómicas, donde reconoce que «ante la posibilidad de que estas ramas se aproximen a sus límites de creación de trabajo en el futuro próximo», es necesario buscar otras alternativas.

El supervisor emite este aviso consciente de que el peso de ambas actividades pueden condicionar en exceso el conjunto de la economía, dependiente de ellas. En el caso del empleo en hoteles y restaurantes -la joya de la corona, sobre todo tras el verano-, su peso en el conjunto del mercado laboral es del 8,8%, prácticamente el doble de lo que representa en países como Alemania, Italia y Francia. En el caso de la construcción, aunque ha sufrido un importante recorte desde la crisis que comenzó en 2008, supone otra vez casi un 6%. En el último año, suma un 5,75% más de empleados, que en su conjunto han superado los 1,1 millones de puestos de trabajo.

Son estos perfiles a los que se está trasladando el mercado laboral para encontrar hueco y poder reducir las grandes cifras de paro al tratarse de puestos de trabajo que, en general, requieren menos formación que otros. Por eso, el Banco de España indica que «parece necesario buscar fórmulas para expandir las oportunidades laborales de los desempleados con menor formación».

Además, los trasvases sectoriales de empleo observados en la recuperación apenas han incidido en el nivel de productividad. «El empleo está fluyendo hacia sectores de mayor productividad, pero de forma modesta y en una magnitud reducida». Y afirma que la productividad media entre quienes acceden de nuevas al mercado laboral se ve reducida al tratarse de personas que llevaban mucho tiempo en paro.

Un 13% de paro en 2019

En cualquier caso, el Banco de España mantiene unas buenas perspectivas para el mercado, al que asigna una tasa de desempleo «inferior al 13%» antes de que finalice el año 2019. La entidad considera que para este ejercicio se situará en el 16,3% y en 2018, en el 14,4%.

El director del servicio de estudios del supervisor, Pablo Hernández de Cos, explica que esa reducción del paro se debe en una parte al hecho de que se contrae la población activa española. Esto es, el número de personas que, según la encuesta de Población Activa (EPA), quieren trabajar por el rápido envejecimiento de la población. «Nos está sorprendiendo, porque pensábamos que iba a ser más gradual», admitía Hernández de Cos. Cada vez hay sectores de población con mayor edad, que van saliendo del mercado laboral y por tanto del conjunto de la población activa. Pero esa merma no se cubre, por ahora, con la incorporación de jóvenes.

Moderación al crecer

Por otra parte, el Banco de España estima que la economía crecerá al 3,1% este ejercicio, lo que supone la misma previsión del Banco de España realizada hace tres meses. Para 2018, anticipa un alza del 2,5% y de un 2,2% en 2019. Las estimaciones de este servicio de estudios son muy similares a las últimas elaboradas por el Gobierno, en las que calculaba un incremento del PIB del 3%, el 2,6% y el 2,5% en estos tres ejercicios, respectivamente.

La moderación en el crecimiento se debe a la progresiva desaparición de las variables positivas con las que ha contado la economía en los últimos años: el precio del petróleo, que ya se aproxima a los 60 dólares por barril; las políticas fiscales que llevaron a la reducción significativa de tributos; o el agotamiento de determinadas decisiones de gasto de los ciudadanos, cuyo ritmo de crecimiento exponencial tiende irremediablemente a moderarse.

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