Diario Sur

La OCDE carga contra las políticas activas de empleo de España

Desempleados hacen cola en una oficina de empleo.

Desempleados hacen cola en una oficina de empleo. / Susana Vera (Reuters)

  • Alaba la reforma laboral e invita a seguir profundizando en ella pero recalca que sigue siendo uno de los socios peor parados en la mayor parte de indicadores

Una de cal y otra de arena para el mercado laboral nacional. La evolución positiva del empleo en los últimos trimestres ha sido objeto de reconocimiento por parte de la OCDE, que también ha alabado la reforma laboral de España, país al que ha puesto de ejemplo de recuperación. Sin embargo, sigue siendo uno de los peor parados en este ámbito dentro de los 35 estados miembros y uno de sus principales puntos débiles son sus políticas activas de empleo, tal y como se desprende de su informe 'Perspectivas de Empleo 2017', presentado ayer en Berlín.

Para el 'club de los países más desarrollados', es “vital proseguir el esfuerzo de reforma, en particular, desarrollar y coordinar políticas activas del mercado de trabajo regionales para ayudar a los desempleados a encontrar empleo, así como mejorar la evaluación y el seguimiento de estas políticas”. La organización ya resaltó hace apenas un par de meses que España dedica el 3,9% del PIB a estas iniciativas frente al promedio del 15% en la OCDE y recomendó que las prestaciones de los parados deben estar "estrictamente supeditadas" a la búsqueda de trabajo.

Ya a nivel global, la OCDE apostó por aumentar la oferta de programas de búsqueda de empleo para los trabajadores desempleados y por "adaptar la protección social" a cambios en el mercado laboral, como el aumento del número de autónomos, la creciente movilidad y el declive de ciertos sectores por la revolución tecnológica. Al tiempo, considera necesario que sindicatos y otras organizaciones de trabajadores se involucren y promuevan la negociación colectiva, ya que puede contribuir a que "cambios potencialmente rupturistas" se hagan de forma beneficiosa para los empleados.

A la cola de los 35

Y es que, mientras que la tasa promedio de empleo de la OCDE ya ha vuelto a los niveles precrisis en el primer trimestre de 2017, casi diez años después de que estallara la Gran Recesión, no ha sido así en España, que se encuentra 6 puntos por debajo de su nivel de 2007. Así, se trata del cuarto país con una menor proporción de población empleada, tras Italia, Grecia y Turquía. Al tiempo, es el segundo estado con mayor desempleo entre los 35 socios, con una tasa de paro del 17,8% en abril de 2017, pese a haber disminuido ocho puntos porcentuales desde 2013.

Y las proyecciones a futuro no son demasiado halagüeñas, puesto que a finales de 2018 España seguirá sin haber logrado los niveles de empleo y desempleo previos a la crisis: el paro se situará entonces en el 15% y la ocupación crecerá hasta el 55,4%, más de 5 puntos por debajo de la media de la OCDE.

Así, el mercado de trabajo español tiende a situarse por debajo del promedio de la OCDE en todos los indicadores, con excepción de la calidad de ingresos, en la que España se sitúa apenas en el promedio, y la brecha de género, que está 1,6% por encima. Así pues, es el país que tiene una mayor proporción de personas viviendo con menos de la mitad de la renta disponible media de su país (16,5% de la población en edad de trabajar), el segundo con una mayor inseguridad en el mercado laboral (entendida como la proporción de ingresos que se perderían en caso de que un trabajador quedase desempleado) y el cuarto con una mayor proporción de empleados que ven amenazado su puesto laboral.

Por un empleo de calidad

Crear puestos de trabajo no es suficiente. Hay que ir más allá de lo meramente cuantitativo y apostar por la calidad. Éste es el mensaje que ayer lanzó la OCDE en su informe 'Perspectivas de Empleo 2017', un mensaje que cobra especial relevancia en España, un país en el que la precariedad laboral va en aumento, si se tiene en cuenta el elevado nivel de temporalidad que registra, el alto porcentaje de empleo a tiempo parcial de carácter involuntario y los bajos sueldos que se pagan, principalmente a los de nuevo cuño. A juicio de esta organización, el empleo de calidad es una de las mejores armas contra el auge del populismo y la creciente desigualdad, y por eso pidió a los gobiernos colaboración en este tema, algo que -recalcan- no debilitará la creación de puestos de trabajo.

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