Los cursos gratuitos para parados no encuentran alumnos en Málaga

Cursos y talleres de empleo, a la espera de que la financiación autonómica se reactive.
Cursos y talleres de empleo, a la espera de que la financiación autonómica se reactive. / SUR
  • La falta de colaboración entre los servicios de empleo estatal y regional dificulta que los desempleados accedan a las oportunidades de formación que existen

Andalucía es la región española con más desempleo. Y Málaga, sin ser la peor provincia, arrastra la inasumible cifra de 178.613 parados, de los que la mitad son de larga duración. Sin embargo, desde 2011 la Junta de Andalucía no destina un euro a formación para el empleo. Los cursos subvencionados, las escuelas taller y los talleres de empleo han desaparecido del mapa a la espera de que la financiación autonómica se reactive. Entre las escasísimas oportunidades que tienen los desempleados para reciclarse y mejorar su empleabilidad de manera gratuita están los cursos sufragados por el Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE), dependiente del Ministerio de Empleo. Sin embargo, estos programas formativos no encuentran alumnos.

Las empresas que imparten estos programas subvencionados por el SEPE reconocen estar teniendo graves dificultades para encontrar candidatos. «Necesitamos a unos 170 alumnos para programas que tienen que impartirse este año y ya hemos tenido que retrasar algunos porque no cubrimos el cupo, que es de 15 personas por curso», explica Lola El Mestiri, responsable del departamento de captación del Grupo Euroformac, adjudicatario de más de una veintena de cursos en la provincia –además de otros en otras zonas del país– para parados menores de 30 años financiados por un programa estatal que está dotado con 40 millones de euros en total. Son cursos de tres tipos: los dirigidos a obtener certificados de profesionalidad, que incluyen prácticas no remuneradas en empresas y facilitan la obtención de títulos de FP; los de aprendizaje de idiomas; y los de nuevas tecnologías. Su duración es variable: desde las 90 horas de un curso de inglés profesional para actividades comerciales hasta las casi 700 de un certificado de profesionalidad de desarrollo de proyectos de redes eléctricas de alta y baja tensión.

Por su parte, Grupo Torcal ofrece 19 cursos subvencionados por ese mismo programa. Su presidente, Miguel Aldana, admite que parece «inexplicable» que con el nivel de paro que soporta la provincia «cueste tanto trabajo encontrar gente dispuesta a formarse». Sin embargo, basta rascar un poco para empezar a encontrar razones para esta falta de demanda. Para empezar, está el filtro de entrada: hay que ser desempleado, menor de 30 años y, en algunos casos, tener un determinado nivel formativo. «La experiencia con todos los alumnos que se han interesado por los certificados de profesionalidad marca claramente una línea de interés descendente cuando los interesados comienzan a recibir información sobre los requisito, tales como ser menor de 30 años, ser desempleado de larga duración, no haber accedido a un primer empleo, tener baja cualificación o estar o no estar en posesión del título de ESO o Bachillerato según el curso...», explican desde esta empresa.

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Aunque los jóvenes no formen el colectivo mayoritario entre los parados malagueños, lo cierto es que hay más de 17.000, y eso contando sólo a los menores de 25 años. A priori, parece demanda de sobra para unos cursos que no encuentran alumnos. Hay otros motivos que echan para atrás a algunos candidatos, como la rigidez del horario o el desconocimiento sobre las ventajas que les pueden reportar los certificados de profesionalidad. Sin olvidar la economía sumergida, que hace que muchos potenciales candidatos no quieran comprometerse a asistir diariamente durante varios meses a un curso.

Pero hay otro problema adicional, al menos según el SEPE y las empresas que imparten estos cursos: la falta de colaboración del Servicio Andaluz de Empleo (SAE), que no está ayudando a las empresas a buscar candidatos, pese a que en la normativa que rige estos cursos se establece que ése es su papel.

«Según la resolución que regula estos cursos, publicada en el BOE el 21 de agosto de 2015, los participantes desempleados deberán estar inscritos como demandantes de empleo en los Servicios Públicos de Empleo y serán propuestos por los mismos, previa solicitud de las entidades beneficiarias», recuerdan desde el departamento de formación de la dirección provincial del SEPE. «Son los servicios autonómicos de empleo los que tienen que proponer los candidatos, por la sencilla razón de que son los que manejan las bases de datos de parados», añaden.

Sin embargo, el SAE no está cumpliendo esta misión, pues se limita a colgar los cursos en su página web. Desde el SEPE reconocen que la propia normativa contiene la ‘trampa’ que permite a la Junta desentenderse de la selección de candidatos, ya que dice literalmente: «Si transcurrido el plazo de quince días desde la solicitud, dichos Servicios Públicos de Empleo no propusieran personas para participar en el proyecto, o éstas fueran insuficientes, la entidad beneficiaria podrá seleccionar otras personas desempleadas». Eso es lo que han tenido que hacer las empresas adjudicatarias. «En Madrid y en Murcia, donde también tenemos cursos, no ocurre lo mismo. Allí los servicios autonómicos de empleo se implican en la búsqueda de candidatos», afirma la representante de Euroformac, que agradece la colaboración de instituciones como el IMFE, la Cámara de Comercio o los centros de FP en la difusión de la información.

La explicación del SAE

Preguntada por SUR sobre este asunto, la delegada provincial de Empleo, Francisca Montiel, explica así el procedimiento de gestión que tiene establecido el SAE: «Las entidades a las que el SEPE ha concedido subvenciones remiten la resolución de concesión y datos referentes al perfil del alumnado a la Dirección General de Políticas Activas de Empleo. Una vez revisada, en un plazo máximo de 48 horas se difunde la acción formativa en la Oficina Virtual del Servicio Andaluz de Empleo. Las personas interesadas en estas acciones formativas entran en la ficha del curso a través de esta web, obteniendo información de cómo y cuándo pueden inscribirse y los requisitos que deben cumplir. Además, desde las unidades de orientación del SAE se difunden los cursos a todos los usuarios».

Sin embargo, las empresas de formación se quejan de que publicar los cursos en una web no es suficiente para que sus potenciales beneficiarios se enteren, y además lamentan que en más de una ocasión la información se ha publicado con errores.