El Tesoro coloca más de un tercio de la deuda a tipos negativos en el primer semestre

España se ahorra 5.000 millones en intereses en los últimos dos años por la mejora de la financiación propiciada por la política del BCE

DAVID VALERA MADRID.

Cada vez que el Tesoro Público acude al mercado a colocar deuda ya no es una novedad que lo haga a tipos negativos, es decir, que el inversor pague a España por prestarle dinero. De hecho, la tendencia es a una profundización en esos intereses favorables al Estado. Así, la deuda a corto plazo (letras que van desde los tres a los doce meses) subastada en los seis primeros meses de 2017 se situó en los -0,398% de media, frente al -0,111% de un año antes. De hecho, hasta junio se han colocado 47.986 millones a tipos negativos. Esto significa que más de un tercio (36,7%) de la deuda emitida en el primer semestre lo hizo a un interés por debajo de cero. Un importe que va en la línea de los 96.500 millones que el Tesoro adjudicó el año pasado con intereses negativos.

Este comportamiento, que no se había producido nunca ni en los mejores momentos de bonanza económica, se traduce en un ahorro constante en intereses de deuda que supera los 5.000 millones en los dos últimos ejercicios. Una realidad que contrasta con la situación que se vivía en 2012, cuando cada subasta se convertía en un suplicio al llegar a exigir los inversores un 2,8% por letras a doce meses. Era la época del rescate bancario, una prima de riesgo española desbocada que superaba los 600 puntos -ahora se sitúa por debajo de 100- y un bono a diez años que alcanzó el 7% en el mercado secundario y que actualmente se mantiene estable alrededor del 1,5%.

¿Pero a qué se debe la mejora? Probablemente el factor decisivo está en la política del Banco Central Europeo (BCE). Es difícil de entender el escenario de facilidad de financiación en el mercado si no fuese por la decisión del presidente del eurobanco, Mario Draghi, de poner en marcha un programa de compra de deuda que alcanzó los 80.000 millones mensuales (ahora son 60.000 millones) y que ha permitido relajar la presión sobre la deuda soberana de todos los países, especialmente de los de la periferia comunitaria como España. Una estrategia que se prolongará al menos hasta el próximo año a pesar de las reticencias alemanas. A esto se une el mantenimiento de los tipos al 0% desde marzo de 2016, que también se prolongará hasta por lo menos 2018 para disgusto de los bancos.

Evidentemente, también hay razones domésticas que explican el mejor recibimiento de España al salir al mercado. La recuperación económica, que permitió dejar atrás la recesión y lograr crecimientos por encima del 3% desde 2015 (la estimación para este curso es similar) también infunde confianza a los inversores. Ni siquiera la inestabilidad política que se vivió el año pasado con un Gobierno en funciones durante casi todo el curso hizo mella a la hora de acudir al mercado.

Cambio de paradigma

El cambio de paradigma en las subastas del Tesoro comenzó en abril de 2015 cuando por primera vez las emisiones de letras a tres y seis meses registraron tipos negativos. Desde entonces, casi cada subasta de este tipo se ha saldado con una profundización de esas tasas. En la última subasta con letras a tres meses el interés medio fue de -0,484%.

La mejora de las subastas también tiene un impacto positivo en los Presupuestos, aunque no de manera inmediata. El pago de intereses de la deuda alcanzó su máximo en las cuentas de 2013 con una partida de 38.590 millones. Sin embargo, desde entonces se ha moderado y la previsión para 2017 es que se destinen 32.171 millones. Es decir, una reducción del 16,6%. Pese a todo, se trata del doble de lo que se pagaba en los años precrisis.

Otra de las ventajas de la facilidad de financiación es que ha permitido alargar la vida media de la deuda en circulación a los 7,19 años frente a los seis años de 2012. Esta extensión logra distanciar los periodos de vencimiento. Asimismo, los bajos tipos exigidos al Tesoro han permitido a Hacienda poner en marcha mecanismos extraordinarios de financiación como el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) o el plan de pago a proveedores.

Pero ¿quién compra la deuda a España? El grueso del pasivo se mantiene en manos extranjeras (46,13% del total), seguido de entidades bancarias nacionales (20,16%). Sin embargo, el mayor crecimiento se registra en la deuda adquirida por el Banco de España, que actúa en nombre del BCE. En el primer semestre de 2017 poseía un 19,8% del pasivo, frente al 3% de antes de la crisis. En cualquier caso, la facilidad de financiación es la cara positiva de una moneda en la que la cruz está en el elevado endeudamiento público que roza el 100% del PIB y supone un riesgo ante nuevas turbulencias.

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