El Supremo dirime el conflicto del IRPH con miles de hipotecas afectadas

El Alto Tribunal decide el miércoles si este índice se incorporó a los créditos sobre vivienda sin alertar de su extracoste frente al del euríbor

A. B. BILBAO.

A los juzgados especializados en cláusulas bancarias, ya desbordados con las demandas por los 'suelos' y los gastos hipotecarios, se les acumula el trabajo. Esta misma semana el Tribunal Supremo les ha enviado una nueva remesa al dar la razón a los afectados en una contundente sentencia sobre las hipotecas multidivisa. Y este miércoles podría abrir las compuertas a un nuevo aluvión en el pleno que se va a celebrar para pronunciarse sobre el IRPH (Índice de Referencia de Préstamos Hipotecarios). En este caso el conflicto radica en el indicador que durante muchos años, sobre todo en los previos a la crisis, aplicaron varias entidades como alternativa al euríbor y que se mantiene históricamente entre uno y tres puntos por encima de éste, con un coste extra mensual en la cuota que puede llegar a 200 o 300 euros. Todos los bancos tienen marcada la fecha en rojo, pero la cita es especialmente relevante para Kutxabank, porque es suyo el caso sobre el que se va a dirimir la guerra.

El IRPH es un índice oficial del Banco de España y, por tanto, legal. La clave del debate reside en si se incorporó de forma transparente en el contrato hipotecario; es decir, si la entidad explicó sus peculiaridades y su evolución por encima de otras alternativas como el euríbor. O si se limitaron a alabar sus virtudes escudándose en su presunta «estabilidad». No hay datos muy fiables sobre el número de afectados. Algunas fuentes sitúan la cifra en un millón y medio de hipotecas en España, de las que 60.000 estarían en Euskadi, y otras rebajan la incidencia a la mitad. Lo que está claro es que si el Supremo da la razón a los demandantes, llegará una avalancha de reclamaciones, con el agravante de que su anulación puede derivar en que la entidad sea condenada a devolver todos los intereses cobrados y renunciar a los que le quedan por cobrar en el futuro. O sea, el resultado podría ser una hipoteca gratuita. El roto económico, por tanto, es brutal, y puede acercarse a los 200.000 euros por crédito.

El caso de Kutxabank, que el propio banco ha elevado al Supremo en recurso de casación, resulta muy esclarecedor para entender el debate sobre el IRPH. El demandante es un joven que suscribió una hipoteca de 250.000 euros en 2006 referenciada al IRPH más un diferencial de 0,5 puntos. En ese momento el índice estaba en el 4,4% frente al 3,7% del euríbor. En 2009 se novó para ampliar el plazo pero se mantuvo lo demás. Entonces la brecha era mayor; el IRPH estaba casi en el 3% y el euríbor había caído ya al 1,3%.

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El caso del demandante

El joven demandó y obtuvo una victoria en junio de 2015 en el juzgado Mercantil número 1 de Vitoria. Su titular explica en el fallo que el IRPH es el interés medio que aplican las entidades en sus hipotecas, lo que incluye índice más diferencial. Según relata, durante la crisis el euríbor se desplomó y, para compensarlo, las entidades subieron los diferenciales, con lo que el IRPH cayó mucho menos. «Sirvió de amortiguador», afirma. Alerta, asimismo, de que el polémico índice es la media de las TAE, con lo que también incluye las comisiones y los gastos aplicados a la hipoteca. Y para terminar censura que la propia entidad «puede influenciar en él». Asume las tesis del demandante, asesorado por José María Erausquin y Maite Ortiz, de Abogados Res. «Hasta el Banco de España advierte de que al IRPH habría que aplicarle un diferencial negativo para contrarrestar todo lo que incluye», señalan.

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