El BCE da más señales de retirada al constatar una recuperación más fuerte

El presidente del BC, Mario Dragui, en la rueda de prensa celebrada ayer en Fráncfort. :: reuters/
El presidente del BC, Mario Dragui, en la rueda de prensa celebrada ayer en Fráncfort. :: reuters

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

El toque de corneta de Mario Draghi barruntando la retirada se escuchó en Fráncfort el 27 de octubre y ayer, seis semanas después, el presidente del Banco Central Europeo (BCE) confirmó que va en serio, que la Eurozona debe apuntarse a un cursillo acelerado para aprender a sobrevivir sin su respiración artificial, sin unas compras de deuda que a partir de enero bajarán de 60.000 a 30.000 millones mensuales hasta septiembre. La recuperación ha llegado para quedarse y el banquero italiano cada vez lo tiene más difícil para sortear la furia alemana. Todo sigue igual, pero las nuevas proyecciones evidencian que la retirada de los estímulos, el llamado 'tapering' en la enrevesada jerga anglosajana, podría acelerarse más de lo estimado.

En 2018 se crecerá al 2,3% cuando en septiembre la institución creía que sólo se llegaría al 1,8%. En 2019 la zona euro lo hará al 1,9% y en 2020, al 1,7%. Respecto a la inflación también está reaccionando mejor de lo previsto aunque a un ritmo más lento. En 2018 se espera que sea del 1,3%; en 2019, del 1,5%; y no sería hasta 2020 cuando se entraría en terreno relativamente 'normal' al alcanzarse el 1,7%. No hay que olvidar que el objetivo es que la evolución de los precios se sitúe por debajo pero muy próxima al 2%.

Y como se esperaba, no hubo cambios en materia de política monetaria. Los tipos de interés se mantienen en el histórico 0% y la facilidad de depósito continuará en el -0,4%; es decir, que las entidades seguirán pagando por aparcar su dinero en la ventanilla de Fráncfort en lugar de prestarlo a las empresas, a los autónomos o a las familias.

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