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¿Por qué Ripple es la tercera criptomoneda favorita?

¿Por qué Ripple es la tercera criptomoneda favorita?
SUR

Hoy en día es cada vez es más difícil encontrar alguien que no haya oído hablar del Bitcoin. Pero, si bien es cierto que el mundo de las criptomonedas tiene su referente más conocido en esta divisa digital, sería un error no ir un paso más allá y analizar las oportunidades que ofrecen otras criptomonedas en la actualidad que, si bien no acaparan tantos titulares, pueden ser igual o más interesantes que el Bitcoin.

Por su singularidad y por la importancia que está adquiriendo la tecnología que la soporta, el Ripple es una de estas criptomonedas que no debería pasar desapercibida para todos aquellos interesados en este mercado.

Ripple, con un valor de mercado de unos 7.800 millones de euros, es la tercera moneda mundial en cuanto a capitalización, por detrás del Bitcoin y del Ethereum con un valor de mercado de 62.000 y 24.500 millones de euros respectivamente. Ripple supone en la actualidad el 5,5% del mercado global de las criptomonedas.

En lo que va de año el precio de la tercera criptomoneda se ha revalorizado un 3200%. Al comienzo del año la moneda tenía un precio de €0,006 EUR. Hoy Ripple se cotiza a €0,20 EUR la unidad, en un año ha multiplicado su valor en 32 veces.

¿Por qué ha subido el precio de Ripple?

Para entender qué hay que detrás de esta impresionante subida en el precio, hay que conocer cuál fue el origen de Ripple y las ventajas de la aplicación de la tecnología que le da soporte. Ripple nace hace cinco años, momento en el que el Bitcoin y su tecnología blockchain era ya bastante conocido. El proyecto Ripple nace auspiciado por la start-up del mismo nombre y tiene un objetivo claro: mejorar la tecnología Bitcoin en lo relacionado con la transferencia de dinero a nivel internacional.

¿Cómo se realiza esta mejora? Básicamente proporcionando la tecnología para hacer las transferencias internacionales más eficientes al reducir el tiempo necesario para verificar estas operaciones.

La tecnología Ripple tiene, por tanto, su origen en la tecnología blockchain pero mejora sustancialmente el tiempo de las transacciones en Bitcoin. Esto se consigue gracias al empleo de una red cerrada en la que cada nodo aprueba la transacción mediante un algoritmo de consenso. Las transacciones son prácticamente instantáneas, del mismo modo que se realiza, por ejemplo, un intercambio de información en internet.

La fortaleza de la tecnología Ripple es su mecanismo mediante algoritmos criptográficos de confirmación de las transacciones que permite que estas se ejecuten de forma instantánea a nivel global.

Esta tecnología reduce el costo total de las transacciones, haciéndolas inmediatas y con certeza y seguridad de ser liquidadas. Por este motivo no es casualidad que, a medida que Ripple se está dando a conocer, diferentes bancos de la talla del Santander o BBVA donde este ultimo ha realizado el primer piloto real de transferencias con Ripple, estos son tan sólo dos ejemplos de entidades españolas, que han mostrado su interés en probar la tecnología Ripple con resultados francamente satisfactorios.

La ventaja adicional es que la tecnología Ripple puede servir de soporte a transacciones de multitud de activos diferentes, desde divisas tradicionales a otras criptomonedas, por lo que se beneficia del desarrollo de estas nuevas divisas, pudiendo coexistir con ellas en el mercado financiero actual de las criptomonedas.

Ripple no compite para sustituir a Bitcoin, pero en un futuro, sin duda, lo complementará y lo potenciará. Al facilitar nuevos canales de transmisión para descentralizar los intercambios, Ripple podría acabar sustituyendo a los Exchanges, independizando el mercado de las criptomonedas de estas plataformas que son, en estos momentos, uno de sus puntos más débiles.

Al igual que ocurre con el Bitcoin, el interés por el Ripple es función de la demanda que suscita su tecnología. Este interés es cada vez mayor, como lo demuestra no sólo el número de entidades bancarias de primer nivel que están invirtiendo en su tecnología, sino también por la financiación que Ripple ha conseguido de empresas de capital riesgo mundialmente reconocidas.

La demanda juega un papel fundamental en la cotización de las criptomonedas y el Ripple no es una excepción. La cotización de las divisas tradicionales está muy influida por la política monetaria del banco central emisor, en cambio, en una criptomoneda su precio depende fundamentalmente de la demanda de la moneda.

Pero es que, además, en el caso de Ripple la moneda es deflacionaria, lo que le añade un interés adicional a las expectativas de revaloración futura. ¿Qué quiere decir esto? Si bien la oferta actual de Ripple es limitada, su número está en constante disminución ya que cada vez que se utiliza su protocolo una pequeña fracción de la moneda es consumida. Esta circunstancia hace que su valor tienda a aumentar en el futuro al disminuir la oferta de la moneda.

Todos estos motivos generan grandes ventajas para operar ó hacer trading con Ripple como por ejemplo el apalancamiento alto brinda al operador la posibilidad de hacer operaciones con cantidades mucho mayores.

Según el “Global Payments Industry” en el año 2020 la industria mundial de pagos generará 2,2 billones de dólares de ingresos, con un crecimiento promedio del 5%. El tamaño de la industria mundial de pagos y su tasa de crecimiento da una idea del amplio potencial que tiene Ripple si consigue consolidarse, como su historia reciente parece indicar, como alternativa a los protocolos actuales de transacciones internacionales.

Por su singularidad y por la importancia que está adquiriendo la tecnología que la soporta, el Ripple es una de estas criptomonedas que no debería pasar desapercibida para todos aquellos interesados en este mercado.

Ripple, con un valor de mercado de unos 7.800 millones de euros, es la tercera moneda mundial en cuanto a capitalización, por detrás del Bitcoin y del Ethereum con un valor de mercado de 62.000 y 24.500 millones de euros respectivamente. Ripple supone en la actualidad el 5,5% del mercado global de las criptomonedas.

En lo que va de año el precio de la tercera criptomoneda se ha revalorizado un 3200%. Al comienzo del año la moneda tenía un precio de €0,006 EUR. Hoy Ripple se cotiza a €0,20 EUR la unidad, en un año ha multiplicado su valor en 32 veces.

¿Por qué ha subido el precio de Ripple?

Para entender qué hay que detrás de esta impresionante subida en el precio, hay que conocer cuál fue el origen de Ripple y las ventajas de la aplicación de la tecnología que le da soporte. Ripple nace hace cinco años, momento en el que el Bitcoin y su tecnología blockchain era ya bastante conocido. El proyecto Ripple nace auspiciado por la start-up del mismo nombre y tiene un objetivo claro: mejorar la tecnología Bitcoin en lo relacionado con la transferencia de dinero a nivel internacional.

¿Cómo se realiza esta mejora?Básicamente proporcionando la tecnología para hacer las transferencias internacionales más eficientes al reducir el tiempo necesario para verificar estas operaciones.

La tecnología Ripple tiene, por tanto, su origen en la tecnología blockchain pero mejora sustancialmente el tiempo de las transacciones en Bitcoin. Esto se consigue gracias al empleo de una red cerrada en la que cada nodo aprueba la transacción mediante un algoritmo de consenso. Las transacciones son prácticamente instantáneas, del mismo modo que se realiza, por ejemplo, un intercambio de información en internet.

La fortaleza de la tecnología Ripple es su mecanismo mediante algoritmos criptográficos de confirmación de las transacciones que permite que estas se ejecuten de forma instantánea a nivel global.

Esta tecnología reduce el costo total de las transacciones, haciéndolas inmediatas y con certeza y seguridad de ser liquidadas. Por este motivo no es casualidad que, a medida que Ripple se está dando a conocer, diferentes bancos de la talla del Santander o BBVA, por poner tan sólo dos ejemplos de entidades españolas, hayan mostrado su interés en probar la tecnología Ripple con resultados francamente satisfactorios.

La ventaja adicional es que la tecnología Ripple puede servir de soporte a transacciones de multitud de activos diferentes, desde divisas tradicionales a otras criptomonedas, por lo que se beneficia del desarrollo de estas nuevas divisas, pudiendo coexistir con ellas en el mercado financiero actual de las criptomonedas.

Ripple no compite para sustituir a Bitcoin, pero en un futuro, sin duda, lo complementará y lo potenciará. Al facilitar nuevos canales de transmisión para descentralizar los intercambios, Ripple podría acabar sustituyendo a los Exchanges, independizando el mercado de las criptomonedas de estas plataformas que son, en estos momentos, uno de sus puntos más débiles.

Al igual que ocurre con el Bitcoin, el interés por el Ripple es función de la demanda que suscita su tecnología. Este interés es cada vez mayor, como lo demuestra no sólo el número de entidades bancarias de primer nivel que están invirtiendo en su tecnología, sino también por la financiación que Ripple ha conseguido de empresas de capital riesgo mundialmente reconocidas.

La demanda juega un papel fundamental en la cotización de las criptomonedas y el Ripple no es una excepción. La cotización de las divisas tradicionales está muy influida por la política monetaria del banco central emisor, en cambio, en una criptomoneda su precio depende fundamentalmente de la demanda de la moneda.

Pero es que, además, en el caso de Ripple la moneda es deflacionaria, lo que le añade un interés adicional a las expectativas de revaloración futura. ¿Qué quiere decir esto? Si bien la oferta actual de Ripple es limitada, su número está en constante disminución ya que cada vez que se utiliza su protocolo una pequeña fracción de la moneda es consumida. Esta circunstancia hace que su valor tienda a aumentar en el futuro al disminuir la oferta de la moneda.

Todos estos motivos están propiciando que Ripple tienda a afianzarse como una de las mejores criptomonedas en el Mercado actual.

Según el “Global Payments Industry” en el año 2020 la industria mundial de pagos generará 2,2 billones de dólares de ingresos, con un crecimiento promedio del 5%. El tamaño de la industria mundial de pagos y su tasa de crecimiento da una idea del amplio potencial que tiene Ripple si consigue consolidarse, como su historia reciente parece indicar, como alternativa a los protocolos actuales de transacciones internacionales.

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