La UE respira aliviada al evitar la guerra comercial con Trump, que se ceba con China

La cánciller alemana Ángela Merkel, ayer, a su llegada a la cumbre de jefes de gobierno europeos celebrada en Bruselas. :: reuters/
La cánciller alemana Ángela Merkel, ayer, a su llegada a la cumbre de jefes de gobierno europeos celebrada en Bruselas. :: reuters

Europa se salva por ahora de los aranceles del 25% al acero y del 10% al aluminio a la espera de una próxima negociación que aclare la situación

ADOLFO LORENTE CORRESPONSAL

bruselas. Que los 28 jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea celebren una cumbre en Bruselas aguantando la respiración a la espera de un mensaje de Twitter del presidente de Estados Unidos es la mejor (y terrible) metáfora de cómo funciona el nuevo orden mundial impuesto por Donald Trump. Quizá lo del acero sea lo de menos. Europa se libró ayer por los pelos y de forma provisional de los aranceles diseñados por Washington, pero la incertidumbre generada por esta diplomacia de las redes sociales 'made in USA' esta generado serios quebraderos de cabeza para la UE, que no se pregunta si habrá o no más embestidas de Trump, sino cuándo será la próxima, como admiten fuentes comunitarias.

Anoche, sin embargo, tocó cantar victoria. Al final, para alivio de la UE, el presidente estadounidense decidió dar marcha atrás y no imponer de momento los anunciados aranceles del 25% al acero y el 10% al aluminio, que supuestamente entraban hoy en vigor. China pagará los platos rotos. De hecho, la vajilla entera. Porque las medidas anunciadas contra las importaciones del gigante asiático tendrán un impacto de 60.000 millones de dólares. Mejor atarse los cinturones, porque Pekín ya ha dicho que no va a permanecer de brazos cruzados. Habemus guerra comercial entre las dos grandes potencias económicas mundiales.

Respecto a Europa, calma. Chica, pero calma al fin y al cabo. Fue un día intenso en Bruselas. A primera hora de la mañana, la comisaria de Comercio, Cecilia Malmstrom, informó a los embajadores ante la UE de los 28 de sus negociaciones contrarreloj celebradas esta semana en Washington. El mensaje fue claro: de momento nos libramos, pero no cantéis victoria a la espera del tuit de turno de Trump que llegaría a lo largo del día. Fue el presidente francés, Emmanuel Macron, quien a su llegada a la cumbre despejó las dudas sobre el anuncio: «A las diez de la noche, sabremos la decisión». Todavía era las tres de la tarde, así que tocaba esperar, aunque no tanto como se esperaba.

Pendientes de Twitter

Minutos antes de las 16 horas, llegaban los urgentes anunciando que el responsable de Comercio Exterior de Estados Unidos, Robert Lighthizer, acababa de anunciar en el Congreso que Europa, «de momento», se salvaba de los aranceles, como también México y Canadá, Australia, Argentina , Brasil y Corea del Sur. No sólo eso. Trump compareció a las seis de la tarde para anunciar una durísima ofensiva comercial contra China. Sobre Europa, volvió a quejarse de la situación actual, pero no pasó de ahí. «Hemos comenzado una negociación con la UE. Ellos tienen grandes barreras y fuertes tarifas. No es justo», criticó. Pero no dijo nada más y esto sirvió para acrecentar el miedo que se podía palpar en el edificio del Consejo Europeo.

El mejor ejemplo fue que en la rueda de prensa que dieron pasadas las siete de la tarde los presidentes del Consejo y la Comisión, Donald Tusk y Jean-Claude Juncker, respectivamente, eludieron valorar la situación y los mensajes que llegaban desde el otro lado del charco. «No nos fiamos. Estamos esperando un mensaje claro, sin ambages. Lo que tenemos claro es que esto será una tregua, poco más», recalcaron anoche fuentes comunitarias de toda solvencia. Pese a todo, sí hubo primeros ministros como el austríaco o el danés que no esperaron para proclamar su satisfacción en Twitter. El belga, por contra, fue mucho más cauto pidiendo más claridad. Bienvenidos a la diplomacia de las redes sociales.

Así que entre los grandes líderes comunitarios, más que euforia, había presunta satisfacción. La clave sigue siendo lograr la exención total, que la espada de Damocles desaparezca de la agenda trasatlántica. De momento, parece que las dos partes han encontrado un enemigo común y éste se llama China. Para muestra, este botón. «Si se confirma, es una magnífica noticia. No tiene sentido una guerra comercial UE-EEUU. El problema es la sobreproducción china», recalcó el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani.

Respecto a China, Trump alegó que el déficit comercial de EE UU está «fuera de control» y que también hay problemas de «robo de propiedad intelectual». Eso sí, matizó que «estamos en medio de negociaciones con China», a la que consideró un «amigo». Tal cual. «¿Qué le hará a sus enemigos», se ironizaba anoche en los pasillos comunitarios.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos