Rajoy tiene 23 días para frenar la devolución del proyecto

El PNV estudia ya el contenido de unos Presupuestos que no negociará mientras Cataluña esté intervenida

NURIA VEGA MADRID.

No entraba en los planes iniciales del Gobierno enviar al Congreso unos Presupuestos sin garantía de éxito. Pero eso es exactamente lo que ocurrió ayer. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, llegó a la Cámara baja, 'pendrive' en mano, para presentar las cuentas que el PNV no está dispuesto a negociar mientras la autonomía de Cataluña continúe intervenida. Y una vez activado el reloj, el Ejecutivo tiene 23 días para recabar respaldos y frenar la devolución del proyecto.

Durante tres semanas esa será la prioridad de Mariano Rajoy. «Tengan la seguridad -intervino el presidente, de visita oficial a Argelia- de que yo daré la batalla». En realidad, el Gobierno podría continuar su mandato con un presupuesto prorrogado, como es el caso. Son las cuentas de 2017 las que están en vigor y, dado que fueron aprobadas en junio del año pasado, en la Moncloa defienden su validez. Pero, en términos de estabilidad, al Ejecutivo le conviene no perder esta votación en la Cámara baja.

Superar el escollo daría cierta holgura a Rajoy en tiempos de estrechez en el Congreso. Un fracaso en materia presupuestaria no tendría por qué forzar la convocatoria anticipada de elecciones, si el Ejecutivo es capaz de pactar el techo de gasto para el próximo año y las cuentas de 2019. Pero sería un primer síntoma de la debilidad del PP para sustentar su proyecto político y encaminaría a los populares hacia la zona de peligro.

De ahí que el presidente se implicara hace ya más de un mes en esta empresa. Ya entonces sondeó a los partidos que han mostrado su predisposición a pactar. «Hablaré, de hecho ya lo estoy haciendo, con todas las fuerzas políticas que quieren colaborar», reiteró este martes. Con Ciudadanos el acuerdo ya está cerrado. Y resta seguir los mismos pasos con los socios electorales del PP -UPN y Foro Asturias-, Coalición Canaria y PNV.

El Gobierno no puede prescindir de ninguno de ellos en el debate de los días 25 y 26 de abril. Será entonces cuando, según el calendario acordado ayer en Junta de Portavoces, el pleno del Congreso someta a votación las enmiendas a la totalidad. Textos que se oponen rotundamente a los Presupuestos y piden que sean devueltos. Al Ejecutivo le bastarán 175 votos para generar un empate, frustrar las intenciones de la oposición y lograr que las cuentas sigan su andadura en comisión.

Pero no le resultará sencillo a Rajoy conseguir que los nacionalistas vascos revisen su postura. La gestión gubernamental de la crisis catalana ha dejado en manos de los independentistas el futuro de los Presupuestos. Mientras no haya investidura en el Parlamento de Cataluña, el Gobierno seguirá administrando la autonomía vía artículo 155 de la Constitución y el PNV se resistirá a negociar por una cuestión que, entiende, tiene que ver con sus principios políticos.

La evolución catalana

En todo caso, 23 son muchos días para anticipar lo que ocurrirá en la Cámara catalana y, por lo tanto, en el Congreso. De momento, los nacionalistas vascos van a estudiar el proyecto de Presupuestos, revisarán si las partidas plurianuales pactadas en 2017 tiene su reflejo en las cuentas de este año y qué inversiones se contemplan para su comunidad. Hasta el 20 de abril tienen tiempo para decidir si presentan o no una enmienda a la totalidad.

Fuentes del PP dan por sentado que el espíritu pragmático del PNV se impondrá sobre el ideológico. De hecho, el portavoz de los populares en el Congreso, Rafael Hernando, llamó ayer a los nacionalistas a dar un plazo a las fuerzas secesionistas para desbloquear la situación o, si no, a recapacitar: «Me parece que el futuro del AVE en el País Vasco no tiene nada que ver con que se forme o no gobierno en Cataluña».

La del PNV es la única opción que tiene a día de hoy el Ejecutivo. El PSOE volvió a reiterar ayer su rechazo a las cuentas por hacer de España «uno de los países más pobres de la UE». Es más, su portavoz parlamentaria, Margarita Robles, ni tan siquiera abrió la puerta a negociar con el Gobierno si los Presupuestos no salen y se ve obligado a regular algunas cuestiones por decreto ley. En ese caso, entiende que a Rajoy sólo le queda someterse a una cuestión de confianza o convocar elecciones.

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