El presidente de Audi, entre los investigados por el 'dieselgate'

R. C.

madrid. La investigación judicial por el 'dieselgate', es decir, el trucaje en los motores para manipular la emisión de gases contaminantes de los vehículos diésel del grupo Volkswagen sigue su curso. Ayer la fiscalía alemana incluyó al presidente de Audi, Rupert Stadler, entre las personas investigadas por un presunto delito de fraude y publicidad falsa.

En concreto, ayer agentes de la fiscalía germana registraron el apartamento de Stadler en el marco de una operación para esclarecer lo sucedido en el que están investigando a otros 20 sospechosos por haber participado de alguna forma en ayudar a comercializar vehículos con software ilegal en el mercado europeo.

Por otra parte, Audi reaccionó y afirmó que está cooperando por completo con la justicia alemana. La acusación contra el presidente de la compañía se conoció el mismo día que la marca difundió su buena marcha comercial en los primeros meses del año. En concreto, Audi incrementó las ventas hasta mayo hasta los 785.300 vehículos, lo que supone un 6,4 % más que en el mismo periodo de 2017.

El caso de los motores trucados se remonta a noviembre de 2015, cuando Volkswagen admitió que sus motores diésel V6 estaban equipados con un dispositivo que se considera ilegal en EE UU y que permitía a los automóviles evadir los límites de emisiones.

Además, el mes pasado la firma asumió haber descubierto problemas relacionados con las emisiones en otros 60.000 automóviles, lo que supuso un nuevo revés para Volkswagen. Precisamente, la multinacional alemana renovó hace apenas dos meses su cúpula directiva con la salida del entonces presidente Matthias Müller, a quien le tocó capear con la crisis del 'dieselgate', por Herbert Diess, hasta entonces responsable del a marca Volkswagen.

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