«Esta movilización es síntoma de que la tercera edad está cambiando»

Protesta del pasado lunes contra los recortes en materia de pensiones./Fernando González
Protesta del pasado lunes contra los recortes en materia de pensiones. / Fernando González

Los expertos creen que los partidos políticos no van a poder sustraerse a las reivindicaciones de los jubilados

Nuria Triguero
NURIA TRIGUERO

Cada vez vivimos más y mejor. Y ésta es una realidad que tiene mucho que ver con la revolución de los jubilados que se está empezando a fraguar en España. Así piensa Elisa Chuliá, profesora de Sociología en la UNED y coordinadora de estudios sociales de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas). «Esta movilización que estamos viendo es síntoma de que la forma de vivir la tercera edad está cambiando. En el futuro los mayores no se van a quedar en casa: van a estudiar, van a casarse, van a trabajar... y también, por qué no, manifestarse», explica. «La generación que está protagonizando esta movilización es la misma –añade– que se echó a las calles en los 60 y 70 para pedir democracia. Son conscientes de su capacidad de cambiar las cosas». Aún así, la socióloga admite que su capacidad de movilización le ha sorprendido.

Chuliá cree que los partidos políticos no van a poder sustraerse a las reivindicaciones de los jubilados. «Son muchos votos en juego y el PP es el partido que más tiene que perder si los mayores de 65 años le dan la espalda en las urnas», afirma. La experta teme que por este motivo se tomen decisiones poco responsables. «Por supuesto que las aspiraciones de los pensionistas son legítimas, pero hay un desconocimiento enorme sobre cómo funciona el sistema público de pensiones y sobre cómo le va a afectar el envejecimiento de la población», explica, incidiendo en que será «muy difícil» satisfacer la exigencia de revalorización de las pensiones sin perjudicar a las generaciones más jóvenes. «Las demandas de mayor gasto público a favor de los mayores suponen inevitablemente una restricción del gasto público disponible para las familias y los jóvenes, que ahora mismo son los colectivos menos atendidos por el Estado del bienestar», insiste.

Chuliá teme que la creciente presión fiscal sobre la población en edad de trabajar provoque en el futuro un «conflicto generacional» o lo que sería más grave: que los jóvenes acaben «votando con los pies», es decir, marchándose de España.

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