Pendientes de quién volará con Air Berlin

Lufthansa, IAG y Easyjet, entre las compañías interesadas en hacerse con la aerolínea alemana quebrada o, al menos, una parte de sus activos

J. A. BRAVO

madrid. Mañana es la fecha elegida. Si no hay cambios de última hora, será entonces cuando los administradores de Air Berlín decidan a quién se la venden, a priori en bloque aunque no se descarta que también pudiera ser colocada en distintos paquetes de activos. Hablamos de la segunda mayor aerolínea de Alemania y la décima de Europa por número de pasajeros. Por eso, lo que pase con ella puede ser la primera piedra de la reconfiguración que se presume en el sector, y a la que se uniría en noviembre la adjudicación de Alitalia.

El devenir de ambas compañías en los últimos años hasta estar a un paso de la quiebra no ha sido muy distinto. Alitalia, sin embargo, acumula más años de problemas pues desde 2002 no tiene beneficios. En mayo se puso en manos del Gobierno de Roma, que le concedió un crédito de 600 millones de euros ante el riesgo inminente de suspensión de pagos tras rechazar su plantilla el severo plan estratégico presentado por la dirección para el período 2017-2021, que incluía nuevos despidos y una reducción de costes por 1.000 millones de euros.

El plazo de ofertas vinculantes finaliza el próximo 16 de octubre, aunque luego dispondrán de dos semanas para estudiar en detalle las cuentas y elevar su puja si lo desean. Una de las más interesadas es Ryanair, aunque su deseo se centra en los 90 aviones de largo radio de la aerolínea italiana (sobre un total de 120). Es algo parecido a lo que pasa a Lufthansa, el líder germano, con AirBerlín: quiere quedarse con hasta 90 aparatos suyos, incluidos los 38 que le tiene arrendados en la actualidad.

A mediados de octubre vence el plazo para que Alitalia también reciba ofertas de compra

A su vez, la británica Easyjet pujaría por 40 aviones, mientras que IAG (British Airways, Iberia y Vueling) lo haría por más de medio centenar. Enfrente tendrán a un duro competidor en el magnate alemán Hans Rudolf Wöhrl, dispuesto a poner 500 millones. Ninguno, en principio, mantendría en bloque una aerolínea con 8.000 empleados -aún recortando 1.200 el año pasado- y unas pérdidas récord de 782 millones en 2016. Hoy subsiste con el crédito puente de 150 millones otorgado por el Ejecutivo alemán, tras la negativa de su principal accionista -la aerolínea de los Emiratos Etihad, con el 29%- a inyectar nuevos fondos.

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