El organismo advierte del «riesgo» de la elevada deuda de los hogares

El FMI insta a los bancos centrales a buscar el «equilibrio» al recortar sus estímulos por los efectos que provocaría en la economía mundial

J. M. CAMARERO

madrid. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha alertado sobre el endeudamiento que siguen asumiendo las familias con el paso del tiempo para advertir sobre los «riesgos» que asume toda la economía mundial. En su informe periódico sobre Estabilidad Financiera, la institución apunta a este foco de «inestabilidad» que puede afectar al futuro del propio sector bancario y, por ende, al crecimiento del Producto Interior Bruto internacional.

El incremento del endeudamiento que soportan las familias en estos momentos supone para el FMI una «disyuntiva» entre los beneficios que la deuda 'aporta' para la economía a corto plazo y los perjuicios que conllevaría esa misma realidad a varios años vista. Lo hace explicando que, por una parte, ese endeudamiento implica un mayor nivel de consumo -los créditos siguen ascendiendo, al igual que las hipotecas, aunque el cómputo neto aún es negativo por las amortizaciones que se siguen realizando para quitarse lastre- y de empleo -las empresas se benefician del dinamismo creando más puestos de trabajo e invirtiendo más-. Pero con el paso del tiempo, esos factores positivos «pueden desembocar en un menor crecimiento» y en un «mayor riesgo de crisis bancarias» al acumular demasiados compromisos familiares frente a las entidades financieras.

El organismo cuya directora gerente es Christine Lagarde calcula que la deuda de los hogares sobre el conjunto de la riqueza ha aumentado «gradualmente» desde el 35% de 1980 hasta el 65% de 2016. Es más, el informe apunta que esa tendencia alcista «se ha mantenido desde la crisis financiera mundial, aunque más lentamente».

Calma en el BCE y la FED

Por otra parte, el análisis del FMI también apunta a la responsabilidad que tienen los bancos centrales con el fin de las políticas monetarias que vienen implantando prácticamente desde 2008, en el caso de la Reserva Federal norteamericana (Fed), y desde 2012 con más ahínco por parte del Banco Central Europeo (BCE). La institución señala que es necesario «mantener un delicado equilibrio» para evitar riesgos de un proceso acelerado de la reducción de estímulos, así como de una excesiva prolongación de los mismos en el tiempo.

Para el organismo, un ritmo de normalización monetaria «demasiado acelerado» eliminaría el apoyo necesario para lograr una recuperación económica sostenida. Pero, al mismo tiempo, un «prolongado estímulo» podría provocar una acumulación de más excesos financieros. La Fed ya ha comenzado a reducir su balance, después de que alcanzara los 4,5 billones de dólares, aunque en el caso del BCE, su presidente, Mario Draghi, aún no ha concretado ninguna medida de recortes monetarios hasta el momento.

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