El BCE multiplica por cinco la deuda pública en su poder desde el año 2014

El pasivo del Estado adquirido a través del Banco de España pasa de suponer un 4,5% del total a un 20%, lo que implica 170.000 millones

D. VALERA MADRID.

En marzo de 2015 el Banco Central Europeo (BCE) puso en marcha su programa de compra de deuda soberana a través de los diferentes bancos centrales. El objetivo era relajar la presión sobre la prima de riesgo de los países de la zona euro y lograr la estabilidad en la moneda única. Desde el principio España ha sido uno de los países más beneficiados por esta política de estímulos. De hecho, es la causa principal por la que desde hace un par de años disfruta de una facilidad de financiación que ha permitido al Tesoro registrar tipos de interés negativo en las subastas de emisiones a corto plazo. Es decir, que los inversores paguen por adquirir letras. Pero el activo papel del BCE tiene como consecuencia una revolución de la composición de los tenedores de deuda, donde el eurobanco ha ganado presencia a través del Banco de España por estas operaciones.

La deuda pública del conjunto de administraciones se ha disparado durante la crisis al pasar del 40% del PIB en 2007 a rozar la barrera psicológica del 100% en la actualidad. La mayor parte de ese pasivo corresponde al Estado, que ha desarrollado un crecimiento igual de exponencial. De hecho, el volumen de deuda de la administración central se ha triplicado de los 279.445 millones en 2007 a los 854.745 millones a mediados de 2017. Sin embargo, para comprender las distintas fases de la crisis lo interesante es comprobar la evolución de la composición de los tenedores de deuda por ejercicios. Es decir, quién compra la deuda pública en cada momento.

De esa forma es fácil observar el peso de la política del BCE puesta en marcha hace dos años. En concreto, la deuda del Estado en manos del Banco de España -institución a través de la cual realiza sus compras el eurobanco- se ha multiplicado por cinco desde 2014. De hecho, ha pasado de tener en su poder un 4,46% del total del pasivo con 32.635 euros a alcanzar los 170.243 millones y suponer el 19,9% en junio de 2017.

Menos entidades nacionales

Un incremento que puede continuar. De momento, el presidente del BCE, Mario Draghi, ya ha anunciado que mantendrá este programa de compra de 60.000 millones de euros mensuales (llegó a ser de 80.000 millones) hasta finales de este año. Sin embargo, también ha repetido hasta la saciedad que mantendrá los estímulos «el tiempo necesario».

Por ese motivo, los expertos apuestan por una retirada gradual de los estímulos que, podrían desaparecer, a lo largo de 2018. Será entonces cuando España -y el resto de países de la zona euro- deberá enfrentarse a los mercados sin este generoso aval.

Sin embargo, mientras que la presencia del BCE en la deuda aumenta, otros acreedores reducen su exposición. Es el caso de las entidades de crédito residentes (los bancos nacionales). De hecho, desde 2014 han reducido seis puntos porcentuales su peso en el pasivo y acaparan el 14,6% del total a junio de 2017. El descenso es más evidente si se compara con el máximo del 25,8% que alcanzaron en 2012, en el peor momento de la crisis y con el rescate bancario ya solicitado. Algo que no es casualidad. Aquel año las entidades financieras nacionales tuvieron que asumir una posición elevada en la deuda española que respondía a la necesidad de suplir la marcha de los acreedores extranjeros, que se desprendieron de los títulos soberanos por temor a que España no pudiera afrontar los pagos.

De hecho, los acreedores foráneos -que siempre han sido el principal comprador de deuda- se desplomó en 2012 en 14 puntos porcentuales al pasar de tener el 50,5% del pasivo a sólo el 36,5%. Es decir, se desprendieron de 56.000 millones de deuda soberana. Sin embargo, poco a poco, de la mano de la mejora económica y del bálsamo de tranquilidad que suponen los millones del programa de estímulos del BCE, los inversores han vuelto a aumentar sus compras de deuda española y en el primer semestre de 2017 poseían ya el 50,5% del total (431.948 millones).

En cualquier caso, la elevada presencia de acreedores extranjeros también supone un elemento de vulnerabilidad en caso de que las turbulencias regresen, ya que son los primeros en desprenderse de los títulos, como se vio en la delicada situación vivida en 2012. Precisamente, esa es una de las asignaturas pendientes de la economía española. También una de las grandes diferencias con otros países cuya deuda pública es más elevada que la española, como en Italia, donde el pasivo se sitúa alrededor del 130% del PIB, o Japón que alcanza el 200%, pero que al estar en manos nacionales logran una mayor estabilidad.

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