Moscovici reclama mano dura «para castigar el bolsillo de los evasores»

El Comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. :: reuters/
El Comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. :: reuters

El comisario de Economía quiere que la lista negra de paraísos fiscales se apruebe por los países el 5 de diciembre

ADOLFO LORENTE

bruselas. Todo comenzó hace tres años con el 'Luxleaks', luego llegaron los 'Papeles de Panamá' y, ahora, los llamados 'Papeles del Paraíso'. El nexo es común: grandes fortunas que evaden sus obligaciones fiscales aprovechando los muchos recovecos que existen a nivel mundial para poder hacerlo. Que el sistema es mejorable es algo en lo que viene insistiendo con vehemencia la Comisión, que ha decidido aliarse con el Parlamento para presionar a los Estados miembros, que tienen la sartén por el mango para intentar acabar con estas prácticas o al menos limitarlas aprobando medidas 'ad hoc'.

Así lo volvió a exigir ayer el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, que apremió a las capitales para que el 5 de diciembre, el Ecofin apruebe la esperada lista negra de paraísos fiscales. Una lista que debe ser «creíble, ambiciosa y con sanciones disuasorias». «Hay que castigar el bolsillo de los defraudadores y los paraísos fiscales para lograr cambiar las cosas», zanjó. Y es que las prácticas de evasión fiscal provocan un socavón de entre 50.000 y 70.000 millones de euros anuales en los presupuestos públicos. Moscovici participó ayer en un debate ante el pleno de la Eurocámara, celebrado en Estrasburgo, para defender lo «mucho» hecho y advertir de que no cabe la complacencia, sabiendo que Europa tiene muchísimo que decir pero que no todo depende de ella. «Esta es una práctica sistémica y planetaria», justificó. «No debemos flagelarnos. No somos responsables de lo que está mal, pero somos responsables de lo que podría ser mejor», apostilló.

A por los intermediarios

Moscovici es el comisario más mediático, quizá por su gran ambición política. Sabe moverse con enorme soltura entre los medios y ha sabido aprovechar el filón de los graves escándalos fiscales surgidos estos tres últimos años para liderar la presión de la Comisión sobre unos estados muy reacios y divididos en materia fiscal al contar entre sus filas con Malta, Holanda, Irlanda o Luxemburgo, para muchos pseudoparaísos fiscales. El gran problema es que en la UE, en cuestiones de fiscalidad, las grandes normas deben aprobarse por unanimidad. O 28 o ninguno. Así es difícil avanzar.

Moscovici sabía que ayer jugaba en terreno favorable y no desaprovechó la oportunidad de loar al Parlamento e instar a los gobiernos para que «aceleren» la aprobación de nuevas medidas y la transposición de normativas ya aprobadas. «¿Por qué esperar?», dijo. Además de esta lista negra, en la que no estará ningún Estado miembro, el francés abogó por aprobar en seis meses la normativa sobre intermediarios fiscales y en un año, el nuevo marco fiscal sobre un Impuesto de Sociedades más armonizado a nivel europeo.

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