La deuda vuelve a ponerse nerviosa y altera también a la Bolsa

Los analistas creen que los intereses de los bonos continuarán al alza y de momento no consideran que sean un riesgo para la economía ni para la Bolsa

CRISTINA VALLEJO MADRID.

Como en el arranque del año y tras una tregua que coincidió con el inicio de la primavera, los tipos de los bonos han vuelto a subir con fuerza, para rebasar, por primera vez desde principios de 2014, el 3% en el caso del diez años americano. Y ello ha vuelto a provocar volatilidad en la Bolsa. El movimiento de la deuda estadounidense ha llegado también a la europea. Este reciente impulso en las rentabilidades de los bonos ha tenido que ver, según José María Valle, de Ahorro Corporación, con el temor a que la subida de las materias primas provoque una mayor inflación. Según este experto, el encarecimiento de las 'commodities' no responde a una repentina aceleración del crecimiento (los datos recientes sugieren desaceleración), sino a los aranceles y a las sanciones a Rusia. Por eso, a su juicio, mientras estos factores no se agudicen, el temor a un aumento brusco de las expectativas de inflación y de los tipos a diez años debería ser limitado.

Aunque la senda alcista en los intereses de la deuda está marcada: «En EE.UU. es probable que la Fed suba los tipos cuatro veces este año, algo que sólo está parcialmente recogido por el mercado, por lo que creemos que el tipo a diez años podría seguir subiendo, hasta niveles cercanos al 3,25%», afirma Valle. En la zona euro el tipo a diez años también seguirá subiendo, hasta el entorno del 1% en el caso del título alemán.

Borja Gómez, de Dunas Capital Inverseguros, también se centra en las expectativas de inflación, en particular de la americana, para explicar el nuevo repunte de los intereses de los bonos. Afirma que cuando los tipos de la deuda se relajaron fruto de los riesgos que afloraron en los mercados, las expectativas sobre la evolución de los precios apenas aflojaron. Asimismo, señala que el mercado por fin comienza a descontar no ya la próxima subida de los tipos por parte de la Fed, sino que la autoridad monetaria se encuentra en un proceso de paulatino incremento del precio del dinero. Borja Gómez añade que la situación de la deuda a dos años ya recoge los tres incrementos del interés oficial que prevé. Pero el que aún no habría descontado este escenario sería el bono a diez años, que, en su opinión, llegará al 3,20%.

¿Efectos en el crecimiento?

El rendimiento de los bonos americanos no se iría más arriba, según Gómez, porque la Fed aún cuenta con un balance muy importante y porque puede aflorar demanda de deuda americana a medida que los intereses se eleven. De hecho, esta semana se ha comentado que había inversores esperando que el rendimiento del título estadounidense alcanzara el 3% para comprar.

Paul Brain, jefe de renta fija en Newton, parte de BNY Mellon IM, reflexiona: «No creemos que haya nada mágico en el nivel del 3%. Con la Fed aún buscando subir los tipos y la inflación repuntando, los rendimientos segurián subiendo hasta que haya evidencias de que el endurecimiento monetario tiene un efecto en la economía. Con el crecimiento económico impulsado temporalmente por el estímulo fiscal, tendríamos que esperar hasta el tercer o el cuarto trimestre para obtener pruebas de que la Fed ha hecho lo suficiente». Germán García Mellado, de Merchbanc, añade que los bonos americanos ya recogen gran parte del ciclo completo de las subidas del tipo oficial de la Fed, que dejarían a éste en el entorno del 3,25-3,5% en 2020. Añade que en Europa hay un mayor margen de subida de los intereses de la deuda. Así, para final de año, sitúa el rendimiento del bono americano en el 3,25%, pero cree que el alemán podría alcanzar el 1,25% y el español, el 2%. García Mellado señala que la prima de riesgo de España se puede ampliar debido al efecto de la retirada de los estímulos del BCE.

El FMI ha advertido de que uno de los riesgos a los que se enfrenta la economía global es al enorme volumen de deuda acumulada, lo que la hace vulnerable al incremento de los costes de financiación. Gómez reconoce que, analizando los ciclos económicos, una de las principales causas de recesión ha sido la política monetaria. De ahí que el mercado pueda temer que los bancos centrales puedan excederse con las subidas de tipos. Pero Gómez señala que los niveles del 3-3,5% no son excepcionalmente elevados. Valle añade que una evolución al alza gradual en los tipos, sobre todo si se debe a buenos motivos, como la salud económica, y no a una mayor percepción de riesgo de crédito, el ciclo no sufrirá daños.

¿Entonces la Bolsa no debería sufrir? Rafael Valera, de Buy & Hold, aclara que los tipos de interés siguen siendo bajos, cómodos, máxime cuando hay muchas empresas con poca deuda y otras, con mucha caja. Y zanja: «Las acciones tendrán que subir o bajar según cómo vayan sus negocios, más que por los tipos de interés, aunque éstos influyan en el cálculo de las valoraciones». El experto de Merchbanc añade que las subidas de los rendimientos de los bonos afectarán a los activos ligados a las emisiones de gobiernos, como la deuda de mayor calidad crediticia, pero opina que los activos de riesgo, como la Bolsa, no deberían verse afectados. La renta variable, insiste, se mueve en función de los resultados empresariales y la macro y aunque esta última esté mostrando cierta desaceleración, no parece preocupante.

¿Y qué hay de la posible competencia que le puede hacer a la Bolsa una deuda cada vez más rentable? Valera cree que los rendimientos de los bonos siguen bajos y apunta que no cree que un inversor de bolsa se salga de las acciones a «cazar» el 3% del bono americano que, en términos reales, descontada la inflación, se queda en un 1,5%. «El inversor en Bolsa pide un 8%, no un 1,5%», resalta. Según Thor Vega, de Gesconsult, de momento, en teoría, la renta fija no debería ser competencia para la variable. En su opinión, el rendimiento de los bonos debería ser, como mínimo, del 4%. Además, Vega, contra la inversión en deuda americana también advierte de la evolución de la divisa, porque cree que el dólar va a perder fuerza, hasta niveles de 1,28 contra el euro. Y señala que proteger la divisa es muy costoso.

Estrategias con renta fija

Gómez aconseja duraciones cortas en EE.UU. y Europa. Y cree que tienen sentido los bonos flotantes o los ligados al libor o al euribor. Además, afirma que para el inversor a vencimiento, para quien es capaz de olvidarse de la volatilidad a corto plazo, sigue habiendo rentabilidades y emisores atractivos. Pero apunta que hay que tener tino a la hora de elegir: apuesta por una estrategia 'value' de renta fija que ayude a descubrir emisores que no vayan a dar sustos.

Vega se queda con los flotantes y añade subordinados y convertibles con la 'call' cercana. Señala que en los emergentes puede haber oportunidades: ahora, salvo por los riesgos políticos puntuales, las divisas están tranquilas, aunque puede volver la volatilidad. Valera cree que lo mejor es delegar en un gestor y comparte alguna de sus ideas de inversión: emisores privados que pueden desapalancarse y que den retornos de alrededor de un 5% y da nombres españoles como CaixaBank, Ibercaja y OHL.

Concretamente en renta fija corporativa, García Mellado apuesta por la americana con la divisa cubierta y de emisores senior de sectores como 'telecos', autos, banca y consumo; mientras que en Europa se queda con subordinados bancarios y corporativos no perpetuos, flotantes y high yield con vencimientos cortos.

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