Las Bolsas vuelven a temblar por temor a que Reino Unido acelere la subida de tipos

Pantalla de cotizaciones en el Palacio de la Bolsa de Madrid. :: efe/
Pantalla de cotizaciones en el Palacio de la Bolsa de Madrid. :: efe

El Ibex-35 cae a niveles de hace un año, tras ceder un 2,2%, arrastrado junto al resto de plazas europeas por el nuevo bache de Wall Street

JOSÉ M. CAMARERO

madrid. La volatilidad se instaló ayer, de nuevo, en los mercados bursátiles al retomar la senda de minusvalías iniciadas el pasado martes como no ocurría desde hacía casi un año. Aquel día, el temor se sustentaba en la posibilidad de que el nuevo presidente de la Reserva Federal norteamericana (FED), Jerome Powell, propiciara una política monetaria mucho más agresiva que su antecesora, Yanet Jellen, con subidas de tipos más dinámicas. Ayer, el consejo de gobierno del Banco de Inglaterra optó por mantener los tipos de interés en el 0,5%. Sí. Pero, al mismo tiempo, la institución advirtió de que puede que sea necesario subirlos antes de lo previsto para mantener la inflación controlada.

El comité del banco central inglés explicó en las actas de la reunión que «la política monetaria tendría que ajustarse un poco antes y en mayor medida de lo previsto anteriormente para que la inflación vuelva a alinearse de forma sostenible con el objetivo» previsto. Esta afirmación llenó de dudas los mercados bursátiles, que ya se habían visto sacudidos por una posibilidad parecida en Estados Unidos. Y que podría propiciar un cambio en la zona euro. En este caso, habrá que esperar a la reunión del Banco Central Europeo (BCE) del próximo 8 de marzo. En principio, no está prevista una revisión de la política actual, después de que así lo aclarara Mario Draghi en la última reunión del organismo, hace dos semanas.

En este contexto, las plazas europeas comenzaron a venirse abajo a medida que avanzó la sesión. Y se hundieron aún más tras la apertura del mercado en Wall Street -a las 14.30 horas en España-, lo que provocó cuantiosas pérdidas bursátiles. En el caso del Ibex-35, cerró la sesión en los 9.756 puntos, la referencia más baja desde marzo de 2017. Lo hizo tras caer un 2,2%, un retroceso proporcionalmente no tan abultado como el del día 6 -entonces se desplomó un 2,5%-, pero lo suficientemente importante como para que todos sus valores se situaran en negativo, a excepción de Endesa, cuya cotización avanzó; y Gas Natural Fenosa y Meliá, que se mantuvieron en plano. El resto liquidó con pérdidas, entre las que destacaron las de grandes valores como Repsol (-3,3%), Telefónica (-2,9%), Santander (-2,6%), CaixaBank (-2,6%), Iberdrola (-1,7%) o BBVA (-1,3%).

«Pequeñas migajas»

Los inversores aceleraron sus ventas en el último tramo de la sesión, tras comprobar cómo caían las cotizaciones en Estados Unidos, cuyo mercado se encuentra lastrado estos días por un ambiente de completa volatilidad. El índice industrial Dow Jones cerró otra vez con una fuerte caida del 4,15%, lo que supuso un descenso de 1.032,89 puntos, que dejaron el indicador en los 23.860,46 enteros. A pesar del escollo, el presidente de la Reserva Federal de Nueva York, William Dudley, considera que estas caídas no ponen en peligro la expansión económica. Los descensos -en una semana ha perdido un 7%, tras pérdidas como la del pasado martes, del 4,6%- «son pequeñas migajas».

El peor índice de los europeos volvió a ser el DAX alemán, con una pérdida final del 2,6%, no solo por el temor a las nuevas políticas monetarias, sino tras conocerse el acuerdo de gobierno entre la CDU y el SPD, un pacto que ha levantado algunas suspicacias entre diversos sectores empresariales por las medidas intervencionistas que pudieran aplicar a partir de ahora. También cayó con fuerza el CAC francés (-2%). En menor medida lo hizo el británico FTSE, con una minusvalía del 1,5%.

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