Alibaba comienza a cotizar en Wall Street con la acción a 68 dólares

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Entrada a la sede de Alibaba en Hangzhou, China. / Afp | Vídeo: O. Chamorro

  • El gigante del comercio electrónico chino podría convertirse en la mayor salida a Bolsa de la historia, lo que valoraría la empresa en hasta 168.000 millones de dólares

  • Los expertos coinciden en señalar que su gran sustento son las expectativas de expansión en China, donde domina el 80% de las ventas de un país donde solo 300 millones de personas son usuarios activos de internet

Si no existen contratiempos, el nombre de Alibaba comenzará a sonar esta tarde en Wall Street, corazón de las finanzas occidentales. Lejos de estar acompañado por un séquito de cuarenta ladrones y demás tópicos que evoca en el imaginario colectivo, este nombre es ahora sinónimo del empuje de la economía china y especialmente del efervescente momento que viven las empresas tecnológicas en el país oriental.

El aterrizaje del gigante del comercio digital en la bolsa de Nueva York bajo las siglas 'BABA' viene acompañado del gran ruido que ha generado lo estratosférica que podría acabar resultando su Oferta Pública de Venta (OPV). En los últimos datos remitidos a los reguladores americanos, la firma fijó un precio de 68 dólares a cada uno de sus títulos y anuncia que pretende recaudar casi 22.000 millones, con lo que superaría el histórico debut bursátil de Facebook, alzándose al primer puesto del gremio tecnológico.

Una muesca que le dejaría tan solo un peldaño por debajo de lo que en 2010 consiguieron recaudar sus paisanos del Agricultural Bank of China, que atesoran la plusmarca mundial con los 22.100 millones conseguidos en 2010 en las plazas de Shanghái y Hong Kong. Una cifra que en caso de seguir las negociaciones, podría quedar atrás si los intercambios en el parqué supera la demanda inicial. Todos estos datos hacen que los analistas estimen la valoración de la empresa entre 147.000 y 168.000 millones de dólares.

Uno de los motivos esgrimidos para justificar estos guarismos es que la compañía fundada por Jack Ma en 1995 se jacta de dominar a día de hoy el 80% del mercado chino de las ventas "online". Con un ejército de más de 25.000 empleados, el año pasado consiguió llevar a cabo 11.300 millones de operaciones de venta con lo que ganó 1.861 millones tras facturar 4.461 millones. Es decir, que casi cuatro de cada diez euros que ingresa se convierten en beneficio.

«Debuta en Estados Unidos para llegar a un mercado más grande donde captar el dinero», asegura David Navarro, analista de Inversis Bank. Este experto recuerda que, por motivos legales impuestos por el régimen de Pekín, no se adquirirán directamente títulos de Alibaba sino de «un espejo» radicado en las islas Caimán, «que refleja los beneficios que consiga» en el país asiático. «Esto es algo que puede hacer esta empresa difícil de vender a los inversores occidentales», señala.

Desde hace un par de meses la recta final del verano ha quedado señalada como la escogida para el desembarco en el parqué. Aunque en los mentideros especializados se venía barajando la posibilidad de que se llevase a cabo en agosto, esta opción parece haberse enfriado en favor de septiembre.

Navarro cree que la firma de Jack Ma no se plantea con esta maniobra mover ficha aún en el tablero norteamericano, no solo por lo difícil de competir con Amazon en su propio campo sino por el margen de crecimiento que tiene aún de puertas adentro. Valga como ejemplo de esta situación que solo dos de cada diez estadounidenses han oído hablar de la marca, según un sondeo de Ipsos. «En China son 1.300 millones de personas y solo 300 millones son usuarios activos de internet. Con simplemente duplicarlo, estaríamos hablando de 600 millones, bastante más que Amazon y eBay juntos», argumenta. «Controla ese mercado y cuando termine de ordeñar esa vaca ya irá a buscar otra», sentencia.

Expectativas

«Estamos en el siglo XXI y se ve que internet y la tecnología forman parte del día a día de las personas. Depende de las expectativas de cada uno. Si piensas que la gente va a seguir yendo al supermercado como en los 60, entonces con Alibaba estás dentro de una burbuja», argumenta Navarro al preguntarle por una posible sobrevaloración de la compañía.

«Su valoración es compleja porque no tienes un modelo heterogéneo con el que comparar», explica a este respecto Victoria Torre, responsable de análisis y producto de Selfbank, quien puntualiza que el momento de «múltiples operaciones corporativas» que atraviesa el mercado se puede traducir en estimaciones «sobrecalentadas».

Además de acceder al mercado «con mayor liquidez del mundo», el objetivo de la OPV no es otro, en palabras de esta analista, que el de «potenciar su imagen global». No hay que olvidar que el propio fundador definió este paso como «una gasolinera a mitad de camino» para competir a nivel global.

«La entrada en el mercado norteamericano es fundamental para Yahoo!», resume Torre. Y es que la compañía de Sunnyvale cuenta con el 24% de las acciones de Alibaba, lo que podría traducirse en una enorme «inyección de capital» para sus arcas. Sin embargo, Marissa Mayer ha vuelto a dejar claro esta semana que se trata de un valor estratégico dentro del grupo al firmar un acuerdo para reducir las acciones de las que se desprenderá.

Gobierno corporativo

«A mí me extraña que en Hong Kong no les dejasen salir por problemas de gobierno corporativo y en Nueva York ahora sí. Es preocupante después de lo que hemos vivido recientemente», opina Jesús Palau, profesor de Finanzas de ESADE, respecto al reparto de poder en el Consejo de Administración, donde Jack Ma tiene la última palabra. Palau también muestra su sorpresa porque «el ratio de beneficios sobre facturación» es muy superior al de otras tecnológicas, que es lo que en teoría sostiene «su gran valoración».

Tal es la expectación levantada, que una revista china habría chantajeado a la dirección de la compañía con revelar datos sensibles antes de la OPV si no pagaban 300.000 euros. La empresa ha puesto el asunto en manos de la Policía y ha emitido un comunicado asegurando «que no se plegará a acusaciones sin fundamento».

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