El BCE tiene ya todo listo para reducir los estímulos desde el 1 de enero

Las actas de su última reunión confirman que ha llegado el momento de la retirada efectiva

ADOLFO LORENTE

bruselas. Lo llaman 'tapering' y ocurrirá a partir de enero de 2018. La esperada retirada de los estímulos extraordinarios impulsados por el BCE en los dos últimos años será una realidad dentro de tres meses, como viene sugiriendo el presidente de la entidad, Mario Draghi.

La confirmación se plasmó negro sobre blanco en las actas de la última reunión que el consejo de gobierno hizo el 7 de septiembre en Fráncfort. Ayer se hicieron públicas: «Las condiciones en general están cada vez mejor situadas, lo que permitirá adaptar la intensidad de los ajustes de la política monetaria y ofrece una oportunidad para reducir las compras de activos netos del Eurosistema», afirman.

Los mercados hace tiempo que descontaron esta decisión. La clave no es el qué ni el cuándo, sino el cómo. La incógnita se despejará, salvo sorpresa mayúscula, en la reunión que el sanedrín del BCE celebrará el día 26, junto a todos los gobernadores de los bancos centrales nacionales de los 19 del euro.

Las estrategias de retirada, según esos documentos, parecen estar ya sobre la mesa de los consejeros, aunque todavía no se atisba la ganadora. «Los beneficios y los costes de un horizonte de compras más largo, junto con un menor ritmo de reducción de los volúmenes mensuales, se comparó con los de un periodo más corto y mayores volúmenes de compra», dicen las minutas, pero sin entrar en detalles.

Ya dos billones

Ahora, el histórico programa de compras del BCE (el famoso QE por sus siglas en inglés) contempla una adquisición de 60.000 millones mensuales hasta el 31 de diciembre de este año. ¿Qué pasará entonces a partir del 1 de enero de 2018?

Ya han comenzado a circular dos teorías entre los 'BCEólogos'. Una habla de reducir el volumen a 40.000 millones y prolongarlo, por ejemplo, durante seis meses; y otro que apuesta por una bajada aún más drástica (¿20.000?) pero extendiendo el QE al menos un año. ¿Cuál ganará? Si tienen que apostar, háganlo por la primera. El BCE es maratoniano, lo suyo no son los esprints.

Además, como viene advirtiendo Draghi, la mejoría que viene experimentando la Eurozona sí puede justificar una reducción de los estímulos, pero no un 'tapering' radical puesto que la inflación sigue adormilada. Así lo confirmó en una reciente comparecencia en la Eurocámara, donde dijo que los tipos de interés seguirán una larga temporada en el 0% y mostró su preocupación por el tipo de cambio.

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