CC OO inicia hoy una nueva etapa con Unai Sordo como secretario general

Unai Sordo, único candidato a la secretaría general de CC OO, ayer en su congreso. :: e. naranjo / EFE

Toxo deja a su sucesor el reto de recuperar los más de 250.000 afiliados perdidos durante la crisis

LUCÍA PALACIOS

madrid. «Sé tú mismo». Es el único consejo que Ignacio Fernández Toxo se ha atrevido a dar a su sucesor, Unai Sordo (Bilbao, 1972), nuevo secretario general de CC OO. Sin sorpresas de última hora, el hasta hace poco líder de la organización en el País Vasco fue el único candidato que finalmente se presentó para el cargo. Tenía a sus espaldas el respaldo casi unánime del Consejo Confederal cuando Toxo le propuso para sustituirle el pasado 11 de marzo. De igual manera ha habido un consenso aparente sobre los miembros que formarán la nueva comisión ejecutiva, para la que se presentó también una lista única.

Como se aprobó el jueves pasado en el congreso que hoy se clausura, la Comisión Ejecutiva estará formada por 15 personas, una más que ahora: ocho mujeres y siete hombres. Al frente de la dirección del sindicato se mantiene el hasta ahora secretario de Protección Social y Políticas Públicas, Carlos Bravo; el secretario de Organización y Comunicación, Fernando Lezcano; la responsable de Finanzas, Administración y Servicios, María Cardeñosa; el de Salud Laboral y Medio Ambiente, Pedro Linares; la de Internacional y Cooperación, Cristina Faciabén; el de Salud Laboral y Medio Ambiente, Pedro Linares; y por Movimientos y Redes Sociales, Empar Pablo Martínez. Los nueve restantes serán caras nuevas: Elena Blasco, José Luis Gil, Francisca Gómez, Carlos Gutiérrez, Paula Guisande, Mercedes González, Mariano Sanz, María Dolores Santillana y Francisco Carbonero.

La presencia de este último se antoja polémica, pues Carbonero es investigado en la causa penal por el ERE de la Faja Pirítica de Huelva de 2003. Pese a ello, en su último discurso Toxo le defendió, afirmando que su actuación «ha sido impecable y se demostrará en sede judicial».

Entre las nueve caras nuevas de la dirección está Francisco Carbonero, imputado en los ERE

CC OO inicia ahora una nueva etapa de renovación y Sordo tiene el reto de devolver al sindicato, el mayor del país por representación, el peso perdido con la crisis: desde 2008 hasta hoy ha perdido más de 250.000 afiliados. En la presentación del informe general de sus últimos cuatro años de gestión, aprobado por amplia mayoría, Toxo admitió que esa caída, además de deberse a la importante destrucción de empleo, «posiblemente esté también asociada a errores» propios. Y es que durante su mandato se ha pasado de más de 1,2 millones de simpatizantes a los poco más de 900.000 actuales.

La «suerte» está echada

«El sindicato tiene que interiorizar definitivamente que su suerte va a depender del volumen de afiliados que consiga», defendió el secretario general saliente, que también reconoció que habían «fiado demasiado a la llegada de recursos extraordinarios», algo que «no puede volver a repetirse». Por eso apostó por que la financiación sindical venga de forma prioritaria a través de la cuota de sus miembros, aunque sin dejar de «dar la batalla» por la financiación pública dado que también negocia por el conjunto de trabajadores.

Esta preocupación la comparte con el nuevo líder, que se plantea como principal reto «situar al sindicato cada vez más próximo a la realidad múltiple de los centros de trabajo». Por ello, en esa idea de avanzar hacia una organización más cercana, en el congreso -que se clausura hoy con el discurso de Sordo- se aprobó crear la figura del 'sindicalista de referencia', que será la persona del sindicato -en cada zona o comarca- encargada de atender a los trabajadores de dicho ámbito. El objetivo es que ningún empleado, por pequeña que sea su empresa, se quede sin atención y asesoramiento.

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