Iberdrola aterriza en Italia para captar un millón de clientes en tres años frente a Enel

D. MENOR

milán. Iberdrola desembarca en Italia con una inversión de 500 millones de euros y un objetivo ambicioso: hacerse con un millón de clientes en tres años. El fin de la tarifa tutelada en el servicio eléctrico y de gas, establecido por las autoridades de Roma para julio de 2019, unido a la enorme fragmentación por la presencia de cientos de pequeños operadores locales, hace de éste uno de los mercados más apetecibles de Europa. Será el décimo al que llegue en el continente.

Se las verá en su propia casa con Enel, la compañía participada por el Estado italiano con la que compite en España -a través de su filial Endesa-, México y Brasil. En este último país la subsidiaria de Iberdrola, Neoenergia, ha mantenido una dura pugna por Eletropaulo, la distribuidora que abastece de energía a Sao Paulo, la mayor ciudad brasileña. La puja cayó al final de su rival y la multinacional española ha denunciado a la Comisión Europea su posición monopolística.

Iberdrola ha lanzado estos días en Italia su «mayor campaña comercial internacional», según dijo ayer Lorenzo Costantini, su máximo responsable allí. Su publicidad se basa en tres mensajes: un ahorro del 25% sobre la componente energética de la factura, una oferta 100% renovable y un cuidado servicio al cliente. Tomando los consumos medios de una familia, el ahorro estimado es de unos 100 euros anuales.

«Hay un plan de largo plazo», argumentó. El crecimiento en la cartera de clientes será orgánico. «Queremos ganárnoslos uno a uno», dijo, descartando por ahora compras de distribuidoras locales ni de activos de producción.

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