El grupo alemán Dr. Oetker pacta el control de Freixenet por 220 millones

J. A. B.

Freixenet hablará alemán, aunque sin olvidarse del español y el catalán. La conocida firma de cava será controlada desde ahora por la multinacional alemana Dr. Oetker, uno de los líderes mundiales del sector de la alimentación, al pactar con la mayoría de las familias accionistas hacerse con el 50,7% del capital social a cambio de 220 millones de euros. El acuerdo, que el consejo de la compañía validará en próximas fechas tras aplazar ayer su decisión, deja fuera al primer socio hasta ahora, José Ferrer, quien conservará en principio el 42% de los títulos. También mantendrá a priori los suyos (7,2%) José Luis Bonet, actual presidente de la empresa y también de la Cámara de Comercio de España.

El resto de las ramas familiares de los Bonet y la parte de los Hevia sí han aceptado la oferta germana, materializada a través de Henkell, la filial vinícola de Dr. Oetker y el mayor fabricante de bebidas de Alemania. Desde hace casi dos años se venía especulando con esta operación, sobre todo tras el fallecimiento de Carmen y Pilar Ferrer Sala. Las históricas bodegas de la centenaria marca de cava Freixenet (su origen data de 1861) se valoran de esta forma en cerca de 440 millones de euros, unos 70 millones menos de lo que se había previsto tras las auditorías elaboradas por KPMG y Deloitte a petición de Henkell. Su intención inicial era haber llegado al 58% del capital, pero José Luis Bonet decidió no vender aunque se ha previsto una cláusula con precio fijo para que tanto él como José Ferrer pudieran hacerlo más adelante.

Freixenet facturó en su último ejercicio fiscal 535,1 millones, un 1,1% más que el anterior -en las cuentas acabadas en 2016 redujo sus ventas un 5,6% al quedarse en 501 millones-, si bien logró cuadruplicar el beneficio hasta 8,4 millones.

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