El Gobierno, «pragmático», al final solo «retocará» la reforma laboral

Los sindicatos le tachan de «reservón», pese a su debilidad parlamentaria, al no lograr su respaldo en revertir los elementos más controvertidos

LUCÍA PALACIOS MADRID.

La aritmética no engaña. El Gobierno es consciente de que con sus 84 diputados tendrá casi imposible conseguir una de las grandes bazas electorales en sus años de oposición: derogar la reforma laboral de 2012. No es lo mismo estar allí que en el Ejecutivo, donde uno tiene «mayores dosis de pragmatismo». Así lo admitió ayer la nueva ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, tras tener su primera reunión con los agentes sociales, presidida por Pedro Sánchez. «Sabemos bien el peso parlamentario que tenemos», se justificó casi como excusa.

Por eso la derogación de esa polémica reforma del PP en 2012 -de la del PSOE en 2010 no parece hablar por ahora- queda aparcada y se conformará con hacer «retoques en una serie de temas» donde puede haber «consenso político» y siempre «con diálogo social». Porque eso sí parece tenerlo muy claro el nuevo Ejecutivo: no gobernará vía reales decretos y tratarán de sacar medidas pactadas con los partidos, además de patronales y sindicatos. «La técnica de gobernar con Real Decreto Ley no es buena. Tenemos que cambiar la metodología de trabajo, algo que se impone por aritmética parlamentaria y porque la ciudadanía de a pie así lo pide», explicó Valerio respecto a si el Gobierno estaría dispuesto a revertir determinados aspectos de la reforma laboral si no llega a acuerdos. «Cuando uno tiene que utilizar la técnica del diálogo es muy difícil conseguir el 100% de lo que tiene planteado», reconoció la titular de Trabajo.

Los primeros que constataron este cambio de actitud del PSOE fueron los representantes de los empresarios. «Los términos en política son unos y en la vida real otros», contestó escuetamente el presidente de Cepyme, Antonio Garamendi. La patronal, no obstante, se ha mostrado abierta a modificar esta normativa pues en España -recuerda- ha habido 55 reformas laborales y hay más de 7.000 leyes en esta materia.

Eso sí, Garamendi matizó que «habrá que profundizar qué se cambia. Nosotros siempre estamos a favor de que sea una evolución para irnos adecuando a los tiempos que vengan», precisó para luego dejar claro que «el planteamiento no es derogar, sino ver cómo mejorar». Los sindicatos mantienen una postura totalmente opuesta. Incluso se atrevieron a tachar de «reservón» el comportamiento del Ejecutivo en las dos horas de reunión ayer, al abordar los cambios del marco laboral de los trabajadores. «El Gobierno no se ha comprometido a decirnos qué pretende hacer con los aspectos fundamentales de la reforma», lamentó el secretario general de CC OO, Unai Sordo, que abogó por modificarla «de forma sustancial» para tener «un marco más inclusivo y democrático». Más rotundo se mostró su homólogo de UGT, Pepe Álvarez, que dejó claro que para su sindicato es «necesaria» la derogación de las reformas laborales (la del PP y la del PSOE), incluso sin consenso. «No encuentro nada positivo en las reformas de 2010 y de 2012 para los trabajadores», criticó. Eso sí, ambos líderes sindicales recalcaron que eso no significa volver a la ley anterior.

Por el momento eso no será posible, aunque la ministra de Trabajo sí abogó por «comenzar a trabajar» en un nuevo Estatuto de los Trabajadores «adecuado al sigo XXI», elaborado «de manera consensuada y no unilateral». «Sería una buena idea, porque lleva mucho tiempo con reformas parciales», lamentó. Pero para este objetivo se emplaza, como pronto, a partir de 2020. Entonces espera tener una mayoría parlamentaria suficiente. Y en ese horizonte también se propuso crear un grupo de trabajo de expertos para trabajar en el nuevo Estatuto.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos