El Gobierno marca perfil y amenaza con vetar el rescate griego

El Ejecutivo, de la mano de Italia, paralizará el último pago de 8.500 millones si la justicia no desimputa a un 'hombre de negro' español

ADOLFO LORENTE

luxemburgo. Poco duró la felicidad en casa del pobre. Apenas diez horas después de que el Eurogrupo cantase victoria por pactar el enésimo parche de la crisis griega, España dio un puñetazo encima de la mesa y advirtió de que todavía no. La sorpresa fue enorme y eclipsó la reunión del consejo de ministros de Finanzas de la UE (Ecofin) celebrada ayer en Luxemburgo. Como advirtió Luis de Guindos a su llegada, o Grecia retira todos sus cargos contra el funcionario español que trabaja en los programa de rescate heleno o no firmará el nuevo desembolso de 8.500 millones, clave para que el país heleno evite la quiebra dentro de un mes.

Se trata de un funcionario español que junto a un experto italiano y otro eslovaco han estado trabajando en el diseño del fondo de privatizaciones creado como parte del tercer y último rescate de la UE, cifrado en 86.000 millones. A los tres se les acusa de haber provocado pérdidas millonarias «por mala fe» en la elaboración de un informe sobre privatizaciones, «una imputación que podría conllevar sanciones penales».

«Si no hay una solución para estos señores, el desembolso no se va a producir. Son gente que han trabajado con absoluta buena fe para ayudar al Gobierno griego y se han encontrado con una imputación. Es absolutamente inadmisible», zanjó De Guindos. Una opinión que también compartió el presidente Mariano Rajoy al calificar de «inadmisible» esta situación.

Moscovici llama a la calma

En este sentido, De Guindos mostró especial empeño en recalcar que aunque él lleva la voz cantante, «la decisión es del Eurogrupo». Lo que se ha producido ha sido una pinza Madrid-Roma que además de ayudarles a marcar perfil en la UE entre tantos quebraderos de cabeza bancarios, supone un problema añadido a la ya de por sí compleja negociación griega. Porque aunque muchos pensaban que se trataba de un simple farol, el paso de las horas evidenció que la cosa parece ir en serio. «Claro que iremos hasta el final. Insisto: o hay una solución o no firmaremos», zanjó el ministro español.

Aunque el jueves por la noche nada se dijo de este asunto, Luis de Guindos explicó que «se dedicó bastante tiempo a tratar un asunto con el que ya llevamos ya muchos meses sin encontrar una solución». Pese a todo, dijo estar «completamente convencido» de que el Gobierno griego encontrará una solución. La noticia cayó como una bomba en Luxemburgo. El comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, admitió la existencia del problema, pero llamó a la calma porque al final «habrá una solución».

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