El Gobierno elevará el déficit de 2018 por la falta de nuevos Presupuestos

Hacienda cree que la prórroga de las cuentas públicas de 2017 le impide tomar medidas para cumplir el objetivo del 2,2% fijado con la UE

DAVID VALERA MADRID.

La incapacidad del Gobierno de aprobar los Presupuestos de 2018 -se prorrogarán las cuentas públicas de 2017- tendrá una consecuencia inmediata: un aumento del objetivo de déficit del 2,2% fijado para 2018. Esa será una de las principales novedades que incluirá el plan presupuestario que el Ejecutivo enviará a Bruselas el próximo lunes (aunque la fecha límite sería mañana 15 de octubre), según confirmaron fuentes de Hacienda.

El motivo que argumentan desde el departamento que dirige Cristóbal Montoro es que la falta de unas cuentas públicas para el próximo curso les impide tomar las medidas adicionales necesarias para cumplir con la senda de reducción establecida con la Comisión Europea.

Parece así que a España se le volverá a atragantar la senda de consolidación fiscal pactada con Bruselas, que ya flexibilizada tras el periodo de inestabilidad política que conllevó dos elecciones generales en apenas seis meses. Esta vez el origen del desfase radica en la falta de respaldo parlamentario del Ejecutivo para sacar adelante los Presupuestos de 2018 tras la negativa del PNV a apoyarlos por la situación en Cataluña.

Sin otros Presupuestos, la reducción del déficit dependerá sobre todo de la evolución de la economía

Sin la suma de los nacionalistas vascos el Gobierno no puede repetir la mayoría con la que sacó adelante las cuentas el pasado ejercicio y en la que también estuvieron Ciudadanos, Coalición Canaria y Nueva Canarias. Por tanto, a partir del 1 de enero se prorrogarán de forma automática los Presupuestos de 2017, que están pensados para un déficit del 3,1% (el previsto para este año).

La incógnita se encuentra en saber cuánto elevará el déficit de 2018 Hacienda. Sin nuevos Presupuestos la reducción del déficit dependerá únicamente de la evolución de la economía. Es decir, si la recaudación tributaria crece con la intensidad de este ejercicio (la previsión es de un alza del 8%) y los gastos se contienen el desfase caerá, aunque no lo suficiente para lograr ese 2,2% fijado en la última revisión. Sin embargo, todo apunta a que la velocidad de crucero de la economía española perderá fuerza el próximo año. La previsión actual es de un alza del 2,6%, lo que ya supone casi medio punto menos que el crecimiento del presente ejercicio.

Pero la situación amenaza con ser todavía peor. Y es que el conflicto independentista de Cataluña moderará aun más el crecimiento del próximo año, según confirmó ayer el propio ministro de Economía, Luis de Guindos. Esta ralentización tendrá sin duda consecuencias en la evolución de la recaudación impositiva y, por tanto, complicará la reducción del déficit.

Riesgo para otros años

Por otra parte, lo lógico es que el aumento del déficit de 2018 también afecte a los ejercicios sucesivos. En el último plan de estabilidad remitido a Bruselas la senda marcaba que en 2019 el déficit se reduciría al 1,3% y en 2020 al 0,5%, aunque gracias al superávit de los ayuntamientos

Montoro siempre ha presumido de lograr el equilibrio presupuestario en ese año. Pero eso es algo que con la nueva perspectiva de desaceleración del PIB se complica. De hecho, una de las consecuencias de la falta de nuevos Presupuestos afecta de lleno a los ingresos de las comunidades autónomas. Y es que las transferencias que reciben por parte del Estado por los ingresos impositivos no pueden actualizarse.

Ello quiere decir que recibirán la misma cuantía que en 2017 aunque la recaudación tributaria se incremente en 2018. Una circunstancia que también complicará a los gobiernos regionales cumplir con el objetivo del 0,4% para 2018. De hecho, las comunidades ya se quejan de que se les exige un esfuerzo de consolidación mayor que a la administración central. Sin esos recursos adicionales, las posibilidades de que incumplan el objetivo se multiplican.

En cualquier caso, el Gobierno cuenta con una ventaja respecto a otros años. Y es que pese al aumento del déficit previsto lo normal es que se mantenga por debajo del 3% que exige Bruselas. Teniendo en cuenta que si cumple con las previsiones el desfase entre ingresos y gastos se situará este año en el 3,1%, la prioridad de Hacienda es mantener el déficit de 2018 por detrás de esa barrera del 3%, lo que permitiría a España salir del programa de déficit excesivo de la UE. Es decir, dejar la estrecha vigilancia comunitaria que soporta desde el estallido de la crisis. De esta forma, evitará la posibilidad de sanciones o multas por incumplir el objetivo previsto.

Fotos

Vídeos