El Gobierno, contrario a las «sobrepujas» para que las pensiones suban más del 0,25%

El secretario de Estado de Seguridad Social avisa de que cualquier medida de mejora debe contar siempre con el consenso de PP y PSOE

J. M. CAMARERO MADRID.

El Gobierno no quiere que el conflicto de las pensiones le arrastre políticamente ante la multitud de propuestas lanzadas por la oposición para atender la demanda de miles de jubilados que se manifiestan cada vez con más asiduidad por unas prestaciones 'dignas'; pero tampoco le interesa entrar en una carrera para ofrecer más dinero a los jubilados. El Ejecutivo se ha mostrado, hasta ahora, partidario de mantener la revalorización de las pensiones en el mínimo legal que estableció con la reforma del sistema en 2013: un 0,25%. Y cualquier proposición que vaya más allá de esa referencia es una suerte de espiral de incentivos que quiere evitar a toda costa.

El ministro portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, pidió ayer a los partidos que no ofrezcan «falsas esperanzas» y «sobrepujas», en referencia a la idea del PSOE de revalorizar las pensiones un 1,6%; la de Unidos-Podemos, que aboga por acabar con el factor de sostenibilidad -el ratio que recortará las nuevas prestaciones al vincularlas a la esperanza de vida a partir de 2019-; o a la de Ciudadanos, que opta por rebajas fiscales de hasta 60 euros al mes para los mileuristas, un colectivo en el que se encuentran numerosos pensionistas. Para Méndez de Vigo, cualquier solución que se ponga encima de la mesa debe tener en cuenta su efecto en las arcas públicas.

Es la misma idea que el presidente, Mariano Rajoy, planteó este jueves ante la posibilidad de incrementar más de lo previsto las pensiones para este año. «Hay que ir poco a poco», indicó para recordar que «no se puede gastar lo que no tenemos». El presidente fía al pleno monográfico en el que ha propuesto comparecer en apenas dos semanas la ocasión para exponer su postura sobre el estado de la Seguridad Social, para que lo haga la oposición. Posiblemente aprovechará para anunciar alguna medida extraordinaria con la que tomar el mando de las iniciativas a favor de los jubilados.

En cualquier caso, una subida ligada estrictamente al IPC, como ocurría hasta hace cinco años, se atisba complicada. El secretario de Estado de Seguridad Social, Tomás Burgos, aclaró ayer que sin el consenso de, al menos, los dos partidos mayoritarios (PP y PSOE), no se llevará a cabo un incremento de esa naturaleza. Y si el resto de grupos parlamentarios intentan impulsar una recomendación en ese sentido, tampoco habrá acuerdo.

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