El Gobierno confía en que la Seguridad Social alivie su déficit sin los gastos no contributivos

Manifestación a favor de las 'pensiones dignas', el pasado 17 de marzo en Barcelona. :: efe/
Manifestación a favor de las 'pensiones dignas', el pasado 17 de marzo en Barcelona. :: efe

Aspira a pagar con impuestos la deducción por hijos o las ayudas a contratos, sin descartar hacerlo con las pensiones de viudedad y orfandad

LUCÍA PALACIOS MADRID.

El Gobierno quiere acabar con el déficit de la Seguridad Social, en números rojos desde 2010 y que cerró el año pasado con un desfase de 17.200 millones. De esta manera, se terminaría con el malestar de los pensionistas y de la oposición, puesto que las prestaciones pasarían a revalorizarse más del 0,25% -el mínimo legal establecido en la reforma de 2013- y podrían hacerlo incluso por encima de la inflación, tal y como está recogido por ley -que establece un alza máxima del IPC más un 0,5% adicional-. Y para ello cree tener la solución: que la Seguridad Social deje de asumir todos los gastos que no sean esencialmente contributivos, es decir, lo que no se financia vía cotizaciones sociales, según apuntan fuentes del Ministerio de Empleo.

Desde el departamento dirigido por Fátima Báñez apuestan por seguir avanzando en la separación de fuentes de financiación de la Seguridad Social, una recomendación que hace diez años hizo ya el Pacto de Toledo pero que sigue sin completarse. Las mismas fuentes deslizan que si se hubiera tomado esta medida en su momento, ahora mismo el Fondo de Reserva acumularía más de 100.000 millones de euros, frente a los poco más de 8.000 con los que cuenta. Y peor estaría si no se hubiera sacado del sistema los complementos a mínimos, algo que el PP hizo en su reforma del sistema. Desde entonces, estas cuantías se han pagado vía impuestos, lo que supone un importante ahorro para la Seguridad Social. Este año se destinarán 7.329 millones a complementar las prestaciones que no lleguen al mínimo fijado cada año, tal y como recogen los Presupuestos.

Por eso, el Gobierno quiere que el Pacto de Toledo llegue a un acuerdo para terminar con esta separación de fuentes, de forma que la Seguridad Social pase a asumir exclusivamente el coste de las prestaciones contributivas, algo que permitiría cerrar el déficit en los próximos años. Esto significaría que partidas como maternidad y paternidad (que supondrán un coste de más de 2.500 millones este año) pasen a ser pagadas con los tributos. El Ejecutivo también quiere que se saque de la Seguridad Social los gastos del personal, que suman más de 2.300 millones, así como el impacto que en la recuadación tienen las reducciones a la contratación, pese a que cada vez suponen una cuantía menor suman otros 1.500 millones (en 2017 alcanzaron los 1.690 millones). A lo que aspira Empleo es a que se sigan convirtiendo estas reducciones de cotizaciones, utilizadas para fomentar la contratación o el emprendimiento, en bonificaciones, de forma que pasen a financiarse con cargo a los Presupuestos para que la Seguridad Social no pierda esos ingresos. Y así se hace con la nueva bonificación a los contratos de formación y aprendizaje, como también con la tarifa plana para menores de 30 años.

A este respecto parece que hay consenso dentro del Pacto de Toledo para que así se haga, aunque donde existe desacuerdo es en sacar del ámbito de la Seguridad Social las pensiones de viudedad (con un gasto estimado de más de 22.000 millones para 2018), como defendieron PP y Ciudadanos y a lo que se oponen PSOE y Podemos.

Volver a llenar la 'hucha'

La idea del Gobierno es seguir profundizando en esta 'limpieza del sistema', de forma que deje de pagarse con cotizaciones la política social. El presupuesto de la Seguridad Social soporta más partidas que no tienen carácter contributivo: 2.380 millones que dedica a pensiones no contributivas, cinco millones para la prestación de orfandad, 1.585 millones para prestaciones familiares, 1.314 millones para atención a la dependencia... Si se eliminan del sistema lo que no son cotizaciones, se volverá a llenar el Fondo de Reserva y no se necesitarán créditos, aseguran fuentes del Ministerio de Empleo, donde resaltan que ahora se pagan mediante las cotizaciones un 94,1% de las pensiones, un punto porcentual más que en 2016.

El Ejecutivo no quiere dejar a cero el Fondo de Reserva, que se quedará con poco más de 4.000 millones cuando se utilicen los 3.826 millones que contemplan los Presupuestos. Por eso, el Estado concederá de nuevo un crédito de 15.164 millones a la Seguridad Social para garantizar el pago de las pensiones, un 49% más que en 2017. No obstante, fuentes de Empleo aseguran que no se utilizará la totalidad, ya que han sido generosos precisamente para asegurarse no vaciar la denominada 'hucha de las pensiones'.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos