El Gobierno se asegura el control político de AENA

Jaime García-Legaz. / Cadu Gomes (Efe)

El consejo, donde el Estado tiene mayoría, designa a García-Legaz como presidente ejecutivo y da entrada también al exministro Piqué

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

El Gobierno no quiere más discrepancias internas respecto al futuro de AENA y por eso ha aprovechado la dimisión de José Manuel Vargas, por «motivos personales» -venía discrepando en algunas cuestiones con los Ministerios de Economía y Fomento, los dos con más influencia sobre esta participación industrial del Estado-, para colocar este viernes a dos profesionales de su órbita política en puestos destacados de la compañía.

El consejo de administración, donde el Estado ejerce su mayoría accionarial (51%), designó a Jaime García como presidente y consejero delegado, con plenas facultades ejecutivas, a propuesta de su sociedad matriz, Enaire, encargada de la navegación aérea en España. El que fuera secretario de Estado de Comercio (2011-2016) con el ministro Luis de Guindos se incorporará este lunes, dejando así su actual puesto como responsables de la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (CESCE).

Tendrá como principales retos potenciar una mayor internacionalización del gestor aeroportuario, muy interesado en el mercado latinoamericano, y a la vez mantener la contención de costes.

La sorpresa llegó con el nombramiento de Josep Piqué como nuevo consejero independiente, en lugar del también dimitido Simón Pedro Barceló, presidente del conocido grupo turístico. El que fuera ministro de Industria, además de Ciencia y Tecnología con los gobiernos de José María Aznar, presidió la aerolínea de bajo coste Vueling entre 2007 y 2013, y luego pasó a ser consejero delegado de la constructora OHL. En la actualidad es consejero de Seat y Abengoa, amén de haber creado una consultora para dar asesoría en temas aeronáuticos (Aviation Pasiphae).

García-Legaz fue diputado del PP durante dos legislaturas (2008-2015), mientras que Piqué llegó a dirigir el partido en Cataluña (2003-2007), por lo que su nombramiento es interpretado en el sector como un signo de politización de la compañía, en el sentido de asegurarse que sus decisiones se guían por criterios estratégicos y no solo económicos. Ese es uno de los reproches que, según fuentes gubernamentales, el Ejecutivo había hecho en privado a la gestión de Vargas, que fue nombrado por la anterior titular de Fomento, Ana Pastor, hoy presidente del Congreso de los Diputados.

Por eso algunos socios privados, como el fondo TCI, segundo accionista con el 11,3%, o los bancos HSBC (5,2%) y Deutsche Bank (4,4%), ven con recelo ese posible giro tras su afinidad con Vargas. Su pretensión sigue siendo lograr una mayor privatización de AENA, cuestión que el Gobierno ha dejado aparcada. Sí coinciden, no obstante, en rentabilizar más sus activos, por ejemplo, los inmobiliarios a través de la aprobación de nuevos planes estratégicos para sus principales aeropuertos, empezando por Madrid y Barcelona, y explotar sus terrenos anexos (hasta 2.000 hectáreas entre ambos).

Mayor «vocación pública»

Desde los sindicatos, por el contrario, la llegada de García-Legaz no parece ser vista con malos ojos tras el conflicto que se vivió en la etapa de Vargas en El Prat, y el acuerdo a última hora con el resto de instalaciones aeroportuarias para mejorar salarios e incrementar plantillas. Para CSIF, su incorporación debería “ayudar a recuperar la vocación de servicio público” de la compañía, que “en la última etapa se ha deteriorado”. Es, destacó este viernes en un comunicado, “un reto imprescindible” porque “no solo se puede juzgar la gestión por los resultados económicos”.

Sin embargo, la salida a Bolsa de AENA en febrero de 2015 resultó polémica, porque parte del sector y algunos partidos creen que se malvendió. La oferta pública fijó cada acción en 58 euros y en la actualidad valen casi el triple; este viernes cerraron a 152,1 euros -sus títulos, no obstante, alcanzaron su máximo a principios de junio al casi tocar los 184 euros- y acumulan una revalorización del 20,2% este año para dejar su capitalización bursátil en 22.815 millones.

Otro punto clave para los socios del gestor es la rebaja de las tasas aeroportuarias para el próximo lustro –que sumará un 11% de descuento acumulado hasta 2021-, pese a la oposición de Competencia (CNMC). Con todo, la compañía ganó casi 461 millones el primer semestre, un 6% menos que hace un año al no contar con otros recursos extraordinarios, si bien facturó un 8% más (1,732 millones).

El tráfico aeroportuario, además, parece ir viento en poco empujada por el récord que se viene registrando en las llegadas de turistas. Así, el flujo de pasajeros que han circulado por las instalaciones de AENA ha aumentado un 8,3% hasta septiembre, con 193 millones de pasajeros –España fue el tercer país de la UE con mayor demanda en el primer semestre, según Eurostat, y el primero por uso de vuelos internos-. En consonancia con ello, las operaciones registradas se han incrementado otro 5,6% para totalizar 1,6 millones de vuelos.

Temas

Aena

Fotos

Vídeos