Fitch eleva la nota de España al mejor nivel desde el rescate a pesar de la crisis catalana

La agencia mantiene una perspectiva positiva tras otorgar un 'rating' de 'A-', al valorar los avances de los últimos años y abre la puerta a otras subidas

JOSÉ M. CAMARERO MADRID.

Los inversores internacionales han reconocido el esfuerzo que ha realizado España en los últimos años y han dado un espaldarazo a la evolución que experimenta el país, tras cuatro años consecutivos en crecimiento, con una mejora en su calificación crediticia. La agencia Fitch ha subido un escalón la nota de España situándola de nuevo en el rango medio-alto, hasta obtener el 'A-'. Se trata de una valoración que no obtenía desde mediados de 2012, justo en el momento en el que España pidió el rescate bancario por más de 41.000 millones de euros a la Unión Europea.

De esta forma, la economía abandona el grupo de países encuadrados con notas cercanas al suspenso. Hasta ahora, la calificación otorgada por los analistas de Fitch se encontraba en 'BBB+'. La última vez que la agencia de 'rating' emitió un informe más favorable que el anterior sobre la economía española fue hace dos años.

Pero ahora, el contexto ha cambiado. Fitch no solo ha elevado sus calificaciones sino que también mantiene una perspectiva «positiva» de la economía a medio plazo. La compañía ha valorado favorablemente la reducción de los desequilibrios, sobre todo en cuanto a déficit -Europa puede sacar este año a España del club de incumplidores al registrar un descuadre de cuentas inferior al 3% del PIB- y al desempleo -la tasa de paro puede descender del 15% a finales de 2018-.

De Guindos indica que esta revisión al alza ayudará a reducir más los intereses que paga el Tesoro Público

Sin embargo, el informe también señala el talón de Aquiles que puede lastrar cualquier expectativa de crecimiento: la situación política que se vive en Cataluña. La agencia internacional considera que se trata de un «riesgo político». Aunque, a renglón seguido, reconoce que los efectos de esta crisis sobre el conjunto de la economía «han sido muy limitados». De hecho, Fitch considera «muy improbable» la secesión de esta comunidad y aboga por un acuerdo en materia de financiación y competencias con el Estado.

La prima, en 90 puntos

En este sentido, el ministro de Economía, Luis de Guindos, afirmó anoche que espera que «la normalización de la situación que introdujo la aplicación del 155 se mantenga a futuro». Además, valoró positivamente la subida del 'rating' al «confirmar la confianza en nuestra economía, que se sustenta en un crecimiento robusto, con fuerte creación de empleo y reducción del déficit». De Guindos ha recordado que esta decisión «facilitará ampliar la base inversora y reducir los costes de financiación del Tesoro y del conjunto de la economía», aunque ya se encuentran muy bajos.

El titular de Economía espera que esta revisión al alza sea la «pauta general» de las agencias de calificación «para lo que queda de año». Fitch inauguró anoche el calendario de revisiones de notas soberanas, a cuyo análisis le seguirá el de Standard & Poor's (S&P), que lo hará el próximo 23 de marzo; y Moody's, el 13 de abril. La experiencia indica que a medida que una agencia mejora la nota de un país, el resto lo hacen a las pocas semanas, dando un impulso a la financiación de la deuda.

El descalabro de las notas de España comenzó en el año 2010, después de vivir una auténtica edad de oro durante los años de la expansión inmobiliaria. Entonces, la economía tenía otorgada la máxima calificación crediticia posible por parte de las tres compañías, lo que permitió que el Tesoro se financiara a tipos de interés muy competitivos.

Pero con la llegada de la primera recesión, el Gobierno del entonces presidente José Luis Rodríguez Zapatero, veía cómo se degradaba la nota de la deuda y lo hacía a pasos agigantados, provocando el aumento de los costes de financiación en detrimento de otras partidas presupuestarias. El peor momento se vivió en 2011 y 2012, como consecuencia de los efectos del rescate financiero al que se vio sometida parte de la banca, aunque nunca llegó al 'bono basura' que sí afectó a países como Portugal o Grecia.

Durante las últimas jornadas, los mercados ya venían anticipando esta posible mejora de la nota tal y como reflejaba la caída de la prima de riesgo hasta el cierre de la sesión de ayer, horas antes de conocerse el veredicto de Fitch. El diferencial entre lo que le cuesta a España colocar su bono frente al de Alemania cerró en los 90 puntos básicos. Hace apenas una semana se encontraba por encima de los 100 puntos. Con el cierre de ayer, el 'spread' regresa a registros que no conocía desde principios de 2010, en los primeros coletazos de la crisis económica.

Esta reducción se debe tanto a que los intereses que se exigen a España por su bono han caído del 1,6% al 1,4% en tres semanas, como a que los del 'bund' germano se han duplicado al 0,6% ante la imposibilidad de formar gobierno en ese país.

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