Los tributos de las empresas se alían a los del consumo para mejorar un 6,5% la recaudación

Los ingresos de Sociedades, que mejoran un 36%, se suman al buen momento del IVA para aligerar un 29% el déficit del Estado

JOSÉ M. CAMARERO

madrid. La última reforma del impuesto que grava los beneficios empresariales está dando un respiro al Ministerio de Hacienda al comprobar cómo crece la recaudación tributaria, en buena medida por el auge que experimenta el Impuesto de Sociedades. Hasta el mes de julio, los ingresos procedentes de esta figura han aumentado un 36,3%, situándose en los 8.915 millones de euros.

Aunque en términos absolutos no se trata de la partida que más dinero aporta al Estado, el incremento de la recaudación sirve para mejorar los ingresos impositivos y por cotizaciones de la Administración, cuya cuantía ha aumentado un 6,5% en ese periodo. Han entrado a las arcas públicas 90.501 millones frente a los 84.796 millones de 2016.

El dinamismo del Impuesto de Sociedades no se debe tanto a que las corporaciones ganen ahora más dinero -que también- sino sobre todo a los cambios normativos introducidos por el Gobierno desde el pasado 1 de enero. A saber: un endurecimiento del sistema de pagos fraccionados trimestrales así como de los posibles aplazamientos; una limitación a las exenciones que se aplicaban por dividendos y una restricción a algunas deducciones. Con esas medidas, el Ejecutivo planeaba ingresar unos 4.650 millones más durante todo ejercicio. En siete meses, ha obtenido 2.374 millones.

La apuesta del Ministerio de Hacienda por poner todas sus esperanzas en el gravamen relacionado con las corporaciones se une al buen estado por el que pasa la economía doméstica. Porque gracias al alza del 2,5% que experimenta el consumo de los hogares, los ingresos del Impuesto de Valor Añadido (IVA) también despuntan a un ritmo del 5,9% hasta julio. Por este gravamen tributario, el Estado ha recaudado 41.468 millones, unos 2.300 más que en el mismo periodo del año anterior sin que se haya producido un alza en los tipos (el general, por ahora, sigue al 21%, el reducido al 10% y el superreducido al 4%).

Menos boyante resultan los ingresos del Impuesto de la Renta. La figura ligada estrechamente a los salarios de los trabajadores apenas ha mejorado su recaudación un 2% entre enero y julio, hasta los 19.588 millones. Ese dato contrasta con el de la evolución del empleo, porque en los últimos 12 meses se han creado más de 600.000 puestos de trabajo, según la última EPA.

El importe de las retenciones del IRPF que gravan el trabajo no mejora tanto como el lo hace el propio mercado laboral por la menor cuantía de los sueldos, así como por la parcialidad y temporalidad de parte de esos puestos de trabajo que no generan tantos ingresos para las arcas públicas.

Algunos organismos internacionales y centros de estudio ya advirtieron al Gobierno de que la reforma fiscal puesta en marcha a principios de 2015 -el año en el que iban a tener lugar las primeras elecciones generales tras las de 2011- tendría efectos sobre la recaudación, al no permitir unos mayores ingresos procedentes de las rentas del trabajo. Por eso, por ahora, el Ejecutivo no se plantea una nueva reducción de calado en el IRPF, para evitar el drenaje recaudatorio.

Supera el objetivo del año

Con las tres grandes figuras impositivas al alza, el déficit de la Administración Central cerró el séptimo mes del año en los 21.604 millones de euros, un 28,6% inferior al descuadre de 30.259 millones registrados en el mismo periodo de 2016. Este descenso de 8.655 millones permite llevar el déficit público al 1,86% del Producto Interior Bruto (PIB). Se trata de una referencia superior en siete décimas al objetivo planeado por el Gobierno para todo el año, que lo situaba en el 1,1%. De hecho, el ritmo al que va mejorando el déficit es cada mes menor, ya que hasta junio descendió un 38% con respecto al primer semestre del año anterior. Ese dato no incluye el estado de las cuentas de las comunidades autónomas ni de los ayuntamientos, que se conocerá la próxima semana. En su conjunto, el Gobierno estima cerrar el año con un déficit del 3,1%.

Hacienda continúa intentando cuadrar las cuentas evitando un mayor gasto público. Hasta julio, el dinero que salió del Estado para todo tipo de pagos ascendió a los 120.933 millones, un 3,2% menos que en el mismo periodo del año pasado. El descenso de los gastos es generalizado, aunque destaca la caída del 4,1% en la remuneración a los empleados públicos, ya que en 2016 se había abonado la devolución de la paga extraordinaria que se les debía en aquel momento.

La actualización de los datos del déficit incluyen la liquidación definitiva del sistema de financiación de las comunidades autónomas y corporaciones locales correspondiente a 2015. La liquidación de este proceso ha supuesto 9.262 millones para las administraciones territoriales, esto es, 675 millones más que en el año 2014. En el caso de las comunidades autónomas han recibido 8.653 millones y los ayuntamientos algo más de 609 millones.

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