La crisis resta peso al Impuesto de Sociedades y eleva la carga del IVA

La recaudación de la tributación empresarial pasa de representar el 22% del total de los ingresos fiscales en 2007 al 12% en 2017

DAVID VALERA MADRID.

La crisis económica ha impactado en el mercado laboral, salarial, presupuestario y, por supuesto, en el sistema fiscal. Y es que la composición de la 'tarta impositiva' -el peso de cada una de las figuras tributarias- ha variado significativamente desde 2007 hasta la actualidad como consecuencia de los problemas recaudatorios producto de la recesión, pero también como consecuencia de las políticas impositivas adoptadas. Así, en esta década el Impuesto sobre Sociedades ha perdido diez puntos de peso en la recaudación total, mientras que el IVA ha ganado casi seis puntos en este reparto como consecuencia de las distintas subidas de tipos. Estos cambios también se trasladan en el avance de la imposición indirecta (más regresiva) en detrimento de la directa (basada en la progresividad).

La principal transformación en el reparto fiscal durante la crisis lo protagoniza el Impuesto sobre Sociedades. Los ingresos de este impuesto en 2007 alcanzaron la cifra récord de 44.823 millones gracias al boom inmobiliario. Es decir, la recaudación de este tributohhh representó el 22,3% del total de los ingresos fiscales de ese ejercicio en el que el ladrillo alcanzó su apogeo. Sin embargo, el curso siguiente estalló la burbuja y los recursos aportados por este tributo se desplomaron hasta los 27.301 millones, es decir, un 15,7% del total. La tendencia descendente se prolongó hasta 2010, cuando los ingresos de Sociedades sólo supusieron un 10,1% del total (16.198 millones). Desde entonces se ha recuperado mínimamente y la previsión del Gobierno es que concluya 2017 con una aportación a los ingresos fiscales del 12,1%. En cualquier caso, este leve aumento no evita una pérdida de diez puntos respecto al escenario precrisis.

Pero ¿cuál es el motivo de este comportamiento? El Ejecutivo insiste en que la situación no es comparable porque en 2007 los beneficios empresariales estaban disparados por el sector de la construcción, una realidad que no se va a volver a producir. En cualquier caso, también influye que durante estos años el Gobierno redujo los tipos de Sociedades. En concreto, la rebaja fiscal aprobada por el Ejecutivo de Mariano Rajoy en 2014 rebajó del 30% al 25% (en dos fases) el gravamen del impuesto. Una medida que tuvo un impacto de 3.000 millones en la recaudación, según datos del propio Ministerio de Hacienda. Precisamente, el mal comportamiento de los ingresos de Sociedades el año pasado provocaron que el departamento que dirige Cristóbal Montoro tuviera que reaccionar de urgencia y aplicar un adelanto del pago fraccionado para las grandes empresas, así como limitar diversas deducciones.

Más IRPF

El otro tributo directo por excelencia es el Impuesto de la Renta (IRPF), la figura que más recauda todos los años y que grava las rentas del trabajo. En concreto, en 2007 suponía el 36,2% de los ingresos fiscales. En 2017 se situará en los 38,8%, según las previsiones del Ejecutivo. Es decir, gana más de dos puntos de peso en esta década a pesar de la rebaja fiscal de 2015 y 2016 que tuvo un impacto de 9.300 millones en las arcas públicas. Esto demuestra que esa reducción de tipos no ha compensado del todo la subida del IRPF que se llevó a cabo en los peores momentos de la crisis y elevó los ingresos de este tributo hasta suponer más de un 41% del total recaudado.

Por su parte, el impuesto que más peso gana durante la crisis es el IVA. Así, ha pasado de representar el 27,8% del total de la recaudación en 2007 a alcanzar el 33,6% si se cumplen las estimaciones presupuestarias de Hacienda este año. La causas de este repunte son claras. Por un lado, las dos subidas de tipos aprobadas por los gobiernos de José Luis Rodríguez (del 16% al 18% el general y del 7% al 8% el reducido) y de Rajoy (hasta el 21% el general y el 10% el reducido). Evidentemente estos alzas contribuyeron a un aumento de los ingresos del IVA y, por tanto un mayor peso en el sistema fiscal. El aumento del consumo gracias a la recuperación económica también ha permitido que se mantenga el peso del tributo.

Por último, los impuestos especiales (alcohol, tabaco e hidrocarburos, principalmente) se han mantenido bastante estables en cuanto a su importancia en la 'tarta' impositiva pese a que también han sufrido reiterados incrementos del gravamen. En concreto, su recaudación representaba el 9,9% del total de ingresos en 2007 y en 2017 se prevé un 10,3%.

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