El exvicepresidente sugiere una persecución del Gobierno contra él

Rato relata supuestos movimientos de Báñez, Montoro, De Guindos y Catalá, que desde dos meses antes preveían su arresto en abril de 2015

J. M. CAMARERO MADRID.

La comisión de investigación de la crisis financiera del Congreso ha servido de escenario para que el que fuera vicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato, haya acusado veladamente al Gobierno de intentar hundir su imagen con motivo de la investigación fiscal que la Agencia Tributaria abrió contra él en el año 2015.

El 15 de abril de ese año, fue detenido durante ocho horas a la vez que se llevaba a cabo un registro en su domicilio y en su oficina, practicados por agentes de la Agencia Tributaria a instancias de la Fiscalía de Madrid. La imagen de Rato saliendo acompañado por varios agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera que lo metieron en un coche policial ante la investigación por presuntos delitos de fraude, alzamiento de bienes y blanqueo de capitales no fue casual, fue demoledora, según el expresidente de Bankia. Rato aprovechó para relatar ayer cómo hasta dos meses antes de que se produjera la entrada de la Policía a su domicilio varios miembros del Ejecutivo realizaron movimientos que anticipaban esa situación.

El exvicepresidente del Gobierno se valió de una pregunta del diputado del PP, Miguel Ángel Paniauga, sobre la reconsideración que debía realizar ante el daño hecho al partido para mostrar su «pena» como miliantes de esa organización durante 30 años. Porque «ya en febrero de 2012, la ministra de Empleo le dijo a mi secretaria que se fuera separando de mí porque iba a tener problemas con Hacienda». Primera acusación. Además, en esa sucesión de hechos que conforman la presunta conspiración contra su figura, apuntó otra vez al ministro de Economía, Luis de Guindos, quien habría mantenido a principios del mes de abril una reunión con un periodista en el que le anticipaba que el Servicio de Prevención del Blanqueo de Capitales (Sepblac) le estaba investigando.

Además, según el relato del político popular, el día 14 de ese mes, el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, «habló de este mismo tema en el Congreso, aunque con habilidad», matizó, para no ser descubierto ni que él mismo le pudiera acusar de utilizar datos privados en un acto parlamentario. Y para colmo, pocas horas antes en el mismo día de su detención, el 15 de abril, el ministro de Justicia, Rafael Catalá «contó mis datos fiscales» en un programa matinal de TVE.

Tras relatar este hilo de acontecimientos que pronosticaban su detención, Rodrigo Rato se lamentó de haber sido detenido «en presencia de mis hijos y mis vecinos» acusado por alzamiento de bienes y evasión fiscal. Con respecto al primer delito, aclaró que «en apenas 15 días esa acusación se cayó». Y con respecto al segundo, alega que aún sigue esperando a que la Agencia Tributaria le concrete los delitos cometidos, tres años después. «Todavía no han sido capaz de descubrirlo», llegó a afirmar.

No es «delincuente político»

En su comparecencia, Rodrigo Rato negó que haya ocultado nunca rentas en paraísos fiscales, aunque sí ha reconocido la obtención de ingresos en el extranjero durante su mandato al frente del FMI. Además, afirmó que «siempre» ha presentado sus declaraciones de Renta de forma voluntaria, «con todos los ingresos» y que el proceso de investigación en el que se encuentra inmerso es consecuencia de una diferencia de criterio -«como le ocurre a otros muchos contribuyentes con la Agencia Tributaria», indicó- en cuanto a la remuneración obtenida procedente de actividades en sociedades profesionales.

Los diputados también cuestionaron su figura tras ser condenado a cuatro años y medio de cárcel por las tarjetas 'black' de Caja Madrid. Rato se limitó a explicar lo que ya había declarado en el juicio por esa causa. «A mí no me informa nadie cuando yo llego de que tenían un problema ni de que haya dudas sobre su uso». Se daban «automáticamente», insistió para defender su utilización como método de remuneración a la cúpula de la entidad financiera.

En una comparecencia que resultó ser acorde a sus intereses -Rato no tenía tiempo limitado para sus respuestas frente a las restricciones de los diputados, según el modelo de intervención aprobado por los propios componentes de la comisión-, Rodrigo Rato negó que fuera un «político delincuente». «A mí en 30 años de política no me puede acusar de delincuente», le espetó a la diputada de ERC, Esther Capella que le recordó los casos judiciales en los que se encuentra incluído. Por otra parte, el diputado del PSOE, Pedro Saura, le acusó de «presunto delincuente compulsivo» al relatar esa misma situación jurídica por la que ya ha sido condenado, en las 'tarjetas black', o se encuentra a punto de sentarse en el banquillo.

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