La Eurozona espera impaciente a Merkel

Merkel, durante un acto de campaña, ayer, en Reutlingen. :: efe
Merkel, durante un acto de campaña, ayer, en Reutlingen. :: efe

La canciller alemana, que acaricia su cuarto mandato, marcará el futuro de una Europa obligada a reinventarse tras el mazazo del 'brexit'

ADOLFO LORENTE

bruselas. Si las elecciones presidenciales francesas que desataron el huracán Emmanuel Macron fueron un órdago en toda regla a la propia existencia de la Unión Europea (suena duro, pero era así), los comicios alemanes del día 24 dibujarán la Europa del futuro. Del Europa sí o no a qué tipo de proyecto comunitario, con la Eurozona como elemento central, permitirá la todopoderosa canciller. Una Angela Merkel que se encamina con paso firme hacia su cuarto mandato consecutivo desde que el 22 de noviembre de 2005 llegara a todas nuestras vidas. Sí, a la de todos, porque influye, impone y manda. Muchísimo.

Si ya se había malacostumbrado a vivir en un permanente y estresante 'ahora o nunca', el mazazo del 'brexit' ha supuesto el mayor desafío que el proyecto comunitario ha afrontado en décadas. Ya no caben medidas tintas. Así lo advertía el ministro de Economía, Luis de Guindos, en una reciente entrevista con este periódico: «Estamos ante una ventana de oportunidad tras las elecciones alemanas en la que países como España, Italia o el Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) tienen mucho que decir. La única alternativa que no es viable es quedarnos como estamos. Oye, podemos ir hacia atrás y hablar de la peseta, pero creo, sinceramente, que esa no es la mejor solución».

La Eurozona espera a Merkel con impaciencia. El BCE, con un Mario Draghi que sigue exigiendo reformas de forma desesperada, ya no da más de sí. Llega la hora de la verdad y nadie en Bruselas imagina otro escenario que no sea el cuarto mandato consecutivo de la gran líder. Hubo un tiempo no muy lejano en el que su gran contrincante, el expresidente de la Eurocámara y socialdemócrata Martin Schulz, llegó a liderar las encuesta. Un puro espejismo. La diferencia es ya de 15 puntos en favor de Merkel. La duda es, llegado el caso, saber cómo y con quién gobernará. Y este factor es clave, porque una gran coalición, con la presión del europeísta Schulz, es la opción ideal para el sanedrín comunitario.

«Llevamos meses diciendo que no se moverá nada hasta las elecciones alemanas y así será. Lo bueno es que ya están al caer», explican fuentes del Eurogrupo. ¿Pero qué es lo que podría moverse? ¿Qué es lo que se espera con tanta impaciencia?

El huracán Macron

Pese a lo que pudiera parecer, quizá por la cerrazón de Berlín, los famosos eurobonos «no son la prioridad», como confiesa De Guindos. «En seis meses debemos tomar una serie de decisiones, como la finalización de la Unión Bancaria y del mercado de capitales, mientras en paralelo vamos mitigando y compartiendo riesgos. Y más allá de los cambios en la arquitectura institucional -apostilla-, creo que debemos ir hacia una mayor unión fiscal mutualizando, por ejemplo, una parte de los presupuestos nacionales».

Algo se está moviendo. Lo cierto es que Merkel parece estar dispuesta a moverse y dar un salto cualitativo en la integración europea. Y es que, tras el 'brexit', el 85% de la economía de los 27 se traducirá en euros y esta es una realidad que ni Berlín y ni su temido ministro de Finanzas, Wolfgang Schauble, pueden obviar.

El eje francoalemán parece resurgir con nuevos bríos y la Comisión no ha dudado en aprovechar el momento proponiendo la pasada primavera una hoja de ruta que contempla culminar ya la Unión Bancaria con el fondo común de garantía de depósitos, la creación de eurobonos 'light', un presupuesto para la Eurozona, un superministro de Finanzas del euro, un Tesoro de la moneda única o un FMI de carácter europeo. Todo se ha puesto sobre la mesa.

¿Qué dice Merkel? En su tradicional comparecencia de prensa de finales de agosto, admitió que estaría «a favor de un presupuesto conjunto para la Eurozona, pero no uno de cientos de millones, sino de pequeñas cantidades para empezar. Para hacer reformas cuando no hay margen en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Para apoyar», recalcó. Además, defendió la conversión del mecanismo de rescate (MEDE) en una suerte de Fondo Monetario Europeo. Pero que nadie espere un cheque en blanco de Alemania. Porque si está dispuesta a ceder es porque exigirá contraprestaciones a cambio y aquí, una de sus máximas, dice: «no compartiré más riesgos hasta que los riesgos no se reduzcan en el resto de los países».

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