El BCE estimó que el Popular era «incapaz de pagar sus deudas en el futuro próximo»

El presidente del BCE, Mario Draghi, en una de sus comparecencias públicas. :: r. orlowski / Reuters/
El presidente del BCE, Mario Draghi, en una de sus comparecencias públicas. :: r. orlowski / Reuters

El supervisor respaldó la intervención del banco por el «agotamiento significativo» de sus depósitos y que no podía «generar más liquidez»

J. A. BRAVO MADRID.

Todos los órganos europeos implicados en la resolución del Banco Popular parecen haber decidido cerrar filas para respaldar aquella polémica medida, hasta el punto de que algunas partes de sus dictámenes se parecen de forma muy significativa. El último en hacer público su pronunciamiento ha sido precisamente el supervisor del sector financiero en la Eurozona que, a semejanza de lo avanzado por la denominada Junta Única de Resolución (JUR) hace ahora un mes, considera que la difusión mediática de la situación de la entidad española agravó su delicado estado de salud, esto es, casi habría ayudado a 'enterrarla'.

Pero a diferencia de la JUR -dependiente de Bruselas-, que incidía más en el papel de la prensa, el Banco Central Europeo (BCE) prefiere limitarse a hablar de una «cobertura negativa» en relación a las especulaciones sobre la dimisión de algunos altos cargos del Popular, sin abundar más en ese análisis. Y es que para la institución que preside el italiano Mario Draghi el principal detonante -porque causas observa más, aunque sin mostrarse especialmente profuso- del desplome último del Popular fue un «agotamiento significativo de sus depósitos».

El equipo de 'Super Mario', mutado aquí en 'Dr. Draghi', estima que el 'paciente' empezó a sentirse especialmente mal a partir de febrero -en esto también coincide con la JUR-, a raíz de que el propio banco revelara una necesidad de provisiones «extraordinarias» por 5.692 millones de euros. Eso llevó a las agencias de calificación a rebajar de forma muy significativa su 'rating', primero la canadiense DBRS y luego dos de gigantes de sector, S&P y Moody's.

El BCE habla de salidas de capital «inesperadas» y veía «probable» que la entidad cayera en breve

Todo ello, apunta en su informe el supervisor bancario europeo, derivó en «preocupaciones importantes» en los propios usuarios del banco, tanto particulares como empresas, que a su vez se reflejaron en «salidas de depósitos inesperadas». Asimismo, se observó entonces una «alta frecuencia de visitas de clientes».

Para primeros de junio, continúa el BCE en sus conclusiones conocidas ayer, la fuga de depósitos ya era «particularmente relevante» -entre abril y mayo, justo antes de la polémica intervención de la Junta el 7 de junio, perdió 9.331 millones solo en ese capítulo- y el Popular, de acuerdo con el Banco de España como supervisor nacional, comenzó a implementar varios medidas para atraer fondos. «Pero no fueron suficientes», apunta la institución, que añade que incluso con el recurso a la llamada ELA (la línea de liquidez de emergencia para el sector) «no era bastante para asegurar la capacidad de «cumplir con sus responsabilidades».

Opciones «muy limitadas»

En esta tesitura, el Banco Central aduce que tuvo que concluir que el Popular tenía «opciones muy limitadas» para financiarse con operaciones regulares en el mercado, o bien recurriendo a los propios supervisores, y por lo tanto no podía movilizar recursos adicionales suficientes. «Se considera -advirtió a Bruselas tras ser consultado por las autoridades comunitarias- que la entidad caerá o es probable que lo haga en el futuro próximo de acuerdo con la legislación». Se refería a la normativa financiera y no a la societaria, pues una de las quejas de parte de los anteriores accionistas del banco contra su intervención es que no se aplicó un concurso de acreedores.

No ha sido ésta la única crítica llamativa a la decisión de las autoridades europeas, respaldada desde Madrid. La Asociación de Inspectores del Banco de España vio «llamativas» las grandes variaciones de valoración en el informe de la consultora Deloitte, que sirvió de base para intervenir el Popular -su horquilla del agujero de la entidad iba de 2.000 a 8.200 millones-, e incluso dudó de la «independencia» de sus autores.

Para los inspectores resultaba «difícil de aceptar» que hoy cualquier banco, «por grande que sea», pueda verse abocado a la quiebra por un problema «estrictamente de liquidez». Pese a ello el BCE insiste en que las «excesivas» salidas de depósitos, la «rapidez» a la que perdía capital y que no pudiera traer otro nuevo indicaban que el Popular «será probablemente en el futuro próximo incapaz de pagar sus deudas u otras cargas».

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