España, único país de la UE que fía el alza a las cuentas del sistema

La mayor parte de socios comunitarios vinculan la subida de las pensiones a la evolución de precios o de salarios, o a ambos

L. PALACIOS MADRID.

En el seno del Pacto de Toledo comenzará a debatirse este miércoles probablemente el tema más espinoso de la reforma del sistema de la Seguridad Social que se lleva estudiando más de un año. Es la llamada recomendación dos, que aborda el mantenimiento del poder adquisitivo y la mejora de las pensiones. La presión de la calle ha hecho mella y se va a estudiar si cabe otra fórmula de revalorización.

Todos los grupos parlamentarios llevarán sus propuestas y la mayoría defiende volver a ligar el alza de estas prestaciones al IPC, o al menos que los mayores no sigan perdiendo poder adquisitivo, algo que no pasaba antes de la reforma unilateral del PP en 2013. Desde entonces la subida está condicionada a la salud financiera del sistema, lo que aboca a un alza mínima del 0,25%.

Incluso el PP, por boca de su portavoz en esa comisión y antiguo responsable de la Seguridad Social, Gerardo Camps, se ha mostrado dispuesto a «conjugar» el índice actual de revalorización con otras «variables» como el PIB, los sueldos, la productividad e incluso los precios, pero nunca vincularlo solo a la inflación.

España es el único país de la UE que fía la subida de las pensiones a las cuentas del sistema, sin considerar ni la evolución de los precios ni la de los salarios. Su fórmula es única, según el informe 'Ageing Report 2018' de la Comisión Europea. Solo se parece algo a Alemania, que aplica un factor de sostenibilidad a la evolución de los salarios para la revalorización. El resto tiene en cuenta solo la evolución de los precios (como Francia o Italia) o bien exclusivamente los salarios (como Dinamarca, Noruega o Países Bajos), e incluso una combinación de ambas, que es la opción mayoritaria.

Periodo de cálculo

Eso sí, el sistema español sí basa la cuantía de la pensión inicial en las cotizaciones generadas a lo largo de los últimos 21 años (esa período se elevará a 25 años desde 2022), por lo que aquí sí entra en juego el salario del perceptor. Y ahí reside otra cuestión en la que España está en minoría: es de los pocos que no calculan la pensión con toda la trayectoria laboral, una tendencia mayoritaria en la UE; así sucede en Alemania, Bélgica, Italia, Luxemburgo... En Francia ahora se computan los 25 mejores años y en Malta, por ejemplo, los diez mejores.

En este sentido, a finales de enero el Gobierno abrió la puerta a cambiar el periodo de cálculo de la pensión inicial, si bien de forma voluntaria. Su intención, según anunció la ministra de Empleo, Fátima Báñez, es que aquellas personas que tengan una carrera laboral larga y hayan cotizado, al menos, el número de años requeridos para percibir el 100% de la pensión (en la actualidad, 36 años y seis meses) puedan escoger que se tenga en cuenta toda su vida laboral, descartando los peores años de cotización.

Eso sí, el número de años que se podrían eliminar para este cálculo sigue siendo una incógnita, pese a que eso será determinante para saber si realmente puede suponer una mayor pensión para el colectivo al que va dirigida esta medida. Se trata de los trabajadores que han sufrido la crisis de una manera más dura y fueron despedidos de sus empresas a una edad avanzada, no pudiendo cotizar en los últimos años. Así lo apuntó la propia Báñez, que quiere que esta medida se concrete en el Pacto de Toledo. Otra tarea más.

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