España, a la cola de las economías avanzadas en inclusión y equidad

Estudios presentados en el Foro Davos ponen en evidencia que la recuperación ha sido claramente desigual

J. A. B.

madrid. La macroeconomía ha recobrado gran parte de la salud pérdida en la crisis -los tres últimos años con un PIB creciendo a una tasa superior al 3%-, pero la micro sigue adoleciendo de problemas graves que se traducen en desigualdades importantes. Es la conclusión que se viene extrayendo de distintos estudios, los últimos conocidos ayer en el marco del Foro Económico Mundial que se celebra esta semana en Davos (Suiza).

El llamado Índice de Desarrollo Integrador (IDI) analiza el rendimiento de hasta 103 países en tres pilares: crecimiento y desarrollo, inclusión y equidad intergeneracional. Y en ellos España ni siquiera entra en los veinte mejores: ocupa el puesto 25 en inclusión, el 24 en crecimiento y desarrollo, y el 22 en equidad intergeneracional, por ejemplo, pensiones.

Para fijar esa puntuación los técnicos del Foro han considerado parámetros positivos y negativos, como el PIB per cápita, el empleo, la productividad laboral, la esperanza de vida sana, los ingresos medios por hogar, la tasa de pobreza, el ahorro neto ajustado, la deuda pública, la ratio de dependencia demográfica, la intensidad de carbono y los ingresos brutos.

La foto se hace a cinco años vista, esto es, cómo han evolucionado ese centenar de países -a priori, los más avanzados- desde 2013. Y la conclusión es mala en general, pues la equidad se ha deteriorado en tres de cada cuatro emergentes (56 sobre un total de 74), mientras que en inclusión social prácticamente siete de cada diez economías avanzadas (20 sobre 29) la han empeorado o, al menos, no han registrado mejora alguna.

Conforme a esos baremos, los países más incluyentes serían Noruega, Islandia, Luxemburgo, Suiza, Dinamarca y Suecia, esto es, la mayoría nórdicos. La primera de las grandes potencias (G7) es Alemania, en la posición doce. Desde el Foro se advierte, en tono negativo, que la mayoría de las economías «dan prioridad a políticas que apuntalan un crecimiento a corto plazo por encima de la inclusión y la sostenibilidad, y eso pese a las inquietudes sobre la desigualdad».

Progresos sostenibles

Eso sí, desde Davos tampoco se apuntan recetas concretas -«lo básico para arreglar un problema es medirlo antes», apuntó ayer Richard Samans, el jefe de la Agenda Global del Foro- y se insiste en que los líderes internacionales deberían centrarse «específicamente en progresos sostenibles en los estándares de vida» y no esperar que el crecimiento sea la panacea.

España, según otro estudio (esta vez de Adecco) en el marco de Davos, también está a la cola en «facilidad para contratar» (puesto 105 de un total de 119 países), «relación de salario con productividad» (93) y «oportunidades de liderazgo para las mujeres» (89).

Ya a nivel mundial, una encuesta de PwC a casi 1.300 ejecutivos de 83 países revela un fuerte aumento de su confianza en la mejora de la economía. Así lo esperan el 57% de los directivos internacionales -el doble que hace un año- y casi dos de cada tres (63%, 40 puntos más que en 2017) en España. Son los más optimistas con EE UU.

Eso sí, según la ONG Oxfam, en España la recuperación ha favorecido cuatro veces más a los ricos: el 1% más pudiente se llevó el 40%.

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