España cerró 2017 con un déficit del 3,07% y cumplió el objetivo de Bruselas

Rajoy adelanta por Twitter el dato, que supone situarse por primera vez desde la crisis por debajo de lo pactado con la UE y evitar así nuevos ajustes

D. VALERA MADRID.

España cerró 2017 con un déficit del 3,07%, según anunció ayer el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en su cuenta de Twitter. El jefe del Ejecutivo eligió la popular red social para comunicar un dato tan relevante que permite cumplir el objetivo del 3,1% pactado con Bruselas y además evita posibles ajustes en caso de haberse desviado. Asimismo, supone quedarse a las puertas de bajar del 3% y salir del procedimiento de déficit excesivo y, por tanto, de la vigilancia exhaustiva de la Comisión Europea. Algo que sucederá ya este año, aunque eso significará entrar en otro escenario en el que se pondrán en juego nuevos mecanismos de estabilidad comunitarios para reducir, por ejemplo, la elevada deuda pública.

«España cumple: hemos reducido el déficit público de 2017 al 3,07% (4,3% en 2016). Un dato fundamental para seguir creciendo, creando empleo y garantizando nuestros servicios públicos», señaló Rajoy desde su perfil en la red social. El presidente del Gobierno, que se encuentra en una cumbre de líderes europeos en Bruselas, se adelantó vía internet a la publicación de los datos de ejecución presupuestaria que el Ministerio de Hacienda publicará la próxima semana.

En cualquier caso, la cifra de déficit supone que España cumple por primera vez desde el inicio de la crisis el objetivo marcado por la UE sin necesidad de prórrogas. En este sentido, en 2016 logró cerrar en el 4,3%, una cifra por debajo del 4,6% fijado, pero lo hizo después de que Bruselas flexibilizase significativamente el objetivo desde el 2,8% inicial. Sin embargo, el dato de 2017 se consigue sin ninguna relajación de la senda marcada.

El esfuerzo de ajuste de las cuentas públicas el pasado curso ha permitido reducir el déficit cerca de 13.000 millones de euros. Un ajuste provocado en gran parte por el incremento de los ingresos tributarios. A falta de conocer el dato final, hasta noviembre la recaudación impositiva había avanzado un 5,8% con un especial repunte del IVA (un 6,3% más) gracias a la mejora del consumo.

Desde el comienzo de la crisis la reducción del déficit ha sido el gran talón de Aquiles de la economía española. Así, el desfase entre gastos e ingresos alcanzó su máximo en 2009 con un 11%. A partir de ahí comenzó un arduo camino de descenso que ha conllevado importantes ajustes presupuestarios y subidas de impuestos. Medidas que tomó Rajoy nada más llegar a la Moncloa a finales de 2011 con un déficit en el 9%. En estos años España ha recibido varias prórrogas de Bruselas para flexibilizar la senda de consolidación fiscal ante los incumplimientos de los objetivos. De hecho, la Comisión estuvo a punto de sancionar a España por el desfase del déficit de 2015, aunque finalmente fue perdonada al comprometerse a corregir la desviación. A falta de conocer los datos concretos del déficit de 2017 por administraciones, la evolución conocida hasta noviembre hace prever que el superávit de los ayuntamientos (superior a los 5.000 millones) y el cumplimiento de las comunidades autónomas, compensaron los desfases del Estado y, sobre todo, de la Seguridad Social. Esa última habrá situado los números rojos por encima de los 18.000 millones, según las estimaciones de todos los organismos.

Riesgo de desvío en 2018

En cualquier caso, el camino para alcanzar el equilibrio presupuestario todavía está lejos. De hecho, el objetivo de 2018 es acabar con un déficit del 2,2%, lo que supone una reducción de ocho décimas respecto al 3,07%. Es decir, un ajuste de unos 9.000 millones. El Gobierno espera que el crecimiento económico -el martes en la aprobación de los Presupuestos revisará al alza la previsión de PIB desde el 2,3% actual hasta al menos el 2,5%- sea suficiente para lograr esa reducción sin necesidad de llevar a cabo recortes ni subidas de impuestos.

Sin embargo, algunos organismos como el Banco de España ya han advertido que algunas de las medidas anunciadas por el Gobierno que se incluirán en los Presupuestos de 2018 «ponen en riesgo» el objetivo de déficit de este ejercicio. En concreto, el supervisor advirtió al Gobierno que el pacto alcanzado con los sindicatos para elevar el sueldo de los funcionarios un 1,75% este año, así como el posible alza superior del 0,25% de las pensiones mínimas y de viudedad, si no se compensan con otras medidas de ajuste o de incremento de ingresos, impedirán cumplir la senda de estabilidad. De hecho, el Banco de España prevé que el déficit de 2018 acabe en el 2,5%, frente al objetivo del 2,2%. Asimismo, el desfase se agrandará el próximo año cuando el organismo que dirige Luis María Linde prevé que el déficit se sitúe en el 2,1%, frente al 1,3% pactado. Por último, en 2020 el Banco de España estima que se cerrará en el 1,7%, frente al 0,5% de la senda fijada.

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