España cambia el paso y se suma al grupo de socios de la UE más ambiciosos con las renovables

La ministra Teresa Ribera saluda al comisario de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete. :: efe/
La ministra Teresa Ribera saluda al comisario de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete. :: efe

La ministra de Transición Energética, que no ve «futuro» en la energía nuclear y el carbón, dice que «dejará de ser un lastre y arrastrar los pies»

ADOLFO LORENTE / R. C. BRUSELAS.

Llegó a su primer consejo europeo con paso firme y decidida. Primero, sonrió. Luego, disparó: «El mensaje más relevante que traemos es que España viene a decir que dejamos de arrastrar los pies. Necesitamos alinearlos con los objetivos más ambiciosos en materia de renovables y de eficiencia energética porque es la única manera de hacer viable el Acuerdo de París», zanjó la nueva ministra española de Transición Ecológica, Teresa Ribera, como primera declaración de intenciones ante sus colegas europeos. «Cambiamos de posicionamiento. España deja de ser un lastre y se alinea con aquellos países que tienen vocación de futuro y progresista en este campo», remarcó.

Su estreno no fue en Bruselas, sino en Luxemburgo. Es ministra por primera vez, pero ya conocía el 'universo Bruselas'. Nueva sí, novata no pues fue secretaria de Estado de Medio Ambiente cuando Rosa Aguilar era ministra con José Luis Rodríguez Zapatero. Sabe cómo funcionan los entresijos del club y no desaprovechó la oportunidad de marcar perfil a las primeras de cambio.

Ribera explicó que la posición que viene defendiendo el Parlamento Europeo -que cada socio genere, al menos, el 35% de su producción eléctrica con fuentes renovables en el horizonte de 2030- es «quizá la más solvente». Por ahora, los Estados miembros defienden una meta del 27% en renovables y del 30% en eficiencia, aunque es más que posible que aumenten esta cifra para alcanzar un pacto con la Eurocámara. «Vamos a ver cuánto más podemos mover esta posición para que el acuerdo pueda cerrarse inmediatamente y así podamos hacer operativa toda la política energética», apostilló.

«Va a ser un ejercicio muy complicado, pero es bueno que algunos países vayan hacia una mayor ambición», señaló en una línea parecida el comisario de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete. Sin embargo, recordó que llevan 18 meses negociando y que los países siguen muy divididos. Y es que sólo seis están dispuestos a ir de la mano del Parlamento: España, Italia -también acaba de cambiar de postura con su nuevo Ejecutivo-, Suecia, Lituania, Luxemburgo y Portugal.

En cualquier caso, Ribera parece tenar ya claro cuál sería su horizonte de acción si sigue en el cargo varios años. Para ella «no tienen futuro» ni las centrales nucleares ni las de carbón, y por eso no piensa en alargar su vida útil más allá de lo previsto, dijo en una entrevista con La Sexta. Se alinea así con Iberdrola.

La multinacional española ha pedido con reiteración cerrar sus plantas térmicas de Lada (Asturias) y Velilla (Palencia), al igual que reclamó en su día para la central nuclear de Garoña (Burgos) por su inviabilidad económica. El anterior ministro de Energía, Álvaro Nadal, dio luz verde a lo último tras un largo tira y afloja, pero al comprobar que la lista de peticiones iba en aumento endureció los requisitos para poder clausurar instalaciones energéticas.

Para la ministra eliminar de forma progresiva la aportación del carbón -salvo Iberdrola, la otras eléctricas sí querrían las térmicas que consumen mineral importado y no el nacional, más caro- y de las nucleares -aquí el problema para el sector es la gran carga fiscal- «no tiene por qué» encarecer la factura eléctrica pues las renovables (sobre todo la eólica y la fotovoltaica) tienen ya costes muy competitivos.

Dependerá, según ella, de cómo se estructure el recibo de la luz. De ello se hablará en la UE, igual que tendría que hacer respecto a «políticas de acompañamiento» (posibles ayudas) para territorios más «vulnerables ante esta transición».

Batalla legal con Bruselas

Por otra parte, Arias Cañete avanzó que darán un tiempo al nuevo Gobierno antes de avanzar en los distintos expedientes que la Comisión tiene abiertos contra España, sobre todo por las atribuciones que reclama la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

«Algunas de estas infracciones estaban ya preparadas, pero pensamos que es prudente hablar de nuevo», recalcó el comisario, quien explicó que ya dialogó tiempo atrás con Ribera. Fue en 2014 cuando Nadal, sin el plácet de Bruselas, retiró competencias a la CNMC que limitaron su capacidad de actuación sobre las tarifas eléctricas, que suponen más de un tercio de la factura.

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