España, a la cabeza de la UE en multas por mal socio

J. A. BRAVO MADRID.

A simple vista puede no parecer demasiado para un país que registró un déficit público de 36.233 millones de euros en 2017, pero ser con mucho el país más multado por la UE en el último lustro debería ser objeto de reflexión. En total, han sido 53,90 millones de euros desde 2012, cinco veces más que el segundo socio europeo más sancionado.

Ese lugar lo ocupa Bélgica, con diez millones. A continuación aparece Grecia, con poco más de la mitad (5,45 millones), seguida de cerca por Irlanda (4,14 millones). Un escalón por debajo aparece Suecia (2,05 millones). Y no llegan a la frontera del millón, aunque sí han tenido que rascarse el bolsillo, Portugal (387.800 euros) y República Checa (250.000).

Y ello sin contar lo que puede pasar en 2018, pues en lo que va de año España ya acumula tres denuncias ante el Tribunal de Justicia de la Unión (TJUE) pendientes de fallo, que podrían culminar en sanciones temporales coercitivas, es decir, solo hasta que cumpliera con las normas.

Los motivos de las multas que impone la Comisión (CE) desde Bruselas son, sobre todo, tres: incumplir las directivas europeas, trasladarlas con retraso a la normativa nacional o desobedecer sentencias del TJUE. Esto último le pasó a España con la reforma del sector de la estiba, que se encarga de las tareas de carga y descarga de mercancías para los barcos que llegan a los puertos.

Tras sucesivos incumplimientos y dos sanciones distintas llego a sumar más de 24 millones pendientes. La admisión de culpa y su «buena fe» concedieron cierto indulto a España, pues desde la CE redujeron el castigo final a tres millones.

Desde 2012 las arcas españolas han pagado siete de cada diez euros que la UE ha ingresado de sus socios por no seguir las normas. Y eso que solo el 15% de los procedimientos que la Comisión ha abierto a España terminó ante la justicia europea. Pero la lista no para de crecer cada año.

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