La escasez de agua amenaza la próxima campaña del aceite

El precio del llamado oro líquido es ya un 47% más caro que hace dos años, con una caída del 9% en la producción de oliva y el girasol elevando ventas

J. A. BRAVO

madrid. El mercado del aceite también mira hace semanas a los cielos esperando el agua. Aunque no lo hace ya pensando en la campaña actual, que concluirá en octubre con una caída en la producción que se calcula cercana al 9%, sino en la próxima.

Las primeras estimaciones de cosecha por las organizaciones oleícolas apuntan un descenso de la oferta que, en los primeros meses, superaría el 5% de media, aunque en algunas provincias andaluzas podría cuadruplicarse. El primer culpable es la falta de lluvias, unido al intenso calor de junio y julio (el comienzo de agosto ha dado un respiro a los termómetros), lo que ha elevado el estrés hídrico sobre el olivar, del que se extrae el llamado oro líquido.

El impacto para el consumidor se antoja así un horizonte de más subidas de precios o, al menos, no inferiores a los actuales. En origen, según datos del Ministerio de Agricultura, el aceite de oliva virgen extra se pagaba a 3,80 euros el kilo a primeros de agosto, el virgen a 3,71 euros y el lampante (de peor calidad y que debe refinarse para consumir) a 3,58 euros. Entre los tres hablamos de un alza media del 24% en los últimos 12 meses, y el 47% en dos años.

Al trasladarlo a los lineales de tiendas, supermercados e híper, el precio del aceite virgen no baja de los cuatro euros por litro y en el caso del extra puede superar los cinco según las calidades, mientras el de oliva refinado se ha estabilizado en torno a los 3,7 euros. Solo las ofertas de algunas grandes superficies, ahora menores, abaratan algo el coste.

En esta tesitura no resulta extraño que su 'hermano pobre', el aceite de girasol, haya recuperado terreno en las despensas. Así, mientras las ventas de aceite de oliva se han reducido un 10% en lo que llevamos de campaña (casi 40.000 toneladas menos) según el Ministerio, su florido rival las ha elevado por encima del 12% (20.000 toneladas más). No obstante, la industria parece más preocupada que los productores, que creen que las exportaciones (11% más) compensarán el impacto nacional.

Fotos

Vídeos